las hermanas de tutankamón

Juego de tronos en Egipto: una nueva revelación histórica puede cambiarlo todo

Un nuevo descubrimiento sobre el linaje de los faraones podría resolver un misterio sobre una de las civilizaciones más enigmáticas de todos los tiempos

Foto: Foto: iStock.
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Sin duda, cuando George R.R. Martin decidió escribir esa épica saga inacabada que ha revolucionado el mundo y que tiene por nombre 'Canción de hielo y fuego' ('Juego de Tronos' en su versión de HBO) hizo un buen repaso de la historia del ser humano desde que pobló la tierra. Las guerras entre los York y los Lancaster, las relaciones entre los Borgia... y, por supuesto, también algo de la que fue y será una de las civilizaciones más enigmáticas e interesantes de todos los tiempos: la egipcia.

Por algo cuando llevamos niños al museo lo primero que quieren ver siempre es los sarcófagos con las momias. En parte por las leyendas que corren sobre sus maldiciones, o quizá por el imaginario que ha creado la televisión, estos muertos que durante miles de años se han mantenido en perfecta forma gracias a técnicas avanzadas aunque milenarias siguen despertando nuestro interés. No solo nos fascina la momificación, también lo que cuentan sobre sus deidades y su forma de vida. Amón, Ra, Anubis, Anukis, Thot, Nut. Tutankamón, Ramsés, Cleopatra, Nefertiti, son nombres conocidos por todos.

Los nuevos estudios apuntan a que, antes de Tutankamón, reinaron dos de sus hermanas. Una como faraón, otra como esposa real

Y si hay una civilización en la que se inspire la dinastía Targaryen de 'Juego de Tronos' es justamente en la del antiguo Egipto, donde, al igual que la familia de los dragones, era bastante común practicar la endogamia. Es decir, que se casaban entre hermanos. Ejemplo de ello es Cleopatra, que se desposó con su hermano Ptolomeo antes de conocer a Marco Antonio o a Julio César. Y aunque quizá es ella la faraona más conocida de todos los tiempos, lo cierto es que los arqueólogos han descubierto que muchos años antes ya gobernó un 'misterioso faraón femenino', según informa 'Live Science', envuelto en sombras como todo lo que rodea a esta civilización.

Fotograma de 'Dioses de Egipto'. Los americanos dándole patadas a los libros de historia.
Fotograma de 'Dioses de Egipto'. Los americanos dándole patadas a los libros de historia.

El hallazgo fue casual, pero se sabe a día de hoy que la famosa tumba de Tutankamón fue originalmente para una mujer. O, mejor dicho, para dos. Según un investigador, esta misteriosa mujer que gobernó un poco antes de que el joven faraón llegara al poder se trata en realidad de sus dos hermanas. Una investigación bastante controvertida: después de que Akenatón (padre de Tutankamón) muriera, su hija menor, Neferneferuatón, de tan solo 12 años de edad, sería la que habría llegado al poder, disfrazada de hombre y casada nada más y nada menos que con su propia hermana mayor: Meritatón, que habría sido su esposa real. Es un periodo oscuro porque otras fuentes apuntan que, en realidad, la princesa Neferneferuatón sería fruto de Meritatón con su propio padre, Akenatón. Es decir, que ambas princesas serían a la vez hermanas y madre e hija. Las relaciones de Daenerys Targaryen y Jon Snow en comparación parecen un juego de niños, ¿no?

Pero ahí no acaba la historia. "Meritatón no mantuvo el título de esposa real mucho tiempo", aventura la investigadora Valérie Angenot, profesora de historia en la Universidad de Quebec. "Después de un año también se coronó como faraón". Unas polémicas declaraciones que muchos egiptólogos no comparten, pues creen que en realidad el misterioso faraón femenino no es otro que Nefertiti. También se menciona normalmente a Hatshepsut, de quien hemos hablado en otras ocasiones.

Tutankamón no llama la atención únicamente por su muerte. Su tumba se encontró en la década de 1920 en el Valle de los Reyes. Las muertes se fueron sucediendo entre aquellos que se encontraban presentes en el momento del descubrimiento. Lord Carnarvon fue el primero, de neumonía (y la leyenda cuenta que en el momento de su muerte hubo un gran apagón en El Cairo); también su hermano Audrey Herbert, al volver a Londres. Y Arthur Mace, que fue quien rompió el muro para acceder a la cámara, o sir Douglas Reid, que radiografió a la momia. Los periódicos hincharon la leyenda asegurando que en uno de los muros podía leerse la inscripción: "La muerte vendrá sobre alas ligeras al que rompa la paz del faraón".

La hermana pequeña

Pero dejando a un lado las leyendas, la vida de Tutankamón también está llena de misterio. La plaga golpeó Egipto durante el reinado de su padre y se llevó por delante a la madre de tres de sus hijas. Fue entonces cuando Akenatón decidió casarse con su hija Meritatón y dispuso que su siguiente hija, Anjesenamón, se casase con Tutankamón cuando él accediese al trono. Por aquellos años su otra hermana, Neferneferuatón, tenía solo siete años. "No podía ser por aquel entonces esposa real dado que era muy pequeña para tener hijos", explica la historiadora. "Probablemente por eso la coronaron como faraón. Tutankamón era todavía muy joven para gobernar, y fue ella la que lo hizo".

El faraón que gobernó después de Tutankamón probablemente no aceptó esta unión femenina y por ello no queda prácticamente ningún rastro

No es una simple corazonada. Los egiptólogos han sabido durante al menos 50 años que una reina misteriosa gobernó después de la muerte de Akenatón. Un examen detallado de la tumba del faraón adolescente mostró que originalmente fue creado para una mujer; por ejemplo, el equipo funerario todavía tiene huellas de un nombre femenino: Nefernefuruatón. Muchos egiptólogos piensan que esta misteriosa mujer era Nefertiti, que habría sufrido un cambio de nombre en su transición a faraón. Otros piensan que el faraón femenino era Meritatón, quien, después de todo, se había casado con su padre. Pero Angenot dice que tiene más sentido que esta misteriosa figura sea la hija más joven, cuyo nombre de nacimiento era precisamente ese: Neferneferuatón-Tasherit.

La teoría de Nefertiti

Simplemente, al ser la hija más joven, no se había tenido en consideración porque parecía difícil que se hubiera sentado en el trono antes que sus tres hermanas mayores. "Pero el faraón que gobernó después de Tutankamón (Ay, penúltimo faraón de la XVIII de la dinastia egipcia) probablemente no aceptó este gobierno femenino, con dos mujeres, y es plausible que destruyera cualquier rastro de las dos hermanas tras su muerte. Por eso tenemos tan poca información al respecto". Asegura que tampoco es tan raro, pues ya hay otros ejemplos de faraones mujeres anteriores, como la ya mencionada Hatshepsut, Nitocris o Nefurusobek. "Tendría más sentido que la teoría de que Nefertiti se hubiera cambiado de nombre en los últimos años de su vida, porque además ella no era parte de la línea de sangre real, simplemente esposa del faraón".

Muchos arqueólogos, especialmente los más incrédulos, están esperando un artículo que ha escrito Angenot en el que detallará más a fondo esta teoría. Algunos opinan que las pruebas que ha aportado, como una estatua que asegura, tiene que pertenecer a esa dinastía, y evidencia que existieran dos faraonas, es en realidad una falacia. Los más críticos están convencidos de que la tumba estaba pensada para Nefertiti. "Ya se menciona a Nefertiti con el nombre de Neferneferuatón en otras ocasiones anteriores" explica Aidan Dodson, profesor de egiptología en la Universidad de Bristol. "No es tan extraño que, una vez muriera su marido ella aceptara ese nombre y ascendiera como faraón. No obstante, tengo muchas ganas de leer el estudio publicado" apunta. Hasta que se aporte algo de luz el misterio continuará ahí, como tantos otros que envuelven a esta civilización milenaria, que pobló la cuenca del Nilo hace miles de años.

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