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Cómo lidiar con un cretino, según Adam Grant

Su naturalidad es ser agresivo cuando alguien se les pone a la defensiva. Tienen a humillar y no respetar nada. ¿Lo peor de todo? Que ni les importa ni se dan cuenta

Foto: El profesor de la Escuela de Negocios de Wharton, Adam Grant. (Wharton School)
El profesor de la Escuela de Negocios de Wharton, Adam Grant. (Wharton School)

Qué difícil se hace en muchas ocasiones lidiar con un cretino: el mundo está lleno de ellos. Pero para continuar con nuestras vidas, evolucionar en nuestros trabajos y vivir lo mejor posible, tenemos que aprender a batallarlos.

Los idiotas se presentan de muchas formas y tipos, pero suelen dividirse en dos categorías: los que son encantadores y bien intencionados que parecen no tener ni idea de lo que están haciendo y los que son terriblemente complicados de llevar, tercos y (casi) siempre equivocados. A largo de nuestra carrera profesional hay muchos que nos pisotearán porque son personas que humillan y no muestran respeto.

Sus actitudes pueden variar: desde adjudicarse el valor de nuestras acciones, culparnos por sus errores, invadir nuestra privacidad o faltar a sus promesas, hasta hablar mal de nosotros, gritarnos y denigrarnos. Nos tratan como basura sin darse cuenta o sin que les importe lo más mínimo. ¿Cuál es nuestra respuesta innata? Ponernos a la defensiva, algo que solo nos conduce a un enfrentamiento agresivo contra ellos.

¿Qué podemos hacer?

Como asegura Aaron James, autor de 'Assholes, a Theory', un libro en el que ha establecido una taxonomía de esta especie hoy tan abundante, "las personas que se sienten mejores poseen concepciones grandiosas de sí mismos y por ello se creen legitimados para hacer toda clase de cosas, como tratar mal a los demás. Y lo peor de todo es que ni se dan cuenta".

No trates de cambiarlos porque es imposible, pero debes saber, que tienes derecho a ser tratados como igual sin ceder a sus pretensiones

Su especialidad es faltar al respeto y pensar que están autorizados para gozar de ventajas especiales en la vida cooperativa a partir de un sentido de la legitimación que les inmuniza contra las quejas de los demás. Varias investigaciones sobre su psicología revelan que acostumbran a racionalizar la agresión. Están convencidos de que solo si actúan de esa forma conseguirán los resultados que desean. Además, "cuando les replican, atacan sin piedad sin tener la sensación de hacer algo ilegal e inmoral", asegura Adam Grant, psicólogo en 'The New York Times'.

Imbécil temporal

Hay ocasiones en que la persona puede ser así, pero después se disculpa cuando le replicas. Se da cuenta que sus actos no han sido los correctos y tras una conversación y una posterior reflexión se dan cuenta de que no tenían razón. A esto, según el psicólogo Bob Sutton, se le llamaba cretino temporal. ¿Qué pasa cuando la persona que se comporta así es tu superior?

Un estudio, publicado en 'Psychological Science', demostró que los días en que los jefes abusaban de su poder, terminaban sintiéndose menos competentes y respetados en el trabajo y tenían más problemas para relajarse en casa. ¿Cómo romper este patrón? Lo primero, según una investigación, es disminuir la dependencia que tienes de él y, la otra, es aumentar la que tu superior tiene de ti. Haz que te necesite porque así será menos probable que te traten como una basura.

Distorsión de la realidad

Se trata de un comportamiento especialmente útil cuando se quiere ascender en la escala social. El estatus y el poder se convierten en su objetivo principal. Lo más importante es intentar evitarlos y, si no es posible, fijar claramente los términos de nuestra relación con ellos y no movernos de ahí. No trates de cambiarlos porque es imposible, pero debes saber, según James, "que tenemos derecho a ser tratados como iguales, y por tanto a ser oídos, y no deberíamos ceder a sus pretensiones de cretino".

Cuando replicas a un cretino, este ataca sin piedad sin tener la sensación de hacer algo ilegal e inmoral. Lo lleva todo a un tono bastante agresivo

Tranquilo, relájate. Su realidad es diferente a la del resto. Respira y obvia, en la medida de lo posible, esa actitud que tanto te quema. Si no puedes, Sutton surgiere que cambies de actitud: simula que eres experto en lidiar con ellos y piensa que eres un "afortunado por conocer a uno de estos asombrosos ejemplares".

Alma, Corazón, Vida

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