una experiencia para recordar

Mi mujer quería un trío y le organicé uno por su cumpleaños. Y sucedió lo inesperado

El ménage à trois es más común de lo que podríamos imaginar. Si no sabes qué comprarle a tu chica por su aniversario, quizá esta sea una buena idea

Foto: Foto: iStock.
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Es el cumpleaños de tu mujer y no se te ocurre un regalo que pueda cumplir las expectativas. ¿Qué tal un trío? Ojo, quizá te sorprendas cuando te diga que sí. Al fin y al cabo, ya un estudio publicado en el 'Journal of Personality and Social Psychology' aseguraba que ellas se excitaban de igual manera viendo imágenes de mujeres o de hombres. Se concluyó con ello que tienen una sexualidad más fluida que ellos.

Ahora bien, aunque no hay muchos estudios al respecto (pues es un tema un tanto complicado como para llevar a cabo una investigación), de primeras, son ellos los que parecen más interesados en practicarlo . Es, al fin y al cabo, una fantasía erótica bastante recurrente. Imagina por un momento que tu chica te dice que sí, ahora llega el segundo problema. ¿Qué combinación elegimos? Quizá haya que dejar que elija la cumpleañera.

Eso fue lo que se le ocurrió a Grand Stoddard, que lo relata en la revista masculina 'Men's Health'. "Comencé a pensar qué podía hacerle verdadera ilusión", señala. "Ya tenía joyas y ropa, y sus elecciones de moda son tan particulares que tampoco quería comprarle algo que fuera a devolver. Yo suelo escribir en internet textos de cariz sexual, así que coincidió con que me escribió una chica felicitándome por uno de ellos. Fue entonces cuando comencé a barajar la idea".

La mujer con la que íbamos a tener nuestra primera experiencia haciendo un trío era despampanante, por lo menos en fotografía

Según Stoddard, solo bastaron un par de semanas de comunicación entre él y la otra mujer, que se llamaba Carla, para que esta comenzara a enviarle fotografías de sí misma. "Era morena, alta, curvilínea... perfecta. En su lista de deseos de siempre se encontraba hacer un trío con un hombre y otra mujer. Mi mujer me había comentado hace mucho tiempo que ese también era su sueño, así que no lo pensé dos veces, se acercaba el cumpleaños de mi esposa y tenía muchas cosas que organizar".

Decidió alquilar una habitación de hotel en Vancouver y comprarle un billete a Carla para que pudiera ir. Lo mantuvo en secreto durante un tiempo, hasta que se aproximara la fecha del cumpleaños. "También compré otros regalos más tradicionales", explica. "Para que no sospechara nada, aunque sabía que tenía que decírselo con tiempo por si al final realmente no le interesaba la idea. Había otra cosa que me atormentaba, había visto a Carla en fotografías, sí, y era despampanante, pero ¿cómo saber que era ella realmente y no me estaba engañando?".

Un fin de semana para recordar

Se lo contó finalmente a su mujer, que, sonrió entusiasmada. "No tenemos obligación de pasar el fin de semana con ella si no es como en sus fotografías, podremos pasar unos días estupendos aunque solo estemos nosotros solos. Sea como sea, la experiencia saldrá genial", dijo. Así llegó el día. Compraron condones, hielo, bocatas y esperaron a que llegara Carla, con un nudo en el estómago. "Entonces apareció", relata Stoddard. "Era aún más preciosa que en sus fotos".

Según el protagonista de la historia, al principio estaba un poco asustado de no cumplir con las expectativas de las dos mujeres. "Era la primera vez que hacía algo así, por lo que me metí en el baño a intentar relajarme". Cuando salió ellas ya se habían desprendido de su ropa interior y se estaban devorando la una a la otra. Decidió observar durante unos segundos hasta que él también entró en el juego. Su mujer le guiñó el ojo al terminar y le susurró al oído: "Muchas gracias".

"Fue un fin de semana increíble" explica. "Aún hay partes que no recuerdo. El primer día solo bajamos al bar a comprar agua porque estábamos muertos de sed y de cansancio, fueron varias horas de sexo intenso. Después a mi esposa le fue apeteciendo cada vez menos, aunque Carla y yo todavía teníamos ganas. No teníamos ganas de ponernos la ropa pero al final hubo que hacerlo. Sin duda, un fin de semana que recordaré para siempre. Y mi mujer seguro que también".

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