¿Y QUIÉN ES ÉL...?

El hombre que hizo a Albert Einstein mundialmente famoso

Gracias a que Arthur Stanley Eddington dio a conocer la Teoría de la Relatividad en el mundo anglosajón, conocemos al científico más famoso del siglo XX

Foto: Foto: Wikimedia.
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Seguro que te cuesta imaginar un momento en el que Albert Einstein no fuera famoso a nivel mundial, pero ¿cómo lo consiguió? En una época en la que las redes sociales e internet no existían, ¿qué o quién fue el encargado de dar a concer al físico alemán?

Tiene nombre y apellidos: Arthur Stanley Eddington, uno de los astrónomos británicos más reputados del periodo de entreguerras conocido por sus estudios sobre la estructura interna estelar y por su contribución a la comprensión de la relatividad y la cosmología moderna.

Einstein terminó su famosa Teoría de la Relatividad General en 1915 y todavía era un desconocido fuera de su país. Las ideas del alemán estaban bloqueadas por la Primera Guerra Mundial y no eran bien recibidas en Reino Unido. Eddington, que creía que la ciencia debía trascender las divisiones políticas, se aseguró que esto cambiara y con ello el curso de la historia cambiase para siempre.

Poner a prueba las teorías

La asociación de ambos, aunque no se reunieron mientras sus países estaban en guerra, ni siquiera se enviaron mensajes directamente, fue la que permitió a la relatividad saltar las trincheras y hacer de Einstein una de las personas más famosas del mundo. Que Eddington fuera quien que se interesara por el alemán fue toda una suerte porque era uno de los pocos investigadores ingleses que comprendían estas matemáticas tan complejas.

Este es el resultado más importante en relación con la teoría de la gravedad desde los días de Newton, aseguró el Premio Nobel J. J. Thompson

El científico británico convirtió al genio en un símbolo que revolucionó la ciencia ¿Por qué él? Era muy inteligente, pacífico y desafió las verdades más profundas de Newton. Además, Eddington intentaba elaborar un plan que convenciera al mundo de que este científico "enemigo" era digno de su atención.

Foto: Wikimedia.
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Tras escribir varios libros sobre relatividad, dar conferencias sobre el alemán y conventirse en su seguidor más fiel, se convirtió en uno de los grandes comunicadores científicos del siglo XX. Sus estudios y relatos no pararon de venderse durante décadas y colaboró en la radio de la 'BBC' durante mucho tiempo.

Aunque convencer al Reino Unido de que se preocupara por el espacio-tiempo y la gravedad era una tarea complicada porque los barcos de alimentos se hundían en el mar y cientos de hombres morían a diario, Eddington tenía claro que era necesario. Pero, ¿cómo iba a hacerlo? Las ideas de Einstein no eran suficientes: necesitaba una demostración definitiva de que la relatividad era cierta y que solo el enfoque internacional del alemán podía revolucionar la ciencia.

El eclipse total

La mejor opción era probar una dicífil predicción. El objetivo era comprobar si se producía la distorsión gravitatoria de la luz. Según la relatividad general, el espacio y el tiempo forman un tapiz de cuatro dimensiones que se deforma ante la presencia de un objeto masivo, como nuestro Sol. La luz, igual que la materia, viaja por este tejido del universo, y su trayectoria parece desviarse allá donde esté deformado. Para un astrónomo es difícil medirlo a simple vista, pero podría hacerse.

Desafortunadamente, de una forma normal es imposible ver las estrellas durante el día, por lo que habría que esperar hasta un eclipse total de sol para realizar la observación. Uno total es muy raro, corto y, a menudo, se encuentra en lugares inconvenientes que requieren largos viajes. Einstein había intentado durante años probar esta predicción sin éxito.

Los dos científicos no se reunieron mientras sus países estaban en guerra, pero ambos creían firmemente poder internacionalizar la ciencia

Sin embargo, Eddington y Frank Dyson, Astrónomo Real de Reino Unido, plantearon la posibilidad de organizar dos expediciones simultáneas para observar el eclipse total de 1919, visible en el hemisferio sur. Y aunque hubo muchas trabas por haberse negado al servicio miliar, finalmente pudo acudir a este majestuoso evento.

Junto con un acompañante, el relojero Edwin Cottingham, fueron a la isla de Príncipe mientras que otros dos compañeros viajaron para observar el eclipse desde Sobral, en el norte de Brasil, sin que Einstein (gravemente enfermo por la inanición en tiempos de guerra y devastado por la revolución), supiera lo que estaba sucediendo.

La revolución de la ciencia

Así, el 29 de mayo, los astrónomos observaron el cielo durante seis minutos y revelaron el cambio más grande para nuestra comprensión del universo. Tras analizar las placas astrográficas (muchas de ellas dañadas y con poca calidad), pudieron demostrar que las estrellas estaban desplazadas por la gravedad del Sol.

Eddington y su equipo presentaron sus resultados en una reunión científica celebrada el 6 de noviembre en Londres en una sala abarrotada. El público quedó impresionado. "Este es el resultado más importante en relación con la teoría de la gravedad desde los días de Newton", proclamó J. J. Thomson, descubridor del electrón y premio Nobel de física.

Foto: Wikimedia.
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El anuncio fascinó a todos y Einstein pasó de ser un académico en la sombra a un sabio del que todos querían aprender. Ya nada sería igual para él. Aquel eclipse, y la confianza que Eddington siempre puso en él, le convirtieron en un icono de la ciencia.

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