NO QUIERE VOLVER A VER LA CARA A SU JEFE

Le toca la lotería y no volverá a trabajar porque “odia” su empleo

Su mujer seguirá en su actual empleo porque lo adora, por lo que él ha decidido convertirse en amo de casa

Foto: El ganador no tiene grandes planes: solo pagar la hipoteca y no volver a trabajar (Foto: TheLott)
El ganador no tiene grandes planes: solo pagar la hipoteca y no volver a trabajar (Foto: TheLott)

En las últimas semanas hemos conocido los casos de varias personas que habían seguido trabajando como si nada, a pesar de que les había tocado la lotería. Es el caso de Ruth Breen, una matrona británica que siguió en su trabajo tras ganar un millón de libras al Euromillón; o el de ocho compañeros australianos que ganaron cuatro millones, pero ninguno de los cuales dejó su empleo: les gustaba ir a trabajar.

Distinta es la situación que vivieron cinco compañeros de trabajo canadienses. Fueron a comer y se jugaron lo que sobró del bote en un boleto para la lotería. La suerte quiso que les tocara un millón de dólares, pero el encargado del boleto huyó antes de que el resto se enterara de su fortuna y desapareció en Tailandia, su país natal.

Lo cierto es que son muchas las personas cuya máxima ilusión en la vida es ser los agraciados con un gran premio de la lotería. La mayoría sueñan con dejar de trabajar, casi los mismos que llevar una vida de lujo y sin ataduras económicas. Pero el protagonista de esta historia tenía claro que sólo quería ser millonario para no volver a ver la cara a su jefe.

No volverá a soñar que es lunes

La historia de este hombre, de quien no se ha facilitado su identidad ya que quiere permanecer en el anonimato, es la de un honrado trabajador de una pequeña ciudad australiana cercana a Melbourne. Fue de tiendas el pasado sábado y compró un boleto para el sorteo de la lotería de los sábados, la TattsLotto, algo que no solía hacer a menudo.

No solía comprar lotería y no se lo dijo a su mujer, así que cuando le comunicó el premio, la sorpresa fue doble

Sin embargo, la suerte estuvo de su parte y se convirtió en uno de los 14 ganadores de la máxima categoría, cada uno de los cuales se iba a llevar un premio de casi un millón y medio de dólares australianos, unos 900.000 euros al cambio. Así se lo ha contado a Thelott: “Es surrealista. Salí de tiendas el sábado y decidí aprovechar el momento para comprar un boleto”.

Lo mejor es que no le había dicho nada a su mujer: "No le había mencionado la decisión a mi esposa, así que el domingo le dije ‘bien, voy a revisar mi boleto de lotería para ver si no tengo que ir a trabajar el lunes’. Entre en la web, revisé mis números y me di cuenta de que no tendría que hacerlo. La llamé para que lo revisara conmigo y, después de que ella también lo viera… ¡ambos empezamos a gritar!"

Se acababan de dar cuenta de que eran millonarios y de que, efectivamente, no tendría que ir a trabajar al día siguiente, que era su gran sueño. De hecho, cuando le llamaron desde la central de la lotería para comunicarle el premio, aún estaba en una nube: “Todavía estoy anonadado y en shock, para ser honesto". No es de extrañar.

Adiós a su jefe

La pareja de millonarios afrontará su nueva condición de manera muy distinta. Él no volverá a trabajar, mientras ella sí que seguirá haciéndolo ya que adora su empleo, aunque no ha querido explicar en qué consiste para que no se la identifique. Así que él se convertirá en el amo de casa a partir de ahora, hasta que sepa muy bien qué quiere hacer.

Duda entre estudiar o invertir: "Odio mi trabajo, así que no puedo esperar a poder dejarlo, pero a mi esposa le encanta lo que hace, por lo que seguirá trabajando. Podría usar este tiempo para estudiar algo nuevo, pero por el momento, ¡creo que solo seré un buen amo de casa!" Tiempo no le va a faltar y dinero para llegar a fin de mes, tampoco.

Lo que sí tienen claro ambos es en qué invertirán el dinero que les ha tocado: “Lo primero será pagar la hipoteca y luego haremos algunas reformas a la casa. Estamos considerando la idea de hacernos también con una propiedad como inversión”. Un dinero con el que no contaban y que les permitirá vivir sin ataduras el resto de su vida.

Su mujer sí que seguirá trabajando, por lo que él se convertirá en amo de casa

Casi igual de feliz que esta pareja estaba la mujer que regenta la tienda que vendió el boleto premiado. Se llama Josephine McCann y confiesa que es la primera vez en cuarenta años que venden un boleto de primera categoría. “Grovedale es una comunidad de duros trabajadores y espero que este sea el primer gran premio de una larga lista para nuestros clientes”.

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