LOS PROFESIONALES DAN CONSEJOS DEFINITIVOS

Cómo responder (bien) a la pregunta más difícil en una entrevista de trabajo

Responder a cuál es nuestra mayor debilidad es algo en lo que casi todos fallamos y que deberíamos practicar antes de una entrevista de trabajo

Foto: Enfrentarse a una entrevista de trabajo no es sencillo (Foto: iStock)
Enfrentarse a una entrevista de trabajo no es sencillo (Foto: iStock)
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Acudir a una entrevista de trabajo es sinónimo de nervios, da igual que aspiremos a encontrar empleo después de mucho tiempo en el paro o que busquemos un cambio para mejorar nuestras condiciones laborales. Enfrentarnos a alguien que nos hará preguntas tanto personales como profesionales no es fácil e ir preparados es vital para tener éxito.

Analizando con miles de candidatos cuáles son las preguntas más difíciles de contestar, casi todos coinciden en la misma: ‘¿Cuál es tu mayor debilidad?’ Porque intentar responder de forma sincera nos puede llevar a desvelar cualidades que no son precisamente las mejores de nuestra personalidad; pero si decidimos huir de esa pregunta sacando pecho y mostrándonos como perfectos, corremos el riesgo de que nos borren del proceso de selección por mentirosos.

Así que, ¿cuál es la mejor forma de responder a esa difícil cuestión? James Reed, director de una empresa británica de contratación de personal, explica a la BBC que "lo que los entrevistadores no pueden conocer con certeza mirando un CV es la verdadera personalidad de alguien. Al preguntar '¿cuál es tu mayor debilidad?', en realidad le están preguntando al candidato: '¿son correctas las conclusiones a las que he llegado respecto a ti?' Es la oportunidad de indagar un poco más en tu carácter".

Sé tú mismo

Sophie Phillipson, fundadora de HelloGrads, una empresa que le da apoyo a universitarios recién graduados, no aconseja acudir a tópicos como "soy perfeccionista". Recuerda uno de los mejores casos que se ha encontrado en su carrera: "Mi respuesta favorita fue de una recién graduada que empezó diciendo: 'Ah, tengo tantas debilidades que no sé por dónde empezar'. Hizo reír a los entrevistadores, logró ponerlos de su lado e hizo una demostración de inteligencia emocional”.

Mentir en una entrevista laboral no es nada aconsejable
Mentir en una entrevista laboral no es nada aconsejable

Después, aprovechó para ponerse en valor: "Nos dijo que no estaba 'lista para trabajar', que acababa de salir de la universidad y tenía grandes carencias de conocimiento, pero que también había investigado todo lo que había podido sobre el sector, había acumulado toda la experiencia que había podido para prepararse y que, además, tenía mucha intuición y aprendía rápidamente". Por eso, “si quieres ser recordado, sé atrevido, original y humano".

Ed Johnson, director de asesoría para quienes quieren avanzar en sus carreras, piensa en el mismo sentido y que la clave es convertir una debilidad en una ventaja: "Hilando con cuidado, con frecuencia es recomendable adaptarse al tono de la entrevista. Si es una empresa más 'creativa', entonces admitir que no eres bueno en algunos aspectos de ese rol pero manifestando tu deseo de mejorar en esas áreas puede ayudar a hacer sentir a la organización que realmente pueden ofrecerte formación y que, en definitiva, eres alguien bueno para la organización y ellos lo son para ti".

Si quieres ser recordado, sé atrevido, original y humano

Jenny Straumers, experta en psicología empresarial, recomienda decir "categóricamente que eres consciente de tus debilidades y que trabajas duro para superarlas. Evita los lugares comunes. Usa ejemplos de la vida real para demostrar autenticidad y honestidad, dos valores que la mayor parte de los empleadores aprecian mucho. Sé específico. Subraya una debilidad concreta y muestra lo que estás haciendo al respecto”.

Cuidado con la franqueza

Sin embargo, pasarse en el nivel de sinceridad puede ser tan malo como quedarse corto y si sacamos una lista con nuestras diez debilidades es más que probable que el entrevistador guarde nuestro currículum en su cajón para siempre y dé el trabajo a otra persona que no tenga tantas debilidades… o que al menos no lo reconozca.

Así piensa John Lees, que ha escrito con éxito varios libros sobre cómo hacer entrevistas de trabajo. Cree que "es mejor preparar respuestas cortas sobre las fortalezas y debilidades, escribiéndolas en un papel, diciéndolas en voz alta dos o tres veces y poniéndolas a prueba con un amigo de confianza. Pero hay que pensar que los entrevistadores usualmente admitirán que le otorgan más peso a la información negativa y que la recuerdan con más claridad que todas las cosas positivas que dijiste".

Y, sobre todo, si has tenido problemas laborales en el pasado es mejor que no salgan a la luz en una entrevista de trabajo: "Nunca reveles información sobre problemas en relaciones laborales del pasado, choques culturales en la oficina, errores críticos como falta de atención a los detalles, feedback negativo que has recibido en el pasado o que te preocupa lo que otras personas puedan decir a tus espaldas".

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