Entrevista con el sociólogo Andrés Villena

"Las élites no tienen ideología, tienden a crear clanes endogámicos"

Presenta el libro 'Redes de poder en España' y mantiene la tesis de estos lazos constituyen una estructura endogámica que toma decisiones al margen de los gobiernos

Foto:  Andrés Villena, durante una entrevista. (Youtube)
Andrés Villena, durante una entrevista. (Youtube)

En la línea de otros trabajos publicados anteriormente, el sociólogo y periodista Andrés Villena (Elche, 1980) analiza en 'Las Redes de poder en España; élites e intereses contra la democracia' (Roca Editorial, 2019), las trayectorias de los nombramientos más importantes de los sucesivos gobiernos que ha habido en la democracia. Su tesis es que constituyen una estructura endogámica que toma decisiones al margen de los gobiernos o que orienta al Estado en una dirección de su interés. Son grupos, sostiene, que no se ven afectados realmente por la alternancia de los partidos y cada vez han tenido una influencia mayor en los ejecutivos.

PREGUNTA. Concluye el libro preguntándose quién manda aquí...

RESPUESTA. Es una pregunta muy amplia, pero lo importante no es quién manda, sino cómo; cómo se configuran las redes de poder. Por ejemplo, con la marcha de Pedro Solbes y su sucesora Elena Salgado, llegó Luis de Guindos. Pese a los estridentes comentarios periodísticos, cambió la persona, pero no el perfil, que seguía siendo el mismo: dos técnicos comerciales economistas del Estado. Cuando Guindos se fue, llegó Román Escolano, que también es economista del Estado y, después, Nadia Calviño, que no solo es economista del Estado, es que Román Escolano había sido su preparador de oposiciones. En opinión de los sociólogos que mejor han analizado el poder, el objeto de investigación deben ser las posiciones sociales, cuál es el perfil, las características y las conexiones de quienes mandan: es la estructura.

Portada del libro de 'Las redes de poder en España'
Portada del libro de 'Las redes de poder en España'

En España hay una especie de coalición o confederación entre altos funcionarios que quizá sean el gozne principal de esa élite de poder. El Estado manda, lo que algunos llaman el Ibex-35 también manda, pero esa red tiene más potencial; esa red es una intersección entre estado y mercado. Dentro de ella, los que destacan es por su sabiduría y cualificación, pero sobre todo por sus relaciones. Son funcionarios de elite que no tienen casa, es decir, una Sáenz de Santamaría, un Luis de Guindos, un Mario Conde, que también era abogado del Estado, o un Eduardo Serra, son personas que se mantienen en pie gane quien gane en la cúspide de la estructura social.

El ejemplo más reciente es De Guindos, de Lehman Brothers, que está en la raíz del problema económico que estamos viviendo, ahora está de número dos en el Banco Central Europeo, un cargo para el que no ha sido elegido democráticamente ¿Y quién manda más en Europa que el BCE? Creo que los periodistas fallan cuando al analizar las puertas giratorias se quedan en la mamandurria, el caso pseudo-corrupto, lo importante es esa red que describe cómo se configura el poder en España.

P. Hubo un dosier de la revista 'El Siglo' que les ponía cifras a esas puertas giratorias. De los gobiernos de UCD, un 49% de los ministros pasaron a consejos de grandes compañías, la misma cifra que en los gobiernos de Felipe González. Con Aznar, subieron a un 51% y, en el momento de publicación del especial, 2016, los de Zapatero alcanzaban el 23%.

R. La cifra es baja en los de Zapatero porque necesitan tiempo. Al final de UCD, con el PSOE en los 80 y el PP en los 90 se produjo la reconversión industrial, la progresiva privatización del INI (Instituto Nacional de Industria) y lo que los periodistas llamaron la venta de las joyas de la corona. En contradicción con los mitos del libre mercado, Aznar colocó a los suyos, pero ahí no solo entraron exministros. Ese es el titular periodístico. Fueron exsecretarios de Estado, directores generales... Por ejemplo, Pedro Morenés venía de Instalaza cuando llega al gobierno, una empresa de armamento, la que hizo las bombas de racimo que cayeron en Libia, que antes había estado presidida por un hombre de Solchaga. Si hiciéramos una base de datos no solo con los exministros, sino con los secretarios y directores generales que pasan de un lado a otro y, sobre todo, la función que cumplen, ahí sí que tendríamos un directorio para una tesis concluyente.

Hay una lógica totalmente ajena al ciclo electoral. Es una red de intereses en la que hay un reducido conjunto de personas que se van intercambiando favores. Tiene un ritmo propio totalmente ajeno a la democracia y toma al Estado con una función completamente diferente, pues debería ser un problema para estas empresas, pero no, es la solución al aprovisionamiento económico de estas grandes élites empresariales.

P. Su investigación me recuerda a la de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, 'Capitalismo a la española' (La esfera de los libros, 2015), que hablaba de que la particularidad española es lo que los ingleses llaman "crony capitalism", un entramado de intereses conjuntos del poder político y del económico, el caldo de cultivo perfecto para la corrupción. Las empresas más grandes operan en mercados altamente regulados, por eso recurren a estos personajes, más por su agenda que por su valía profesional. Mientras tanto, empresas de otro perfil, como Inditex o Mango, están al margen del poder político.

R. Me gustó mucho ese libro y también Ibex 35: Una historia herética del poder de Rubén Juste. No obstante, no estoy del todo de acuerdo. A este fenómeno ni siquiera escapan Amancio Ortega, el 'self-made man', ni Ramón Areces, de El Corte Inglés, que empezó con un tallercito, o la gente del FNAC, que era una cooperativa anarquista de revelado de fotografías. El presidente actual de Inditex es Pablo Isla y no es un empresario hecho a sí mismo, es abogado del estado, funcionario. Fue nombrado por Aznar en el 96 jefe de Patrimonio del Estado en un momento clave en el que se iban a hacer numerosas privatizaciones. Después pasó por Altadis, la Tabacalera privatizada, y llegó a Inditex.

Villena durante una charla en Madrid
Villena durante una charla en Madrid

Durante mucho tiempo el vicepresidente de Inditex ha sido don Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, el presidente de Mercedes Benz, que también es funcionario, economista del Estado. Fue asesor de los gobiernos de Calvo Sotelo, directivo del INI, presidente de Iberia cuando era pública, para tener después una carrera impresionante en el sector privado y ser, por cierto, padre del Espinosa de los Monteros de Vox y de Beltrán, directivo de Stradivarius.

Hasta Ortega tiene que contar con el papel promotor y protector del Estado. Al Estado no se le puede negar la existencia aunque luego en conferencias del Círculo de Empresarios se hable de que debe retirarse para que entre la inversión privada. Aparte, estos Espinosa de los Monteros tienen la cualificación ideal para contribuir a la optimización fiscal, que estas empresas puedan reducir al máximo su tributación sin infringir la ley, un punto fundamental para la cuenta de resultados.

P. Marca el inicio de estas redes en el Plan de Estabilización de 1959 y el Clan de la Dehesilla.

R. La élite de la Transición, como ha demostrado el sociólogo Narciso Pizarro en un artículo que la Academia no le quiso publicar, pese a la narración oficial que es en parte cierta, estuvo formada por una serie de funcionarios que coparon los puestos clave antes de la democracia, durante la Transición y después. El Clan de la Dehesilla, con Boyer, Mariano Rubio, los Garrigues-Walker, gente aperturista que no era del Opus Dei, junto al empresario Claudio Boada, de Ford España, Rafael del Pino, de Ferrovial, y su cuñado Leopoldo Calvo Sotelo crearon una red cerrada y endogámica en la que todos pensaban de forma parecida. Boyer o Mariano Rubio eran socialdemócratas, pero cuando llegó su momento acabaron enquistados en el INI, que fue clave en la Transición aunque no se ha dicho, y luego pasaron a los ministerios técnicos de González, donde abrazaron el monetarismo, las políticas de tipo de interés alto y la defensa de la inflación baja en una situación de alta tasa de desempleo.

"Boada estuvo en el franquismo, en la Transición estuvo en el INI y luego a lo que sería Repsol, y su hijo ha sido presidente de Lehman Brothers España"

Las expectativas que defrauda el PSOE se deben a que quien en realidad manejaba las políticas económicas que afectaban a la vida de los ciudadanos no era tanto el partido como una serie de técnicos. Boada estuvo en el franquismo, en la Transición estuvo en el INI y luego pasó a lo que sería después Repsol, y su hijo ha sido presidente de Lehman Brothers España y de Blackstone. Esos técnicos, lo que llama Galbraith la tecnoestructura, tienen vida propia y, además, se reproducen a sí mismos.

P. Aparece muchas veces mencionado Intermoney.

R. El primer gobierno de Zapatero destacó por los follones, 11-M, matrimonio LGTBI, etc... pero si quitas ese manto había unos intereses económicos bestiales. Uno de ellos era Intermoney. Gente que estuvo en ese bróker me ha dicho, y es verdad, que tuvo ese papel porque los socialistas no tenían grandes contactos con el mundo de la gran empresa en ese momento y tiraron de Intermoney, que tejió una auténtica red de tecnócratas que condicionaron las políticas económicas de Zapatero, quien en cuestión de Economía ya sabemos cómo estaba.

Miguel Sebastián estuvo en Intermoney y tuvo posiciones claves. Carlos Arenillas era un gestor de SICAV y de 'hedge funds' y le pusieron de número dos en la CNMV. David Vegara acabó de número dos de Pedro Solbes. La red es tan densa que cuando llega Mercedes Cabrera de Ministra de Educación, que es esposa de Carlos Arenillas, su jefa de gabinete, Carmen Balsa, es la esposa de Vegara. Hay redes endogámicas. Las élites no son ni de izquierdas ni de derechas, son tendencias a crear clanes endogámicos que inevitablemente acaban convirtiendo los medios en fines.

P. Aunque, como dice, la tecnoestructura tome decisiones independientemente del gobierno que haya, también hay consensos, porque ese gobierno cambió la regulación de las SICAV con el voto del PSOE, pero también el de ERC y CIU. Solo votó en contra IU, dijo Ángel Pérez que era una tomadura de pelo a los contribuyentes.

R. Solo IU se opuso y algo habría en Cataluña para que tanto CIU como ERC lo apoyarán. Paco de la Torre, que no es un revolucionario, luego ha estado en Ciudadanos, dijo que era una amnistía fiscal encubierta. Forzaron ese paraíso fiscal. Después resulta que el número dos de la CNMV era un gestor de SICAV, pero de lo que se habló esos días fue del matrimonio LGTBI, que se había aprobado en el Congreso solo unas horas antes.

P. Otro caso que menciona, Sacyr logró contratos en Panamá a cambio de que el gobierno excluyera a este país de la lista de paraísos fiscales. Años después, saltó el escándalo de los papeles de Panamá.

R. Otra cosa que casi tampoco salió en ningún sitio. Vino de un romance que tenía Zapatero con Luis del Rivero, que fue el que le intentó ayudar en la toma del BBVA, que por mucho que lo nieguen, era una forma de recuperarlo de Aznar, que lo había conseguido por los mismos modos, y de ahí salió luego todo lo de Villarejo, el edificio Windsor ardiendo... Lo del Canal de Panamá era una ayuda a Luis de Rivero.

Gobernar es eso. Intercambios con las élites para seguir en el gobierno, pero eso te lleva a hacerle favores que terminan siendo escandalosos. Si te pones a bucear, el número uno de Sacyr era compañero de Florentino Pérez en la presidencia del Real Madrid, donde estaba Antonio García Ferreras como director de comunicación... la red llega a todas las terminales de poder.

P. Cita la trayectoria de Carlos Ocaña, que pasa del Ministerio de Industria a la web del Real Madrid y luego aparece en la tesis de Sánchez.

R. 'Subdirector de contenidos de la tesis', los que hemos hecho una sabemos cuándo es en serio y cuando es en serie. Ocaña Orbis era un doctorando de Sebastián que se lo llevó a todas partes, al Ayuntamiento de Madrid, a la oficina económica del presidente y a Industria. Ahí fue uno de los mediadores con ACS con el problema de Castor y acabó como webmaster del Real Madrid. Me imagino que con una remuneración más que generosa. En Castor, Intermoney también cumplió una labor de asesoría. Todo legal, pero estos eran los engranajes del gobierno de Zapatero.

Sánchez era un alumno no demasiado aventajado de Sebastián, por eso coincidió con Ocaña. Todos venían de Economistas 2004, un pequeño grupo que había creado Sebastián para escribirle un programa económico a Zapatero. Como ha propuesto ahora Vox, abogaban por el impuesto plano, el tipo único. Quizá lo que proponían no era exactamente igual, pero iban inicialmente con algunas propuestas ultraliberales como esa.

P. Tanto Sebastián como Miguel Ángel Fernández Ordóñez​ denunciaron la burbuja, pero luego la negaron cuando llegaron al gobierno o al Banco de España.

R. Un amigo común de ambos me dijo para justificarles que no es lo mismo firmar un artículo que ponerte al frente de una gran institución. Ambos dijeron que la economía española se vendría abajo cuando acabasen los tipos bajos del BCE, sabían que la situación era explosiva, según MAFO "insostenible". Sin embargo, en el poder se mantuvo la prohibición de la palabra "burbuja" en los informes, se desoyó a los inspectores y luego solo hay que ver el trato que le dio MAFO a los bancos y el que le dio a las cajas. Impulsó de aquella manera las denominadas 'fusiones frías', que fueron todas fallidas, la solución pasó entonces por las reformas laborales... Su legado fue de historia de la infamia. Por cierto, él fue el que impulsó la reforma fiscal cuya enmienda de CiU en el Congreso retira las SICAV del control de la Agencia Tributaria.

P. El gobierno de Rajoy fue el paradigma de todo lo que denuncia.

R. En el de 2011 es en el que mejor se ven los 'lobbys', como decía Pere Rusiñol, el gobierno los llevaba dentro. El ministro de Defensa venía de la industria armamentística, el de Economía de Lehman Brothers. María Flavia Rodríguez-Ponga Salamanca, que la pusieron en Seguros y pensiones, venía de Mutua Madrileña. En Seguridad alimentaria, Ana Mato había colocado a una ex de Coca-Cola... Llamazares protestó, pero si mirabas un poco más, el nuevo director de aquel mismo departamento de Coca-Cola venía de Seguridad alimentaria con el gobierno del PSOE. Era todo espectáculo puro para un analista de élites.

"PWC estuvo de lleno en el escándalo de LuxLeaks. Cuando llegaron, bajaron los impuestos a las empresas y subieron los indirectos"

Montoro, ministro de Hacienda, había fundado en 2006 una consultora para optimizar fiscalmente empresas, algunas de Gürtel. Su número dos, Miguel Ferre Navarrete, venía de PriceWaterhouseCoopers y dentro de ella era el socio de fiscalidad internacional. PWC estuvo de lleno en el escándalo de LuxLeaks. Cuando llegaron, bajaron los impuestos a las empresas y subieron los indirectos, nos los subieron a la mayoría. Llegas a la conclusión de que gobiernan para unos pocos.

Toda la historia de las élites es una historia de explotación privada de recursos públicos. Hace que resulte absurdo el mantra liberal de que el Estado es el problema. Lo sería de tener las funciones que le son propias, pero lo que hacen es ordeñarlo continuamente con ese tránsito de los Serra y los Guindos del sector privado al público y viceversa. Da la impresión de que son funcionarios que han obtenido experiencia en el Estado, pero luego maximizan los beneficios para sí mismos.

P. En un párrafo cita a Rato, cuando le dijo al Congreso lo de "es el mercado, amigos", y explica que esta elite no rinde cuentas, pero Rato está en la cárcel.

R. Parece que ha sido sacrificado temporalmente. Quizá llegó demasiado lejos, Telefónica y el Santander le mantenían en consejos de administración, pero debe de haber más cosas que no hemos sabido para que haya acabado tan abajo. Junto a él está Estanislao Rodríguez-Ponga, hermano de María Flavia, que también había estado en Bankia y había hecho de todo.

P. Cuando España se estaba integrando en la UE, no parece extraño que gobiernos de distinto signo se dedicaran a cumplir con el compromiso que se les exigía de acabar con las empresas estatales y los monopolios para estimular la competencia, pero en la actualidad, que hay más margen para proponer alternativas ¿cree que las hay?

R. Mi libro no es antieuro, pero sí profundamente crítico con él. La clave es el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que se puso en marcha en el 97 y nos impide superar el déficit de más del 3%, esa limitación es lo que provoca en parte la bolsa de desempleo. Si te ponen ese límite y te quitan la política monetaria, eso hace que los distintos partidos que puedan gobernar no se diferencien apenas. La alternativa es la de Podemos, pero se limita a proponer acabar con ese déficit más lentamente. No hay un cuestionamiento siquiera de ese Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Sin embargo, el pacto se puede romper cuando interesa. Al gobierno de Rajoy en 2014 se le echó una mano dándole un 1% más, con el que creó algo de empleo que en las elecciones de 2015 le ayudó mucho. Puede quedar una política de izquierdas, pero restringida solo a garantizar su perpetuación en el poder.

"La alternativa es la de Podemos, pero se limita a proponer acabar con ese déficit más lentamente"

P. Critica en el libro que Podemos ha caído en una ley política que pronunció Robert Michels: "Cualquier organización, por altruista, radical o revolucionario que fuera su objetivo, termina por adquirir un tamaño que obliga a sus dirigentes a centrarse en la conservación de sus puestos políticos y de prerrogativas; de esta forma llega un momento en que los medios se convierten en fines y la organización acaba siendo el centro de sí misma".

R. Michels era un socialista que luego acabó en las filas de Mussolini, pero creo que las teorías si son útiles, no tenemos que discriminar las posturas que hayan tomado después sus autores. En este caso, su máxima se ha cumplido en parte. Conozco la política municipal madrileña y he visto auténticas aberraciones, escisiones en tres, gente que ha ido a por el sillón... Las divisiones no han reflejado diferencias ideológicas, sino una pelea por el poder, que ya se ha convertido en un fin en sí mismo. Lo que pasa es que, para ser justos, hay que reconocer que a Podemos se le ha sometido a una presión desde su nacimiento enorme, hasta extremos esperpénticos como lo de Villarejo. Con tanta presión han acabado siendo verdugos, pero también víctimas. Se ha cumplido la ley de Michell con matices.

P. ¿Qué valoración hace de La Oficina de Conflictos de Intereses creada en 2006?

R. Todo avance es positivo. Se han saltado muchos procedimientos, pero al menos tenemos una institución para luchar contra este fenómeno. De todos modos, no creo que prohibir las puertas giratorias sea la solución porque se crearán otros mecanismos para que la elite se siga cohesionando. No se me ocurre una alternativa legislativa para acabar con el problema, si acaso cierto control y transparencia, que servirá para que al menos nos concienciemos más.

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