MEJOR SALUD, MEJOR VIDA

Lo importante para adelgazar es cuándo comes, no cuánto ni qué

Cada vez son más los estudios que certifican la necesidad de respetar los ritmos circadianos de cara a perder peso o bien a encontrar el bienestar de cuerpo y mente

Foto: Foto: iStock.
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Desde hace un tiempo, muchos estudios sobre adelgazar y perder peso ponen el acento en que no importa cuánto comas ni qué, sino el cuándo. No solo para perder peso, respetar los ritmos circadianos es algo esencial para gozar de una buena salud y bienestar físico y ecomocional. Muchas veces una dieta demasiado restrictiva puede ser perjudicial para el cuerpo, sobre todo las denominadas "milagro", ya que tienden a desequilibrar el organismo.

Una nueva investigación publicada en la revista médica 'Cell' da fe de esta teoría. En ella, científicos del Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge y de la Universidad de Mánchester señalan a la insulina como el signo principal que ayuda al reloj corporal a reconocer cuándo es el momento apropiado para sentarse a comer. La liberación de esta hormona al alimentarnos produce la estimulación de una proteína llamada "periodo" que afecta al ritmo circadiano de las células de nuestro cuerpo.

La insulina, liberada cuando comemos, puede actuar para sincronizar las células de todo nuestro cuerpo

Más conocido como gen PER, fue descubierto por los investigadores Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young como agente principal que interviene en los patrones del sueño y del metabolismo, tanto en humanos como en animales. Tal fue su descubrimiento que en 2017 el Instituto Karolinska de Estocolmo les concedió el Premio Nobel de Medicina.

Por ello, cuando una persona come en un momento inusual del día, esto causa que su reloj corporal se altere, lo que puede ocasionar graves problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2, según informa 'The Independent'. Los científicos de Cambridge y Mánchester creen que esta nueva comprensión sobre el gran papel que tiene la insulina puede ayudar a mejorar la salud en pacientes con sobrepeso o enfermedades asociadas, al interrumpir el reloj corporal. Esto puede conseguirse sugiriéndoles a que hagan el esfuerzo de que se marquen una hora del día específica para comer.

El reloj corporal se sincroniza con el horario de las comidas, además de la cantidad de luz solar diaria que reciben los individuos

Para realizar el estudio, los investigadores realizaron experimentos de células en cultivo, y luego probaron los resultados en ratones. De esta forma, descubrieron que cuando alimentaban a los roedores en momentos del día en los que solían descansar, esto provocaba que sus ritmos circadianos se interrumpieran, mermando su salud y aumentando la producción de insulina.

"Lo que hemos hallado es que la insulina, liberada cuando comemos, puede actuar para sincronizar las células de todo nuestro cuerpo", explica John O'Neill, líder de la investigación, a 'The Independent'. Los ritmos circadianos determinan muchas actitudes y comportamientos, desde la hora de acostarse, los niveles de hormonas, el hambre y hasta su respuesta positiva o negativa a la medicación. "El reloj corporal se sincroniza con el horario de las comidas, además de la cantidad de luz solar diaria que los individuos reciben a diario", puntualiza.

La alteración circadiana está aumentando la incidencia de muchas enfermedades, como las cardiovasculares y la diabetes

Seguir un horario fijo en procesos fisiológicos cotidianos como comer o dormir no deja de ser una tarea que para muchas personas puede resultar imposible debido al ritmo de vida tan acelerado que llevamos. Las largas jornadas laborales, el cuidado de los hijos o la necesidad de sacar un rato para descansar y estar a gusto se contradicen con esta forma de vida ordenada y saludable.

"Ya sabemos que la sociedad moderna plantea muchos desafíos para nuestra salud y bienestar: el trabajo por turnos, la falta de sueños, el desfase horario... son algunos de los factores que interrumpen nuestro reloj corporal", admite David Bechtold, de la Universidad de Mánchester, en el diario británico. "Cada vez está más claro que la alteración circadiana está aumentando la incidencia y la gravedad de muchas enfermedades, incluidas las cardiovasculares y la diabetes tipo 2".

Al igual que sucede con la alimentación, también ocurre lo mismo con el ejercicio. Recientemente un estudio del Instituto Weizmann descubrió que si te dispones a asumir una rutina de entrenamientos, es mejor que escojas el horario vespertino antes que el matutino. En esta ocasión, los científicos descubrieron que el rendimiento físico es mucho mayor en aquellos que salían a correr o acudían al gimnasio antes de cenar, que los que lo hacían nada más levantarse. Todo debido a un metabolito llamado ZMP, un compuesto químico que se usa en el dopaje de atletas y que se activa a última hora de la tarde.

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