un millón de dólares canadienses

Ganó la lotería con 4 compañeros de trabajo y huyó del país para no darles su parte

Cinco trabajadores jugaron un boleto de lotería con lo que les había sobrado de una comida, pero sólo se enteraron de que les había tocado cuando vieron a uno de ellos en televisión

Foto: S. Hung posa feliz con el cheque gigante por un millón de dólares que recibió de la lotería
S. Hung posa feliz con el cheque gigante por un millón de dólares que recibió de la lotería

Todos hemos jugado alguna vez un décimo de la Lotería de Navidad, la Lotería Primitiva o el Euromillón con los amigos, los familiares, los compañeros de trabajo o nuestras parejas. La mayoría se conforman con la palabra de quien se queda el décimo o la papeleta del sorteo, pero no piden más pruebas para cobrar en el futuro el posible premio.

Con la llegada de las nuevas tecnologías es habitual crear grupos de WhatsApp entre aquellos que juegan habitualmente a los juegos de azar, o también es normal compartir el décimo, el recibo o el ticket con el resto de jugadores con los que compartes la apuesta por cualquiera de las redes sociales.

Pero los protagonistas de esta historia no hicieron ni una cosa ni la otra. Como si siguieran viviendo en el siglo XX, hicieron una apuesta a un juego similar a la lotería primitiva en Canadá. Uno de ellos se encargó de hacer la apuesta y, si tocaba, él se encargaría de ponerlo en conocimiento de los demás. Nunca pensaron que podría haber ningún problema… hasta que tocó.

Huyó por piernas

El principal actor de esta trama se llama S. Hung y es un inmigrante tailandés que lleva años viviendo en Canadá. Trabaja en una fábrica de Philips de la Columbia Británica, al este del país, y junto a cuatro compañeros jugó a la lotería con el dinero que les había sobrado de una comida que hicieron antes de Navidad.

Los boletos de lotería como el que Hung rellenó, supuestamente, con el dinero de sus compañeros
Los boletos de lotería como el que Hung rellenó, supuestamente, con el dinero de sus compañeros

Hung se encargó de guardar el billete de la lotería y el 14 de diciembre, cuando salieron los números ganadores, se dio cuenta de que les había tocado uno de los premios de un millón de dólares canadienses, aproximadamente unos 650.000 euros. Eso significaba que cada uno de los cinco jugadores, Hung y sus cuatro compañeros, recibirían 200.000 dólares por cabeza.

Pero nada más lejos de la realidad. El inmigrante tailandés no les dijo nada y sus compañeros sólo se enteraron de lo sucedido cuando días después le vieron aparecer en las redes sociales fotografiándose con un cheque gigante por valor de un millón de dólares. No sólo no volvió a aparecer por la fábrica, sino que directamente decidió abandonar el país y volar a Tailandia.

No sólo no volvió a aparecer por la fábrica, sino que directamente decidió abandonar el país y volar a Tailandia

Evan Kelly, portavoz de la lotería de la Columbia Británica, explica a CTV News que “es algo que sucede de vez en cuando y hacemos nuestras propias investigaciones, incluso viendo las cámaras de vigilancia de los establecimientos en los que se hace la apuesta en alguna ocasión”. Los compañeros de Hung han decidido llevar el caso a los tribunales.

Una demanda con pocas pruebas

Los periodistas que hicieron el reportaje en la CTV se presentaron en el último domicilio conocido de Hung, donde les abrió un joven que decía ser su hijo. Explicó a la periodista que su padre no estaba en el país, pero que no le debía ningún dinero a nadie porque, según él, la lotería le había tocado a su hermana, pero le pidió a su padre que fuera él quien recogiera el premio.

Las reglas de la lotería de la Columbia Británica exigen que los ganadores recojan personalmente el premio
Las reglas de la lotería de la Columbia Británica exigen que los ganadores recojan personalmente el premio

Eso es ilegal, según las normas de la lotería de Canadá, ya que está especificado que debe ser el ganador (o los ganadores en caso de ser varios) quien recoja personalmente el premio. Pero Hung lo cobró el 17 de diciembre y se fue a Tailandia sin dejar rastro y, muy posiblemente, sin ninguna intención de volver a pisar Canadá en el futuro.

La lotería de Canadá ofrece un formulario para casos como éste, en el que hay varios jugadores que comparten una apuesta. Recomiendan rellenar un formulario por cada una de las personas que juegan el mismo boleto para que lo conserven como prueba. Pero a los cuatro trabajadores que ahora reclaman los 800.000 dólares a Hung ni se les pasó por la cabeza esa posibilidad.

Recomiendan rellenar un formulario de juego en grupo por cada una de las personas que comparten el boleto para que lo conserven como prueba

El portavoz Evan Kelly señala que “es muy importante dejar esos importantes detalles por escrito”, aunque este caso acaba en los tribunales sin que los trabajadores que confiaron en Hung tengan pruebas contra él. Sólo su foto en los periódicos tras cobrar el premio y la mala fe huyendo del país con el dinero pueden hacer que la justicia canadiense les dé la razón.

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