desde la comida hasta el contacto con la luz

Si quieres adelgazar lo mejor es hacerlo en verano por estas importantes razones

Los cambios en nuestros hábitos de vida entre el invierno y el verano provocan que sea esta estación la mejor para perder peso tanto por la exposición al sol como por la alimentación

Foto: Pensar en las vacaciones tambiénm nos ayuda a adelgazar en verano
Pensar en las vacaciones tambiénm nos ayuda a adelgazar en verano

Todos queremos estar perfectos cuando llega el verano. Adelgazar es casi una obligación cuando el frío del invierno se despide y con la primavera llega el sol y las buenas temperaturas. Comenzamos a vislumbrar la luz al final del túnel y empezamos a sacar del armario todos los modelos disponibles para comenzar la cuenta atrás hacia las vacaciones.

El problema es que muchos de esos pantalones que el año pasado nos quedaban perfectos parecen haberse estrechado durante esos meses. Eso, o que nosotros hemos engordado sin darnos cuenta. Como lo más probable es que el problema sea nuestro nos ponemos manos a la obra y decidimos adelgazar lo antes posible.

Ese es el camino tradicional que millones de personas siguen cada año para ponerse a adelgazar. Sin embargo, hay otros factores que también aconsejan perder peso durante esta época del año. Por eso te vamos a explicar los factores por los que engordamos en invierno y que te ayudarán a adelgazar en verano.

Un cambio en las comidas

Con el frío invierno nuestro cuerpo pide platos de cuchara, así que es habitual que en la mesa haya un cocido, una fabada, unas lentejas con chorizo y muchos otros guisos contundentes. Eso, además de que parece lógico, está avalado por un estudio que demuestra que nuestro cuerpo está preparado para ingerir más calorías en invierno debido a la escasez de alimentos que había en la antigüedad.

Las ensaladas son platos muy demandados en verano y que aportan muy pocas calorías
Las ensaladas son platos muy demandados en verano y que aportan muy pocas calorías

Pero con la llegada del verano llegan también los productos típicos de esta temporada del año como lechugas, tomates o pepinos que no faltarán en cualquier ensalada, o frutas como el melón o la sandía llenos de agua y sabor. Todos estos alimentos coinciden en que tienen menos calorías que los que habitualmente tomamos en invierno, por lo que salimos ganando.

No es la única razón: durante el verano incrementamos el agua que bebemos debido al calor y la sed y hay varios estudios (como éste) que asocian la ingesta de líquidos con la pérdida de peso. Casi todas las dietas coinciden en que beber dos litros de agua cada día ayuda al cuerpo a quemar más calorías y si lo hacemos durante las primeras horas del día acostumbraremos a nuestro metabolismo a estar en constante funcionamiento.

Beber dos litros de agua ayuda al cuerpo a quemar calorías; si lo hacemos en las primeras horas del día nuestro metabolismo estará ya en funcionamiento

Por si todo esto fuera poco, hay muchas plantas aromáticas que se utilizan sobre todo en verano que son diuréticos naturales, eliminando el exceso de agua del cuerpo. Incluso algún estudio vincula el uso de hierbas a comer menos debido a la saciedad que provoca su olor. Si, además, las utilizamos para condimentar platos en vez de aceites y salsas industriales estaremos dando un paso más para conseguir el cuerpo que buscamos.

Tiempo al aire libre

Si hemos visto que las comidas de verano nos ayudan a perder peso, otros factores nos pueden hacer seguir el mismo camino. Con la luz y el buen tiempo pasamos más horas fuera de casa y eso, indirectamente, es un magnífico truco para adelgazar. Por tanto, sólo por dejar el coche en casa y darnos un paseo al trabajo o a recoger a los niños estaremos perdiendo peso.

Con la llegada del buen tiempo se multiplican las ganas de salir a la calle (EFE/Kim Ludbrook)
Con la llegada del buen tiempo se multiplican las ganas de salir a la calle (EFE/Kim Ludbrook)

Un estudio publicado en el NHSJS revelaba que con una mayor exposición a la luz se producen una serie de cambios físicos y mentales que se conocen con el nombre de ritmos circadianos. Gracias a este contacto con la luz del sol aumentan los neurotransmisores que nos hacen sentirnos bien como la serotonina o la dopamina y también hormonas como la melatonina, encargada de regular los niveles de energía, el sueño, el apetito o el metabolismo.

También nos afectan los colores del verano, sobre todo cuando nos damos un paseo por los montes y bosques. Los colores brillantes que trae el verano provocan un efecto positivo en nuestra mente, habituado a los tonos oscuros del invierno, y nos invitan a salir a la calle y aprovechar que los días son más largos para pasear o hacer algo de deporte.

Por último, esa exposición solar a la que antes hacíamos referencia también nos llenará de vitamina D. Hay estudios que demuestran que una mayor presencia de esta vitamina ayuda a eliminar grasa ya que durante el invierno, cuando hay menos luz, la ausencia de vitamina D hace que esa grasa se almacene. Por tanto, cuanta más luz nos dé, más estaremos ayudando a nuestro cuerpo a adelgazar y a conseguir el cuerpo que queremos lucir en vacaciones.

Alma, Corazón, Vida

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