SOBREDOSIS DE PLACER

"Lo hice con mi pareja 2 veces al día todos los días y esto es lo que pasó"

Ronnie Koenig, una mujer recién divorciada y madre de tres hijos, aceptó la apuesta con un amigo de mantener relaciones tanto por el día como por la noche durante una semana

Foto: Foto: iStock.
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¿Cuántas veces tienes relaciones sexuales con tu pareja a la semana? ¿Te parecen pocas o demasiadas? ¿O quizás inexistentes? El apetito carnal muchas veces se ve sepultado por la confianza mutua o la tediosa rutina. Aunque tengáis horarios parecidos y siempre se pueda sacar un hueco (sobre todo por la noche), el cansancio mutuo parece hacer acto de presencia más de lo que os gustaría.

Para salir de ese círculo, lo mejor es que os sentéis a hablar. Tal vez podéis poneros de acuerdo para disfrutar más y que tampoco sea percibido como una obligación. Así lo acordó con su pareja Ronnie Koenig, una mujer de 43 años divorciada y madre de tres hijos. "Ahora estoy en ese punto de la vida en el que realmente disfruto del sexo, aunque no siempre haya mucho tiempo para eso", asegura en un artículo firmado por ella misma de la revista 'Men's Health'.

Fuimos al teatro. A mitad de la función, aproveché la oscuridad de la sala para meter mi mano dentro de sus pantalones

"Mi novio y yo solemos tener alrededor de tres o cuatro relaciones a la semana", explica Koenig. "Cuando un amigo me retó a intentar tener dos al día durante una semana, quedé intrigada. La única vez en mi vida que recuerdo haberlas tenido con tanta frecuencia fue cuando estaba tratando de quedarme embarazada, y el sexo solo era un medio para un fin". Finalmente, aceptó el desafío y, sin confesárselo a su pareja, intentó llevarlo a cabo por sus propios medios.

Lunes

El día comenzó de la manera más óptima. Koenig dejó a sus hijos en casa de su ex la noche anterior, por lo que no estaban en casa. "Decidí sorprenderlo en la ducha y ayudarle a enjabonarse", relata. "Nunca habíamos hecho esto antes, aunque siempre quisimos. Se ve tan fácil en las películas. Fue una manera excelente de comenzar el día".

Por la noche, fueron al teatro. "Durante el segundo acto, aproveché la oscuridad de la sala para meter mi mano dentro de sus pantalones. No puedo creer lo que hicimos todavía, pero fuimos a los baños y echamos uno 'rapidito'. De nuevo, nunca había hecho eso antes, por lo que fue como una primera vez. Terminamos rápidamente y volvimos a nuestros asientos sin que nadie nos viera. Por suerte para nosotros, nadie quiere ir al baño en medio del espectáculo.

Martes

"Me desperté sola, y siendo honesta, después de todo lo que pasó el día anterior no pensé nada en sexo", admite. "Intenté masturbarme, pero mi vagina estaba un poco dolorida". A la noche, fueron a cenar. "Vimos una película y luego comenzamos a meternos mano en el sofá. Después, fuimos a la habitación y nos acostamos. Usamos mucho lubricante, por lo que el dolor cesó y disfruté".

Miércoles

"Decidí despertar a Mario con sexo oral", narra Koenig. "No es algo que haya hecho normalmente, pero me sentía bien al explorar esta forma espontánea que acababa de descubrir. Cuando se fue al trabajo y mis hijos regresaron a casa, no estaba segura de cómo podría seguir con el reto". A la noche, comenzó a preocuparse porque ella era siempre la que tomaba la iniciativa. Sin embargo, acabaron haciéndolo, y todo fue bien.

Jueves

"Cuando los niños se fueron al colegio tuve una pequeña sesión de amor propio con mi vibrador", confiesa. "No me llevó nada de tiempo llegar al orgasmo, así que fue fácil y divertido. He de admitir que tener más sexo me estaba haciendo desear más y más, y solo pensaba en que llegase Mario". Por la noche, no tuvo mucha suerte. "Le llamé pero él estaba en una cena de trabajo y no contestó. Pensé masturbarme de nuevo pero estaba demasiado cansada. Tratar de cumplir con el reto no es nada fácil, sobre todo si tu pareja no está".

Viernes

Al día siguiente, todo fue mejor. "Mario me sorprendió al aparecer en mi oficina directamente", declara. Le habló de su conversación telefónica y dijo que le había excitado muchísimo. "Cerré la puerta de mi despacho con llave e hicimos el amor sobre el escritorio. Ya que mi puesto está al final del pasillo y mis compañeros habían salido a comer, nadie podía pillarnos, así que lo hicimos en silencio. Otra cosa que no había hecho antes y que seguramente vuelva a hacer".

Hacerlo en un baño público. ¿Buena o mala idea? (iStock)
Hacerlo en un baño público. ¿Buena o mala idea? (iStock)

"Esa misma noche, le envié un mensaje para decirle que quería que viniera y él me preguntó qué me pasaba". Evidentemente, ya no podía ocultarlo más, así que le dijo por qué había estado forzando el sexo tanto durante la semana. "Mario es muy traquilo, por lo que se quedó intrigado y dispuesto a continuar con el juego. Vino y tuvimos sexo de una forma muy calmada pero yo no terminé teniendo un orgasmo, algo muy raro en mí. Creo que fue porque mis hijos estaban dormidos y estaba agotada. Empecé a sentir que la calidad de nuestros encuentros sexuales empezaba a disminuir".

Sábado

"Creo que aunque los dos ya nos sentíamos muy agotados, Mario quiso terminar la semana como se debía, por lo que volvimos a hacerlo por la mañana", explica Koenig. A la noche, fue a su casa con la esperanza de volver a hacerlo. Pero las cosas no salieron bien. "Lo intentamos, pero teníamos las partes tan doloridas que no pudimos ni con la ayuda del lubricante. Además, él ya no pudo excitarse, por lo que concluimos que tener tanto sexo estaba empezando a dejar de ser algo bueno".

Domingo

Solo un día más. "Decidí usar el vibrador, aunque la sensación de que el sexo parecía una obligación en vez de un placer se acrecentó", admite. "Más tarde, Mario y yo acordamos que ya había sido bastante. Así que nos acurrucamos bajo las sábanas y él comenzó a besarme el cuello, y antes de que nos diéramos cuenta, estábamos sin ropa".

"Creo que, en general, el sexo dos veces al día es demasiado", concluye Koenig. "Hicimos cosas increíbles, como tener sexo durante una obra de teatro. La verdad es que nos lo pasamos muy bien, más allá del placer sexual. Lo que aprendimos Mario y yo es que lo que más nos gusta es tener las expectativas de que lo vamos a hacer, mucho más que el acto en sí".

Alma, Corazón, Vida

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