"ESTO NO OCURRE EN LA VIDA REAL"

Lo que es verdad y lo que no en las películas porno, según las actrices profesionales

Aunque parezca demasiado real, se trata de una serie de vídeos con profesionales muy preparados. Hoy desmontamos los mitos más comunes que rodean a este tipo de contenidos

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

Seguramente el lector recuerde el momento pubescente y 'canallita' en el que descubrió el porno por primera vez. Muchos tuvieron que recurrir al papel satinado para hacerse a la idea. Algunos esperaron horas enteras descargando vídeos en páginas poco fiables, saltando los controles parentales informáticos, rudimentarios a más no poder en aquella época. Otros directamente dieron con contenidos así de forma fortuita y algo brusca, al bajarse una película para niños de título infantil pero sugerente a la interpretación lasciva: 'Blancanieves y los siete enanitos' o cosas así.

Pero ahora ha evolucionado mucho, hasta el punto que de aquí a unos años una película porno dejará de ser propiamente una película para evolucionar a una experiencia inmersiva con gafas 3D que hará que dures muy poco; o bien dinamitará las relaciones sexuales de carne y hueso para siempre, como bien vimos en episodios de series recientes que abordan esta cuestión.

Nadie hace tanto ruido ni le pone tanto drama. Yo, en mi caso, nunca he fingido

Para Kelley Cabbana, una joven pornstar nacida en Florida, fue la revista 'Penthouse' la que le hizo entrar de lleno en el mundo de los desnudos. "Las mujeres eran tan hermosas y cada posición que hacían era simplemente perfecta", asegura, en una entrevista a 'Huffington Post'. "Las felaciones parecían fáciles y parece que podían tragar tanto como si estuvieran comiendo el mejor helado del planeta".

Ahora, después de diez años trabajando en la industria del cine para adultos, Cabbana puede confirmar que todas esas interpretaciones no son más que trabajo, como el común de los mortales. Y que, en definitiva, deja muy poco hueco a las fantasías. "Ocurre como en esas locas actuaciones circenses, es decir, simplemente son posiciones que no ocurren en la vida real", asegura. Para descubrir qué más hay detrás de esta serie de ficciones pornográficas, y si de verdad sus protagonistas disfrutan tanto como parece, la revista ha hecho una recopilación de las críticas de Cabbana y sus compañeras sobre los mitos más frecuentes que hay detrás y frente a las cámaras de la industria.

Nada de penes enormes

"El tamaño medio del pene es de aproximadamente 15 centímetros, y en la pornografía a veces puede llegar a los 22", sopesa Cabbana. "Curiosamente, a menudo olvido que es así y cuando me encuentro con un hombre con un tamaño medio me sorprendo. En el set de rodaje a veces me siento muy por debajo en cuanto a físico, pero rápidamente pienso que los actores son elegidos en base a su talento, no por su cara bonita o sus habilidades para actuar". En definitiva, todo está preparado.

Es un error pensar que estamos siempre excitadas. Hay días en los que no tienes ganas

Asi lo corrobora Theo Ford, un actor de cine para adultos con seis años de experiencia: "No estoy seguro de cómo se sienten los espectadores en general respecto a sí mismos si solo ven a gente con unas ganas insaciables de sexo, pero espero que ellos también tengan en cuenta que la pornografía es una relación sexual de mentira", explica.

Gemidos... ¿fingidos?

"Definitivamente, los orgasmos muy fuertes están exagerados", recalca Lindsey Leigh, otra actriz con 11 años de experiencia. "Nadie hace tanto ruido ni le pone tanto drama. Yo, en mi caso, nunca he fingido ni he gritado así desde que tenía 18 años y jugaba a imitar las películas pornográficas".

¿Y el sexo anal?

"Hay una gran cantidad de preliminares antes de rodar una escena anal", expresa Ember Snow, una actriz veterana. "Ninguna actriz se despierta una mañana cualquiera o una tarde y dice: '¡Hoy voy a hacer un anal!'. Antes, debe cambiar su dieta, tomar una mezcla de laxantes y medicamentos contra la diarrea. Luego, debes limpiarte bien el día de la sesión y, sobre todo, tener a mano una gran cantidad de lubricante que la cámara nunca muestra. Gran parte de la pornografía que veo hace que sea todo como muy natural, pero no. La chica probablemente tuvo que prepararse todo el día anterior".

No todas las estrellas de porno gay son gais

"El porno gay a veces exagera la sexualidad de los actores: una buena cantidad de modelos de esta categoría son heterosexuales y lo hacen para retarse a sí mismos y conseguir bordar una interpretación mucho más difícil", observa Pierce Paris, otra estrella de la industria. "El grado de romance entre los protagonistas también está muy forzado. Este género a fin de cuentas se comercializa como más áspero y físico que el heterosexual, de ahí que atraiga a muchos más espectadores de los que cabría esperar".

Es agotador (como cualquier otro trabajo)

Uno de los mayores prejucios que existe en cuanto al porno es que es imposible que te canse una actividad tan placentera como es el sexo. Pero al final, todo trabajo es repetitivo, y mucho más este, debido a su enorme desgaste físico. "Te encuentras dolorida y cansada después de tantas horas de filmación", recuerda Cabbana. "Hace calor y el maquillaje se te corre y te pones a sudar muy rápido".

"Estás trabajando durante días y horas para crear un clip de 15 minutos perfecto. El error es pensar que estamos siempre excitadas, pero hay días en los que no tienes ganas de nada. Y si no tienes cuidado y no se lo dices de una buena forma a tu pareja de rodaje, no lo va a entender. Somos personas reales con vidas reales, como todas las demás", concluye.

Posiciones locas irreales

"Hace 10 años comencé a tener sexo delante de las cámaras, y nunca antes había realizado el 'misionero permanente' (en el que la chica tiene una pierna en el suelo y otra por encima de los hombros de su compañero)", confiesa Whitney Wright, una actriz que lleva tan solo dos años en el negocio. "Me encanta la sensación de absurdo en la mayoría de las escenas. La pornografía es ese mundo de fantasía en el que todas tus amigas hacen un montón de cosas increíbles".

No siempre cosificadas

"De la misma forma en que no vivimos nuestras vidas cotidianas en una película de fantasía como 'Harry Potter' o 'Los Vengadores', tampoco tenemos relaciones sexuales como las vemos en el porno", reitera Madison Young, directora de cine porno feminista. "También existe la posibilidad de elegir: como con cualquier otra cosa, si sientes que lo que estás viendo te está violentando, cambia de canal, busca productoras éticas, feministas. Actualmente hay una gran cantidad de películas eróticas muy buenas bajo esta perspectiva. Las chicas están tomando el control del guión, apostando por el sexo seguro, la comunicación, la negociación, el consentimiento activo y entusiasta y, sobre todo, manteniendo una relación positiva con su cuerpo".

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios