¡cuánto hemos cambiado!

Cosas horteras que tenías en casa en los 90 y que ahora te parecen terribles

Hacemos un repaso por los objetos más kitsch y las baratijas de imitación de las lejanas tierras de Oriente que adornaron nuestros hogares en esa década

Foto: Foto: iStock.
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Los años 90 ostentan el dudoso título de ser una de las décadas más horteras de la historia, con el permiso del principio de los 2000. Camisetas de manga larga por debajo de otras de manga corta, piercings en la lengua con mechones de pelo teñidos y ombligos al aire (al más puro estilo Spice Girls), camisas de leñador que trataban de imitar el estilo de Kurt Cobain, trencitas y otras tropelías que preferimos no recordar.

En esa época convulsa de guerras en la zona de los Balcanes, problemas de índole sexual con Clinton y Mónica o la llegada del euro, también se nos fue mucho la cabeza con la decoración de nuestros hogares. No todo iba a ser la vestimenta. Las tendencias de decoración desconcertantes son una manera espléndida de comprender que cualquier tiempo pasado no tiene por qué ser mejor, y sirven como vestigio de una civilización desaparecida. Aquí te dejamos algunos artilugios que harían las delicias de la casa del tío Phil en 'el Príncipe de Bel Air'.

Decoración de querubines

Es imposible que no recuerdes el atentado contra el buen gusto que eran estos ángeles gorditos que, en ocasiones, había restaurado la propietaria del hogar, ya fuera tu madre, tu tía o tu abuela.

 Te está observando.
Te está observando.

Adornando los vestíbulos, alguna pared o sobre una mesa, te observaban con esos ojos vacíos que componían una cara adornada por un pelo ligeramente dorado. Sin estos adorables querubines no hay decoración de los 90 que valga.

Sofás de flecos

Vale, los años 70 y 80 nos dejaron papeles en la pared que harían llorar a cualquier decorador de interiores, pero los 90 no fueron mejores. Aunque la llegada del gotelé consiguió templar los ánimos un poco, los sofás de flecos fueron definitivamente una mala idea.

Las tendencias de decoración son una manera espléndida de comprender que cualquier tiempo pasado no tiene por qué ser mejor

Parecían venir del sofá de algún tatarabuelo y, además, barrer debajo de los flecos era, sin duda, una tarea hercúlea que no todo el mundo estaba dispuesto a realizar. Su popularidad empezó a bajar con el nuevo siglo quizá porque ahora no nos sobra tiempo para ocuparnos de ellos como se debe.

Árboles bonsái

Si no te han regalado nunca un bonsái es que acabas de venir de una nave espacial desde Raticulin. Es cierto que el exotismo oriental siempre nos ha llamado mucho la atención, pero en los 90 igual nos pasamos un pelín con el amor a la cultura japonesa. La tendencia se extendió a decoración del hogar, y la gente decidió colocarlos en su jardín. Llegaban los primeros 'yoguis'.

Cabezas de Buda gigantes

Si el bonsái tenía un cierto pase, esto ya no había por donde cogerlo. Probablemente Buda Gautama huiría despavorido al entrar en alguna casa y observarse a sí mismo echando agua por la boca, a modo de fuente. Nada como una estatua dorada gigantesca de un tío nepalí para demostrar que tienes buen gusto y eres rico y despreocupado.

¿Se pondrían de moda las estatuas de la Virgen en las casas asiáticas durante los años 90? Esperamos que no, sinceramente.

Muebles de piel sintética

Otro clásico atentado contra el buen gusto. Esta tendencia se extendió más allá del mundo de la moda y llegó a la decoración de nuestros hogares. Aquellos que podían codearse con los diseñadores de interiores creativos acabaron con estas especies de osos polares hechos silla en sus hogares. Ahora, con jugar a los 'Sims' y comprarlos para tu casa imaginaria seguro que tienes bastante.

Estanques koi

Conforme pasan estas atrocidades ante nuestros ojos, más nos damos cuenta de que en los 90 el estilo budista y vegetariano (aún no habían llegado los veganos) era una tendencia. Los estanques con peces naranjas, de esos que venden en las ferias, también son un clásico de la década. No tenían ningún uso o finalidad, pero podías exhibir estas peculiares mascotas y relajarte en el jardín, con los ojos cerrados, mientras tatareabas 'Dalai Lama' de Mecano.

Péndulo de Newton

Entre toda esta decoración kitsch también hay lugar para la ciencia. El péndulo de Newton, con esas bolas que chocaban unas contra otras y permitía que los más pequeños de la casa entendieran sobre la conservación de la energía. Un clásico que ya solo vivirá, desgraciadamente, en nuestros corazones.

Alma, Corazón, Vida

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