"me siento bien conmigo misma"

Polémica: se ganan la vida haciendo porno y siguen en el instituto

Caitlin es estudiante de día y se dedica a esta industria que mueve millones por la noche. ¿Sus motivos, además del dinero? Necesita sentirse deseada

Foto: Foto: iStock.
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¿Hemos perdido la empatía? ¿La capacidad de interpretar los signos de aquellos que se encuentran en problemas y necesitan nuestra ayuda? El paso por el instituto es difícil, en nuestro país tanto como en cualquier otro. Problemas y promesas vienen de la mano. En las últimas semanas ha estado en boca de todos la Bear Creek High School, en Stockton (California). ¿La razón? Dos de sus estudiantes.

Se llaman Bailey y Caitlin y, como toda la gente a esa edad, tienen sueños, miedos e incertidumbres. Bailey, de 17 años, lleva gafas y el pelo ondulado, además le obsesiona el periodismo y es editora en el periódico de la escuela. "Me encanta el 'New York Times'", confiesa. Caitlin, por su parte, es una chica guapa y le encantan 'El show de Ellen DeGeneres' y 'Blood on the dance floor' de Michael Jackson. A priori podrían ser un par de amigas normales, pero es otra cosa la que les une: Caitlin es actriz porno y Bailey lo ha documentado en un artículo, según cuentan en 'The Atlantic'.

La chica bonita

Hay estudiantes que, por necesidad, tienen que prostituirse para pagar sus estudios. Es el caso de Caitlin, que no se lleva bien con su familia, pero se encarga de disfrazarlo bajo un halo de glamour y éxito. "A lo largo de sus años de escuela secundaria, a los estudiantes se les dice que sigan sus sueños y busquen lo que aman", empezaba el artículo. Hay algo fascinante en esa historia de la chica bonita que viene de un pueblo pequeño y puede viajar continuamente a San Francisco porque le cubren los gastos. "He salido de mi zona de confort y conocido gente nueva. Este trabajo me ayuda a pagar la habitación en la que vivo y otros gastos".

Es paradigmático, como tantas otras cosas, que en un mundo donde el feminismo lleva años luchando contra la pornografía por su carácter puramente masculino, en el que se trata a la mujer como un objeto, nadie sea capaz de evitar que una niña se prostituya para pagarse el alquiler. De hecho, desde que internet llegó a nuestros hogares, se ha incrementado. Con un teléfono inteligente podemos ver porno en cualquier lugar, desde un hospital a una iglesia. Los niños han aprendido todo lo relacionado con el sexo de su mano. Casi todas las cosas que la gente espera hacer o que le hagan en la cama están influenciadas por la pornografía.

Me considero una romántica a la antigua, pero también me encanta la atención que recibo gracias al porno. Todos alaban mi aspecto

"El problema es que hay algunos impulsos humanos muy antiguos que ahora deben lidiar con la pornografía" cuenta la periodista C. Flanagan en 'The Atlantic'. "Uno de ellos es la tendencia de las adolescentes con problemas profundos a refugiarse en el sexo como una forma de llamar la atención de los adultos, que no siempre reciben el mensaje de que la persona está atravesando una crisis": En un mundo donde el sexo sigue siendo un tabú, aunque creemos que ciertas posturas se han normalizado, es dificil determinar cómo afectarán estas conductas en el futuro de las chicas, una vez terminen la escuela secundaria.

Caitlin se considera una "romántica a la antigua", algo que sin duda choca con su imagen de chica que se dedica a la industria del porno. "Me gusta la atención que recibo", explica. "Todo el mundo me decía que era muy guapa y me encantaba. Me hacía sentir bien conmigo misma". En Japón existe el término Enjo-Kosai para denominar la práctica que hacen algunas chicas que aún se encuentran en bachillerato y que deciden tener citas y encuentros sexuales con hombres mayores a cambio de dinero. Como le sucede a Caitlin, por norma general las chicas que se dedican a este tipo de prostitución no parecen experimentar ningún sentimiento de culpa.

Los argumentos con los que las Enjo-Kosai justifican su conducta se sostienen en la forma tan permisiva en que se ve el sexo en Japón, en los problemas de personalidad y la mezcla de valores que ha sufrido la sociedad japonesa. A los sectores conservadores y el movimiento feminista les preocupa que el aumento de la pornografía provoque que los hombres utilicen y abusen de las mujeres. Caitlin, probablemente, opina de otra manera: "Entre tú y yo", cuenta en la entrevista. "Honestamente, desde que lo practico me siento muy bien conmigo misma". Ella es solo una mota de polvo, una pequeña pieza de un gran engranaje. Una industria que genera millones de euros anuales.

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