todo sobre el diagnóstico

Lo que vivió de verdad la mujer que estuvo más de 27 años en coma

Los medios de comunicación han cubierto el despertar de Munira Abdulla como un milagro médico, pero ¿cuánto de real hay en todo esto?

Foto: Foto: iStock.
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Sin duda, el estado de coma es aún un misterio para el ser humano, pues aún trae consigo muchas dudas que la ciencia no ha resuelto. Se trata de un estado profundo de inconsciencia en el que la persona está viva pero es incapaz de moverse o responder a su entorno. ¿Qué ven, entonces, aquellos que son suficientemente afortunados para volver del otro lado? A veces las historias son increíbles. Túneles, desdoblamientos, luz... e incluso algo más rebuscado, como la historia de la joven croata que después de 24 horas en este estado se despertó hablando en un fluido alemán.

Recientemente ha llegado a nosotros una historia surrealista que nos demuestra que la realidad siempre supera a la ficción. En 1991, un accidente automovilístico dejó a Munira Abdulla, mujer de 32 años de Emiratos Árabes, en estado de coma y con lesiones cerebrales devastadoras. Trataba de proteger a su hijo, que por aquel entonces no era más que un niño. Aunque los médicos advirtieron que era prácticamente imposible que se recuperase, durante las casi tres décadas siguientes su hijo no perdió la fe, y ella despertó hace poco menos de un mes gritando el nombre de su vástago.

El diagnóstico

La historia ha recorrido el mundo, como no podía ser de otro modo. Cuando sufrió el accidente, Munira era una joven en la treintena. Hoy, está a punto de cumplir 60 años. Las dudas que acucian a todo el mundo son normales: ¿Estaba atrapada en su cuerpo, sabiendo lo que sucedía, todo el tiempo? ¿Podrá adaptarse al mundo moderno después de tanto tiempo? ¿Qué puede significar esto para muchas familias que dejaron morir a sus seres queridos porque también los habían dado por imposibles?

Su historia de tres décadas en coma es sorprendente pero pasó todo el tiempo en estado de 'semiinconsciencia' y no 'vegetativo'

Sin embargo, la periodista Jenny Kitizinger asegura en 'The Independent' que, aunque este caso es inusual sin duda, puede que también se haya exagerado en exceso."En el informe de su estado puede leerse que, en un primer momento, no se había marcado como 'vegetativo' sino como 'mínimamente consciente'", explica. "Había signos bajos e intermitentes de cierta conciencia básica, lo que significaba que era más probable que recuperara la conciencia plena en el futuro que si se hubiera encontrado en un estado vegetativo". Sin embargo, asegura que en los informes posteriores esto ya no se menciona, lo que oscurecía un poco el diagnóstico.

La rehabilitación

Por otro lado, la rehabilitación es fundamental para la posterior recuperación del paciente. En el caso de la señora Abdulla es bastante paradigmático que fuera trasladada a un centro especializado en el que recibió tratamiento (cirugía en las extremidades, terapia física y control de la epilepsia). Kitizinger se pregunta si es normal que se tomen tantas precauciones con alguien que ha despertado del coma de una manera casi milagrosa según los medios. "Se habla de un desencadenante mágico en lugar de señalar el vínculo potencial entre el tratamiento y la recuperación".

Despertares

"Es probable que los pacientes que emergen de un estado de conciencia mínima a largo plazo (que no es infrecuente en los primeros años) tengan discapacidades físicas y mentales profundas y permanentes. Siguen dependiendo de los demás para la atención diaria y carecen de la capacidad de tomar decisiones cruciales sobre sus propias vidas. También pueden estar desorientados, ser incapaces de recordar lo que sucedió hace unos momentos y poder entablar una conversación limitada en respuesta a las preguntas" explica. "Esto parece que es lo que le sucedió a la señora Abdulla, que, según su hijo, completa las frases que él empieza".

Sin embargo, los medios, al hablar del término "despertar", parecen implicar una recuperación mucho más completa, en las que la señora Abdulla se enfrenta a los cambios políticos o Internet, lo cual es absurdo pues su prioridad ahora es otra. "La conclusión de todo esto es que no hay que fiarse de titulares engañosos al estilo de 'La Bella Durmiente'" indica. "Con esto espero haber ilustrado la necesidad de dar un enfoque escéptico a algunos informes de los medios de comunicación. Es importante reflexionar sobre la realidad que puede haber más allá de los titulares engañosos. Habrá que hacer un seguimiento del caso de la señora Abdulla para ver cómo va evolucionando con el tiempo".

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