Es el segundo país más feliz del mundo

El 'koselig', la razón por la que los noruegos son tan felices (pese al frío que hace)

Se trata de un concepto que aúna todo lo que una persona necesita a su alrededor: desde sentirse querida hasta la tranquilidad y la ausencia de estrés

Foto: La felicidad no está reñida con las bajas temperaturas. (Reuters)
La felicidad no está reñida con las bajas temperaturas. (Reuters)

Estás en un lugar idílico, tu sitio favorito en el mundo, rodeado de tus amigos, de tu familia, de las cosas que te gustan. Vas a comer tu plato favorito, acompañado de ese vino que siempre que puedes pones encima de la mesa. Las conversaciones fluyen, el ambiente es el mejor posible y nada puede mejorarlo. Todo esto y más cosas, para un noruego, es el ‘koselig’.

Ese concepto, propio de los países escandinavos, es el causante de la felicidad en esta parte del planeta. Y debe ser definitivo, porque todos los 'rankings' que clasifican los países más felices del mundo están encabezados desde hace tiempo por países nórdicos. En el de 2019, los cuatro primeros puestos son para Finlandia, Dinamarca, Noruega e Islandia.

¡Y eso que hace frío! O quizás es que son las bajas temperaturas las que llevan a apreciar otro tipo de situaciones en nuestro día a día que nos permiten ser felices. Por eso el ‘koselig’ no solo hace referencia a una situación agradable y acogedora, sino que también tiene que ver con otros factores determinantes, como la compañía que tenemos.

El efecto frío

'A priori', los ciudadanos de los países nórdicos deberían estar condenados a pasar la mitad del año tristes y desesperados por ver la luz del sol. Los fríos y oscuros inviernos escandinavos, sin embargo, no les pasan factura sino que son la causa que permite buscar el antídoto para ser feliz. Y está claro que, en estos países, lo han encontrado.

La poca luz que hay en los inviernos nórdicos no les hace menos felices.
La poca luz que hay en los inviernos nórdicos no les hace menos felices.

Crear entornos acogedores es el primer paso; dotarlos de comodidad, el siguiente. Pero nada sería completo si no hubiera una presencia humana que nos ayudara. Las relaciones sociales son fundamentales en la vida, incluso hay diferentes estudios que las relacionan con la longevidad en las personas, ya que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad.

Lo mismo sucede cuando nos deshacemos del teléfono móvil o de otros elementos que nos conectan a internet y al mundo: nos sentimos más calmados. Un estudio reveló que los niveles de la hormona cortisol asociada al estrés aumentan cuando estamos pegados al teléfono. Y el aumento del cortisol provoca depresión, ansiedad, irritabilidad, aumento de peso o falta de sueño, entre otros problemas.

Crear entornos acogedores es el primer paso; dotarlos de comodidad, el siguiente. Pero nada sería completo si no hubiera una presencia humana

Y todo tiene que ver con el 'koselig': desde la tranquilidad a la ausencia de estrés, pasando por la compañía, el lugar en el que nos encontramos o lo acogedora que sea la situación. Incluso estar en contacto con la naturaleza y la alimentación tiene que ver, definitivamente, en este concepto que provoca felicidad. Quizá pasar una temporada en Escandinavia no vendría mal.

Alma, Corazón, Vida

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