EL MOMENTO QUE LO CAMBIÓ TODO

"¿Hicimos lo correcto?": cuatro amigos se fueron de viaje y regresaron tres

Imagina que planeas unas vacaciones antes de ir a la univerdad, pero no todo sale como esperas y lo que sucede te cambia la vida para siempre

Foto: Foto: iStock.
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Hace cuarenta y ocho años que Charlie, Peter, Patrick y Paul, cuatro amigos de la infancia, decidieron organizar una aventura veraniega por el norte de Vermont antes de su primer año de universidad. Lo imaginaron como una novela de Jack Kerouac: buscando lugares lejanos, con personajes salvajes que sienten la libertad golpeando sus cuerpos... "¡Ir a donde quisiéramos!", narra Paul D. Colford en 'The Delacorte Review'.

Desde muy pequeños jugaron al futbol juntos, vivían cerca los unos de los otros, hicieron de monaguillos durante años y se graduaron a la vez. Pat y Paul irían a la misma facultad tras el verano, pero para vivir una 'última' experiencia los cuatro juntos decidieron beber en la naturaleza e irse a la aventura. Un gran viaje acampando que terminó mal.

Llevaban sacos de dormir, tiendas de campaña y gorras. Ahora solo les faltaba pasar por el supermercado para comprar toda la basura culinaria disponible y disfrutar de unos días que jamás olvidarían. Estaban preparados para convivir con la naturaleza y sentirse como vagabundos del bosque.

Le damos vueltas a si aquel día respondimos bien a nuestra juventud nos dejó completamente paralizados. ¿Pudimos hacer algo diferente?

Como cuatro personajes de una historia de su escritor favorito se dirigieron desde Jersey hacia el norte y recorrieron unos 500 kilómetros de autopista hasta su primera parada: el campus de Dartmouth en Hanover, donde Charlie comenzaría sus clases en pocas semanas. Bromearon sobre cómo sería su vida y después se dirigieron a través del rio Connecticut hasta Vermont. A la mañana siguiente continuaron hacia el oeste por la Ruta 4, pasaron al otro lado del río Ottauquechee y disfrutaron del pintoresco paisaje. Su plan era pasar la segunda noche en el Parque Estatal Allis, pero tras seguir por la 12, pararon cerca del estanque de Baker Pond, donde el agua se extiende bajo las montañas. Lo tenían todo para ellos solos.

Un final inesperado

Charlie, Pat y Peter salieron a nadar de nuevo, Paul estaba cansado y decidió quedarse leyendo. Tras despertarse de una pequeña siesta vio como Peter volvía a través del agua mientras se desplomaba con cada paso y se movía con dificultad y dolor, comportándose de una manera extraña. "Salí del coche y me dirigí hacia él, pero no entendía lo que me decía. Era algo así como 'Pat está herido'. Me metí en el agua rápidamente y me dirigí a donde ellos habían ido antes, grité a Charlie sin saber dónde estaba durante unos minutos, hasta que me respondió. Estaba sujetando a Pat para evitar que se sumergiera, ¿qué había pasado?", se preguntaba.

Había un pequeño acantilado de un metro y medio y el agua no paraba de caer donde ellos estaban. El fondo era blando, resbaladizo y les costó mucho sacar a Pat de ahí. Ninguno sabían primeros auxilios, pero hicieron todo lo que pudieron. Entraron en pánico. Su amigo había muerto. "Charlie y yo estábamos absortos y llenos de sudor. Todo lo que intentamos fue inútil. Recuero aquella incrédula escena de su torso desnudo en la orilla rodeados del bosque. Parecíamos sacados de una película y no éramos conscientes de cómo la trama había llegado hasta ese punto", confiesa.

Charlie comenzó a contar qué había ocurrido: "Los tres hemos nadado cincuenta metros desde la orilla opuesta hasta donde estamos ahora y a mitad de camino Pat ha empezado a pedir ayuda. Peter y yo pensamos que estaba bromeando. Cuando nos quisimos dar cuenta no le veíamos. Al ir a por él no éramos capaces de agarrarle". Hubo un silencio inquietante en el que todos pensaron: "¿Qué pasará ahora?"

Sueños truncados

"Me acercé a una granja cercana y le pedí a la mujer que allí vivía que me dejara su teléfono. No sabía muy bien dónde nos encontrábamos, pero el operador lo supo. Regresé a la escena y a los pocos minutos apareció uin oficial de policía. Notificaron la defunción como un simple 'ahogamiento'. Nos preguntaron por drogas, pero nada de eso tenía algo que ver. Solo teníamos cervezas y me dolió que insinuaran algo así", reconoce.

Entrevistaron a los chicos para obtener la información necesaria para elaborar un informe y según ellos mismos reconocieron, lo peor fue "comunicar la triste noticia a sus familires y amigos". Peter insistió en que solo había una manera de superar aquello: "No hablar sobre ello nunca más". Lo cierto es que lo intentaron, pero siempre se preguntaron qué le pasó a Pat.

Nadamos cincuenta metros desde la orilla y a mitad de camino Pat pidió ayuda. Pensamos que estaba bromeando y, de repente, ya no le vimos

Esperaron que sus padres les recriminaran lo sucedido. En cambio, lo único que escucharon fue: "Me alegro de que mi hijo estuviera con sus amigos en sus últimos momentos". Después del entierro, solo les quedaría su recuerdo. Poco después cada uno continuó con sus estudios y con sus vidas. Años después siguen sin saber muy bien qué paso aquella tarde. ¿La temperatura del agua? ¿Un ataque al corazón? ¿Un calambre que le paralizo? Paul intentó buscar una respuesta en los archivos del forense, pero aunque no hubo autopsia, los papeles lo dejaban claro: "ahogamiento accidental sin lesiones. Caso cerrado".

"Tuvimos una carga muy pesada durante años. Aún la tenemos. Le damos vueltas a si aquel día respondimos bien a lo que sucedió o nuestra juventud nos dejó completamente paralizados. ¿Pudimos hacer algo diferente? Nunca lo sabremos, pero de todo lo que intenté conseguir investigando la verdad, lo más gratificante fue contemplar cómo Peter, Charlie y yo nos habíamos convertido en tres hombres responsables, aunque todavía tristes", concluye Paul.

Alma, Corazón, Vida

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