EN CANADÁ

Le tocan 3.000 euros al mes de por vida a la lotería y se los gasta en montar una ONG

Utiliza todo el dinero en sufragar los gastos de una organización humanitaria que en solo cinco años ha llevado a cabo más de 60.000 acciones de ayuda

Foto: Rachel Lapierre es el alma de The Book Humanitaire, su propia ONG (Foto: Facebook)
Rachel Lapierre es el alma de The Book Humanitaire, su propia ONG (Foto: Facebook)

Rachel Lapierre fue Miss Quebec en 1982, una época de su vida en la que lo más importante eran los concursos de belleza, quedar con los amigos y estar siempre guapa. Tras su éxito en el certamen, montó su propia agencia de modelos en 1984 con 10 empleados, lo que le sirvió para conocer el mundo empresarial: “Fue una gran experiencia”.

Se dio cuenta de que lo que de verdad le gustaba era ayudar a los demás y por eso dejó su agencia de modelos y estudió enfermería, la profesión que más le gustaba y en la que de verdad se sentía llena. Trabajando como enfermera ha pasado los últimos años, ayudando a los demás y siendo, en el fondo, una persona feliz.

Sin embargo, aún necesitaba más. Ayudaba como voluntaria a diversas ONGs, viajando cada año a lugares como Haití o India, pero su ilusión siempre había sido la de tener su propia organización con la que pudiera ayudar a otras personas. Y sus plegarias fueron escuchadas: le iba a caer del cielo el dinero necesario para montar su propia organización humanitaria y de la manera menos esperada.

Dinero para toda la vida

En 2013 Rachel participó en un sorteo de la lotería canadiense llamado ‘Ganador para toda la vida’. La suerte quiso que ella fuera la afortunada de un premio con el que ni siquiera soñaba: 1.000 dólares canadienses a la semana para toda la vida; al cambio, casi 700 euros a la semana, cerca de 3.000 euros al mes y unos 35.000 euros al año. Para toda la vida.

Pero si alguien podría pensar que ese premio es justo lo necesario para disponer de seguridad financiera para toda la vida, ella no lo vio así. En vez de pensar en planes para hacer con su familia o amigos, Rachel decidió que el impulso que necesitaba para montar su propia ONG. Dicho y hecho: así nació ‘Le Book Humanitaire’.

Reconoce a la BBC que, al principio, ni se lo creía: “No lo celebré ni grité desde la azotea porque había hecho una promesa al universo y estaba decidido a mantenerla. Quería hacer lo que siempre había querido: ayudar a los demás”. Sólo tardó dos meses en dejar su trabajo de enfermería y poner en marcha lo que siempre deseó: su ONG.

En solo cinco años, esta ONG puede haber realizado más de 60.000 acciones destinadas a ayudar a las personas que más lo necesitan

Es una ONG práctica, que pone en contacto a las familias que necesitan ayuda con quienes pueden ayudarlas: "Digamos que alguien tiene ropa para regalar. Lo pondremos en contacto con una familia que necesita esa ropa y esa persona puede ir a entregarla por sí misma. O a una persona con cáncer y sin recursos le podemos conseguir una cita con un médico". La base de su éxito son las redes sociales y en su cuenta de Facebook ya acumulan más de 23.000 seguidores.

Todo lo paga ella

El dinero que ganó en la lotería le sirve para poder costear todos los gastos que genera la organización. Le Book Humanitaire genera miles de acciones cada año y, solo en los cinco años que lleva abierta, puede haber realizado más de 60.000 acciones destinadas a ayudar a las personas que más lo necesitan.

Rachel Lapierre, durante una conferencia (Foto: Facebook)
Rachel Lapierre, durante una conferencia (Foto: Facebook)

Hasta ahora ha invertido más de 60.000 euros en pagar a voluntarios, material y gastos generados de la ONG, todo con el dinero que semanalmente recibe de la lotería. Además, utiliza ese mismo dinero para poder vivir, ya que no tiene otros ingresos. Todo tiene que ver con aquel sorteo de 2013 que le cambió la vida.

Explica que “el dinero que recibo cada semana de la lotería me permite no trabajar más y financiar mi organización. Yo pago cosas tales como nuestro alquiler de oficinas y otros gastos administrativos o a sus diez voluntarios”. Pero no es suficiente: desde que apareció en una entrevista en una televisión multiplicó por cinco sus seguidores en las redes sociales… pero también se multiplicó la demanda de ayuda.

Rachel Lapierre es feliz, a pesar de la cantidad de trabajo que acumula: "Hay que conocer los límites. Puedes comenzar a sentirte abrumado por todo el trabajo y olvidarte de ti mismo”. Sin embargo, lo tiene claro: “El trabajo de voluntariado representa miles de millones que no se contabilizan en todo el mundo. Sin él, el mundo no podría funcionar”. Y todo, gracias a la lotería.

Alma, Corazón, Vida

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