COMES MENOS A LO LARGO DEL DÍA

Descubren una nueva estrategia para adelgazar: hacer deporte sin desayunar

El estudio se ha realizado con sólo 12 voluntarios, pero podría afectar directamente a las personas que quieren perder peso haciendo ejercicio

Foto: Hacer deporte sin desayunar podría ser una nueva estrategia para adelgazar (Foto: Oysho línea Cross Fitness)
Hacer deporte sin desayunar podría ser una nueva estrategia para adelgazar (Foto: Oysho línea Cross Fitness)

Cualquier idea es buena cuando se trata de perder peso. Las personas que quieren adelgazar están constantemente buscando nuevas fórmulas que les permitan abandonar los kilos que les sobran y poder lucir el físico que realmente quieren. Sin embargo, no siempre lo consiguen, pese a que siguen intentándolo constantemente.

Por eso estas personas peinan constantemente la red en busca de nuevas noticias que les ofrezcan luz al final del túnel. Y hoy podemos darles una buena nueva: un grupo de científicos ha descubierto el que puede ser un nuevo método para adelgazar, pese a que contradice algunos de los axiomas que siempre se han tenido en cuenta en la mayoría de las dietas.

Se trata de saltarse el desayuno antes de hacer ejercicio. Un grupo de investigadores de la Universidad de Bath, en el Reino Unido, ha publicado un nuevo estudio en The Journal of Nutrition que revela que hacer deporte antes de desayunar podría ayudar a reducir la cantidad de alimentos que tomamos durante el resto del día.

El hambre y el deporte

El fondo del estudio es cómo afectaría a nuestro cuerpo la decisión de saltarse una comida, en este caso el desayuno, antes de hacer ejercicio a primera hora de la mañana. Y, además, qué pasa en el resto del cuerpo por culpa de esa decisión. Y no es un tema baladí, sobre todo porque siempre se ha asociado la práctica deportiva con una mayor ingesta de alimentos.

Se ha asociado la práctica deportiva con una mayor ingesta de alimentos y hay personas que no pueden adelgazar porque el deporte les provoca hambre

Todos conocemos alguna persona que decide adelgazar y comienza una dieta acompañada de ejercicio físico. Y muchas de esas personas no logran bajar de peso por una causa razonable: hacer deporte les provoca hambre, por lo que cuando terminan su práctica deportiva no pueden resistirse a la tentación de ingerir más comida de la que deberían.

Por eso hay que valorar este estudio en su justa medida: podría dar la vuelta a la información que recibe el cerebro ya que esas comidas más excesivas de lo normal no son más que recompensas que pide nuestro cerebro por la cantidad de energía que hemos consumido. La mayoría de los estudios que había hasta la fecha analizaban cómo afectaba a las personas la energía quemada durante el ejercicio.

Hasta ahora, la mayoría de las dietas consideraban indispensable el desayuno
Hasta ahora, la mayoría de las dietas consideraban indispensable el desayuno

Pero esta nueva investigación cree que la decisión de tomar o no el desayuno también puede ser importante. Si nos saltamos la primera comida de la mañana, el cuerpo no dispone de las calorías que aportan los carbohidratos en el desayuno para quemarlas, por lo que atacará a las reservas tanto de carbohidratos como de grasas que acumulamos en el organismo.

Desayuno y ejercicio

Hasta ahora las especulaciones eran que si el cuerpo no disponía de esa energía la recuperaría antes o después compensando sobradamente esa necesidad. Pero este nuevo estudio analiza cómo afecta el desayuno al ejercicio y viceversa. Reclutaron a 12 hombre sanos y activos y fueron al laboratorio en varias visitas de tres días: el primero comieron un tazón de avena de 430 calorías y descansaron; el segundo, repitieron el desayuno y después anduvieron una hora en bicicleta; y el tercero, se saltaron el desayuno, pero sí montaron la bicicleta.

Todos esos días los protagonistas permanecían en el laboratorio hasta la hora de comer y podían almorzar lo que quisieran; además, les dieron alimentos para que los llevaran a casa, pero les pidieron que sólo consumieran comida de esa cesta y devolvieran la que no tomaran, de tal forma que pudiera calcular las calorías ingeridas. Y usaron diversos mecanismos para calcular su gasto de energía a lo largo de las 24 horas.

Al comparar los resultados, los científicos se encontraron con algo sorprendente. Los días que desayunaron y no hicieron ejercicio tuvieron un excedente de unas 490 calorías más de las que quemaron; cuando desayunaron e hicieron deporte, el balance calórico fue total, consumiendo las mismas calorías que quemaron; pero los días que se saltearon el desayuno antes de hacer deporte, comieron más a la hora del almuerzo que el resto de días; pero después, en el total del día, ingirieron menos alimentos. En total habían quemado 400 calorías más de las que habían consumido.

Estos hallazgos tienen implicaciones para las personas que esperan usar el ejercicio para controlar el peso

Javier González, profesor de la Universidad de Bath y supervisor del estudio, explica al New York Times que “estos hallazgos tienen implicaciones para las personas que esperan usar el ejercicio para controlar el peso”. Creen que si se practica deporte a primera hora con el estómago vacío el cerebro no enviará señales para comer más a lo largo del día, por lo que se puede producir un déficit de calorías que ayude a las personas a adelgazar.

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