¿de verdad lo hacen?

Por qué nos parece que los perros sonríen: una historia de 30.000 años

Hay pocos vínculos más fuertes que el del humano y el can. ¿Alguna vez tu mascota te ha devuelto un gesto de absoluta felicidad? Quizá tiene una explicación

Foto: Ay, qué majo. (iStock)
Ay, qué majo. (iStock)

De todas las mascotas que podemos elegir (pasando por los gatos o los peces y llegando hasta las iguanas), los perros son los compañeros más simpáticos de todos. ¿Por qué? Bueno, no hay más que ver cómo abren su boca para sacar la lengua y mientras nos miran las comisuras suben hacia arriba, como si nos sonrieran para trasmitirnos su alegría, placer o satisfacción. Pero, ¿es esto verdad?

Para responder a ello, aunque quizá no lo sospechabas, hay que remontarse a una historia de más de 30.000 años, cuando comenzamos a domesticarlos. Gracias a ello el vínculo entre animal y humano es único e inquebrantable, por algo dicen que es el mejor amigo del hombre, y eso los ha convertido en sujetos muy útiles para el estudio. "Investigar con perros es una oportunidad única para observar la comunicación social entre especies" dice Alex Benjamin, profesor asociado de psicología en la Universidad de York en Reino Unido, en 'Live science'.

Un vínculo fuerte

Algo interesante, los perros son los únicos que mantienen contacto visual con nosotros. Un estudio, publicado en 'Current Biology', probó cómo los lobos y los canes responden de manera diferente a la tarea de abrir un recipiente en donde hay carne. Mientras que los lobos se alejaron al comprobar que no podían abrirlo, los perros se daban la vuelta y dirigían a los humanos una mirada larga e inquisitiva, como si supieran que la persona podía ayudarlos.

El contacto visual es vital para ellos, pues es una manera de recopilar información y comunicarse. Otro estudio publicado en 'Science' señaló que tanto perros como humanos experimentan un aumento en los niveles de oxitocina cuando se cruzan las miradas. Aún más intrigante, el mejor amigo del hombre olfatea la oxitocina cuando pasa más tiempo mirando a las personas. "Los perros que nos miran son más fáciles de cooperar" explica Benjamin.

Tenemos tendencias antropomorfizantes, por lo que muchas veces malinterpretamos lo que vemos en las caras de los perros

La psicóloga Juliane Kaminsky, que estudia la cognición en perros, hizo un estudio en un refugio para perros para observar cómo interactuaban con las personas. Cuando los perros ponían lo que ellos llamaban "ojos de cachorro" eran más rápidamente adoptados, porque a los humanos les recuerda esa expresión a una cara triste. Estudiaron, por tanto, si para pedir determinados actos los canes decidían hacer uso de esa expresión con más frecuencia... y no. No lo hacían.

Lo que nos lleva a la sonrisa. Por un lado, como sucede con los ojos de cachorro, podríamos concluir que son, solamente, una traducción que hace nuestro cerebro intentando "humanizar" los rasgos de su mascota. Por otra, hemos comprobado que el contacto visual crea un vínculo muy importante entre nosotros, lo que nos podría llevar a pensar otra cosa.

"El problema con sus expresiones es que nuestras herramientas de investigación son típicamente subjetivas y combinadas con nuestras tendencias antropomorfizantes, es muy posible que malinterpretemos lo que vemos en las caras de los perros" dice Kaminsky. Sin embargo, aunque hay poca investigación objetiva para sugerir que los perros realmente sonríen, sí que es cierto que un estudio publicado en 'Scientific Reports' señalaba que los perros suelen tener este tipo de boca, abierta y relajada, cuando se encuentran en entornos seguros y positivos. "Pero hablar de sonrisas es ir demasiado lejos", asegura la psicóloga.

Los perros comprenden nuestros gestos mucho mejor que los chimpancés, que son nuestros "parientes" más cercanos

Una revelación que quizá sea algo decepcionante para los dueños que llevan toda la vida interpretando como sonrisas esas expresiones de sus mascotas. "Pero en el fondo da igual eso", dice Benjamin. "Hay otras muchas pruebas que demuestran nuestra relación especial. Por ejemplo, intentan seguir y comprender nuestros gestos, y de hecho lo hacen mucho mejor que los chimpancés, que son nuestros parientes más cercanos. Otras investigaciones han demostrado que nuestros amigos peludos prefieren la compañía de humanos que usan frases del estilo: '¿Quién es un buen chico?' y lo hacen de forma cantarina".

Para el profesor, lo que necesitamos hacer ahora que sabemos que el vínculo entre nosotros es tan fuerte, es necesario que nos convirtamos en mejores comunicadores. "Ellos ya nos entienden a la perfección y entienden señales muy sutiles. Ahora, el siguiente paso es darles pistas para que puedan cooperar con nosotros. Si sonríen mientras lo hacen, pues aún mejor".

Alma, Corazón, Vida

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