DESCUBRIMIENTO MACABRO

El método que utilizaban los polacos para advertir a los delincuentes hace 500 años

Esta práctica tan común para la época servía para que los delincuentes fueran conscientes de lo que les podía ocurrir si no respetaban las leyes

Foto: Foto: EFE/Danuta Zurkiewicz.
Foto: EFE/Danuta Zurkiewicz.

La historia de la humanidad alberga muchos relatos macabros e instrumentos de tortura que hoy en día parecen sacados de cualquier película de ciencia ficción. Seguramente no se te ocurriá delinquir porque acabarías en la cárcel, pagando una cuantiosa multa o simplemente porque moralmente no está bien, pero si se te ocurría hacerlo en siglos pasados, el castigo no era tan benévolo.

En Polonia han descubierto una rara cadena de ejecución de hace aproximadamente unos 500 años de antigüedad en una zona conocida como Gallows Hill (en la región de Zagan) junto a docenas de esqueletos de criminales castigados. Entre los restos hay cráneos separados del cuerpo y una fila de eslabones metálicos casi completa que se utilizaba para atarlos.

En lugar de cuerdas normales, estas se utilizaban para colgar a las personas en un proceso conocido como 'Gibbeting'. Los cuerpos muertos o moribundos se dejaban enjaulados durante días, semanas e incluso años en estas estructuras de la pared para disuadir a otros delincuentes. Como las sogas no eran lo suficientemente fuertes para evitar que los cadáveres cayeran al suelo, en su lugar se usaron cadenas más fuertes.

Expuestos públicamente

En algunas ocasiones, el criminal era colgado primero en la horca antes de introducir el cuerpo inerte en la jaula. Otras veces, el condenado moría dentro producto del hambre, la deshidratación o las inclemencias meteorológicas. De cualquiera de las maneras, permanecían expuestos y todo el mundo era testigo de cómo se descomponían o cómo los insectos o los pájaros carroñeros se lo comían hasta que solo quedaban los huesos.

Este tipo de ejecuciones se realizaban solo en hombres porque las mujeres resultaban muy interesantes para ser estudiadas

Entre los miles de fragmentos de hueso encontrados durante la excavación, los arqueólogos también se encontraron con el esqueleto de alguien que fue decapitado con el cráneo colocado entre sus pies. "Las cadenas de ejecución son hallazgos extremadamente raros. Hasta ahora solo se han encontrado dos artículos completos en Polonia", asegura el doctor Daniel Wojtucki, jefe del equipo de investigación de la Universidad de Breslavia.

"Una de las partes es solo un enlace, pero la otra está completa. Creemos que esta forma de castigo probablemente se usó para los condenados por delitos muy graves. Cadenas como estas oprimían la laringe, por lo que la muerte habría sido muy dolorosa", afirma Magdalena Majorek, del equipo de investigación. Las masas se reunían a ver la ejecución en un lugar público, pero pocos disfrutaban de lo que venía después. Era especialmente desagradable para aquellos vecinos cercanos a la zona porque debían mantener las ventanas cerradas para evitar que el olor del cuerpo en descomposición invadiera sus hogares.

Quedas advertido

Esta variante se regularizó en la Edad Moderna en Inglaterra, alrededor del año 1740, y era una forma de dejar claro lo que les sucedería a las personas si no se respetaban las leyes, pero es una práctica que ya aparece en el Antiguo Testamento. En otras palabras, los castigados eran usados públicamente después de su muerte como una advertencia. Este tipo de ejecuciones se realizaban solo en hombres porque las mujeres resultaban muy interesantes para ser estudiadas por los médicos de la época.

Los cuerpos muertos o moribundos se dejaban enjaulados durante semanas e incluso años para disuadir a otros delincuentes

Según los investigadores, una de las cadenas que han encontrado se utilizó durante la ejecucción de la sentencia de muerte dictada en septiembre de 1716 por la Cámara de Apelaciones de Praga. Durante las excavaciones arqueológicas, también descubrieron una docena de clavos de hierro utilizados para sujetar las estructuras que pronto serán examinados por los antropólogos en un proyecto financiado por el Centro Nacional de Ciencias.

"No pudieron enterrarlos en el cementerio de la iglesia, así que lo hicieron en filas paralelas y distancias apropiadas desde donde los ahorcaron. Hemos logrado determinar que además de los criminales, también había restos de personas que se habían suicididado", explica Majorek.

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