tampoco las explotes

Las mejores excusas que puedes poner cuando no quieres ir a un sitio

Se han acabado los pretextos mediocres como que tienes cita con el dentista o hay que peinar a tu planta. Apunta esto si quieres salir impune de todas las citas

Foto: Hoy no salgo de la cama. (iStock)
Hoy no salgo de la cama. (iStock)

Nos pasa a todos. Has quedado con tus amigos para ir a tomar una caña esta tarde (y todas las que se tercien después) y lo que más te apetece en el mundo sería quedarte en casa oreando un burdeos, leyendo 'Crimen y castigo' que está en la estantería muerto de risa desde hace eones, peinar a tu canario, o cualquier otra cosa que no implique salir de casa y sociabilizar. Te entendemos.

Ahora bien, la excusa perfecta no es fácil de encontrar. Tienes que tramar un plan tan absolutamente bien hilado que nadie pueda sospechar que en realidad eso que estás diciendo es una vil mentira, o tus amigos, familiares o pareja te recordarán hasta que te salgan canas, si no las tienes ya. Por eso, hemos decidido ennumerar las mejores disculpas para todas las ocasiones. No obstante y a pesar de lo que pueda parecer, somos partidarios de que seas honesto en todos los aspectos de tu vida, pero si no quieres herir los sentimientos de tus seres queridos y estás muy seguro de que solo una mentirijilla podrá salvarte en esta ocasión, ahí van algunas ideas.

"Me he ido de vacaciones a Jerusalén"

Como comprenderás, Jerusalén puede intercambiarse por cualquier otra región, país o planeta de la Vía Láctea. Su efectividad es bastante grande, en torno a un 95%, puesto que si estás en otro país es poco probable que puedas acudir a la boda de la tía Loli.

Somos partícipes de que seas honesto, pero si quieres dar una buena excusa, no debes escatimar en detalles para que sea creíble

Eso sí, las consecuencias pueden ser devastadoras y quizá no merezcan la pena: no podrás salir de casa en un tiempo, por miedo a encontrarte por la calle a la persona en cuestión, y pueden echarte en cara el hecho de que lo hayas dicho con tan poca antelación. Juzga tú.

"Se ha levantado viento y prefiero no salir de casa"

Las condiciones metereológicas pueden ser unas fieles aliadas, sobre todo si hace un calor espantoso o está lloviendo tanto que es probable que no llegues con vida a la otra esquina. Si, por el contrario, te has despertado, hace un día apacible y cantan los pájaros, es un poco difícil que culpes al cierzo de todos tus problemas. Pero, oye, nunca se sabe. Siempre puedes decir que en tu barrio sí que hace mal tiempo, porque es un reducto con un clima diferente.

"Es Eurovisión y nunca me lo pierdo"

Esto funciona, únicamente, si realmente es Eurovisión. Si no, lo mejor es que te busques otra excusa. Además, puede que tu amigo te proponga verlo juntos y entonces tengas que pasar varias horas de tu vida observando con impotencia cómo los países del este se votan entre ellos.

"Es la función de teatro/piano/kárate de mi hijo"

Como en el caso de Eurovisión, esta excusa funciona solamente si tienes hijos, pues de lo contrario puede conducir a preguntas incómodas. Las excusas familiares son un clásico, nadie podrá reprocharte que seas un padre o madre de familia que quiere pasar más tiempo con su prole.

 'Sarah Scribbles'
'Sarah Scribbles'

Hemos visto muchas películas americanas en las que los niños arrastran traumas porque sus padres no fueron a verles al partido de béisbol más importante de la temporada, así que la efectividad de esta es de un 98%.

"Le he prometido a mi madre que haríamos el cambio de ropa del armario"

Muy buena, sobre todo en esta época del año. Todo el mundo sabe que cambiar la ropa de invierno por la de verano es una tarea titánica que requiere, por lo menos, de un día entero. Además, tiene el componente familiar, porque estás ayudando a tu madre, así que un minipunto para esta.

"Mi perro tiene diarrea y está dejando el suelo de casa, que es de parqué, perdido"

Recuerda que para que una excusa sea creíble lo fundamental es dar muchos detalles. Si tienes perro, puedes hacer uso de esta, pero tampoco la explotes mucho o la gente pensará que es hora de hacer una visita al veterinario.

Esta te sirve incluso si ya estás en una cita y tienes muchas ganas de irte, bastará con que cojas el teléfono como si te estuvieran llamando, pongas cara de sorpresa, niegues con la cabeza varias veces y después sueltes esta perla.

"Va en contra de mis principios"

Nadie se mete con los principios de los demás, por lo que es una excusa bastante socorrida. Eso sí, quizá si el plan es ir a cenar a un mexicano o hacer la declaración de la renta, pueda acabar con una dialéctica por la que es mejor no pasar. Su efectividad es del 30%, así que no la recomendamos especialmente.

"No encuentro las llaves del coche"

Quizá en otro tiempo esta fuese brutal y apoteósica. A día de hoy, en el que la gente está concienciada con la contaminación, lo más probable es que te digan que cojas el autobús o el metro. La excusa mejorada es que cogiste el coche para llegar pero te perdiste o no encontraste aparcamiento. Puede que te tomen por tonto una temporada, pero igual te merece la pena.

"Tengo una cita con el señor Roca"

(Guiño, guiño). La carta de la enfermedad, ya sea diarrea, halitosis, peste bubónica o lo que se te ocurra, es un poco manida, pero suele funcionar. Eso sí, cuidado con el karma. Si eres un poco aprensivo puede que acabes encontrándote mal y todo.

"Hacer que te ha tragado la tierra"

Quizá sea la mejor. Lo único que tendrás que hacer durante varias horas será estar totalmente incomunicado, no mirar el teléfono móvil, apagarlo incluso si hace falta, hasta que la cita haya terminado y ya no haya peligro de que puedan decirte que vayas.

Las excusas familiares son un clásico, nadie podrá reprocharte que seas un padre o madre de familia que quiere pasar más tiempo con su prole

A las dos de la mañana, para que tus amigos y conocidos no piensen que has muerto y un grupo de gatos antropófagos se han comido tus restos, deja un mensaje del estilo: "Lo siento chicos, me quedé dormido y la siesta se me ha ido de las manos. Nos vemos la próxima vez, ¿vale?". La pega es que quizá se enfaden contigo y no vuelvan a hablarte nunca más, pero igual eso es algo positivo. Lo que nos lleva a la última, la madre de todas las excusas...

"Conviértete en un ermitaño"

Alquila o compra una cabaña en el bosque, déjate una barba larga, corta todo contacto humano y deja atrás la civilización. Vagabundea con una mochila hasta que pierdas la voz a causa del desuso. Si no tienes ningún amigo, familiar o compañero de trabajo que te recuerde, nadie podrá obligarte a hacer cosas que no te apetecen. Este es el único plan que, a pesar de los esfuerzos requeridos, funciona el 100% de las veces.

Alma, Corazón, Vida

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