LLEGÓ A PESAR 126 KILOS

La reina de las hamburguesas adelgazó 55 kilos haciendo un cambio cada semana

Después de marcar un máximo histórico en su báscula decidió perder peso y lo hizo introduciendo progresivamente decisiones sanas en su día a día

Foto: Tres imágenes que muestran el antes y el después de Keelly (Foto: Instagram)
Tres imágenes que muestran el antes y el después de Keelly (Foto: Instagram)

Si a un adolescente le obligaras a repetir cada día el menú, pero a cambio le permitieras elegir cuál es la comida que quiere, seguro que la gran mayoría se decantaría por la comida rápida. Unos elegirían la pizza, otros las hamburguesas, seguro que alguno prefería los kebabs o los perritos calientes, etc. Pero pocos preferirían comer ensaladas a diario.

Eso es lo que le pasó a Keelly Dellit, que ha decidido contar su historia a Women’s Health después de haber sido capaz de adelgazar más de 55 kilos. Su infancia había sido perfecta: sus padres eran deportistas y en su casa se comía muy sano por lo que ella siempre siguió ese ejemplo: comida saludable y ejercicio habitual para ser feliz.

Los problemas llegaron con la adolescencia. A los 14 años, Keelly encontró su primer trabajo en un restaurante de comida rápida y, aunque el sueldo no era gran cosa, incluía toda la comida que quisiera de la que se preparaba allí: así que decidió cambiar sus hábitos de alimentación saludable por un montón de grasas saturadas que ingería cada día.

Cambiar para adelgazar

La primera vez que Keelly quiso adelgazar fue en su último año de instituto. Quería graduarse con un cuerpo que le gustara y tomó dos decisiones: volvió a hacer deporte y comenzó a contar calorías. Lo consiguió y perdió 20 kilos, pero los recuperó al año siguiente cuando se independizó y, además, con algunos kilos de más de regalo.

Los problemas no se detuvieron ahí: los siguientes tres años Keelly se quedó embarazada tres veces y tuvo tres hijos, por lo que su cuerpo fue una montaña rusa de hormonas y cualquier intento de adelgazar dejó paso a otras cosas más importantes en las que pensar. Incluso dejó de pesarse al final de su último embarazo: no quería ver lo que le decía la báscula.

Días después de dar a luz a su tercer y último hijo decidió pesarse de nuevo y el susto que se llevó fue de impresión: 126 kilos. Nunca había pesado tanto y decidió que aquello no podía seguir así: no era sólo un tema estético sino que la obesidad le provocaba fatiga constante y ella se sentía cansada y poco sana en todo momento.

En tres años, Keelly se quedó embarazada tres veces y tuvo tres hijos; cuando volvió a pesarse la bácula marcó un récord: 126 kilos

Así que se puso a perder peso, pero lo hizo progresivamente. Era consciente de que no podía cambiar toda su vida de un día para otro así que fue introduciendo pequeños cambios en su día a día para que la transición no fuera tan dura. El truco para adelgazar fue introducir un hábito saludable a la semana e irlos acumulando poco a poco.

Adelgazó más de 55 kilos

Keelly no se quitó la comida basura la primera semana, sino que decidió comenzar por el tamaño de las raciones: si antes pedía patatas grandes, ahora las tomaría medianas. La segunda semana fue la de cambiar recetas grasientas por otras más saludables, así que cuando cocinaba o salía a cenar en vez de pollo frito pedía pollo a la plancha, por poner un ejemplo.

Cuando su cuerpo se habituó a esos cambios decidió centrarse en las bebidas: primero cambió los refrescos por zumos y, una vez que se acostumbró, dejó de beber otra cosa que no fuera agua con gas. La semana siguiente dejó de beber leche normal y la cambió por otros tipos de leche como de soja o avellanas.

Lo último fue cambiar alimentos normales por los integrales, como en el arroz o la pasta, para terminar un proceso que la ha convertido en una mujer nueva, llena de vida y con el cuerpo que siempre deseó. También comenzó a beber mucha agua, más de dos litros cada día, lo que también la ha ayudado en el proceso de adelgazamiento.

El cambio entre el antes y el después es evidente (Foto: Instagram)
El cambio entre el antes y el después es evidente (Foto: Instagram)

Con todos estos cambios, Keelly consiguió adelgazar más de 55 kilos, pasando de los 126 a los 70 en poco más de un año. Después ya no pensaba en adelgazar, sino en muscularse para que los kilos que había perdido no le dejaran el cuerpo flácido y así encontró su pasión. Comenzó a ir al gimnasio siguiendo un programa de pesas y se ha convertido en entrenadora personal certificada. El futuro no tiene límites para ella.

Alma, Corazón, Vida

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