UNA COMPROMETEDORA CONFESIÓN

Una prostituta de lujo cuenta sus mejores y peores experiencias

Una 'escort' londinense relata cómo decidió dedicarse al sexo y comparte experiencias reales sobre sus clientes. Y sí, su labor consigue que los matrimonios sean más felices

Foto: Foto: iStock.
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"Es solo sexo y físico". Una trabajadora sexual británica, bajo el seudónimo de Lola, se ha hecho famosa tras asegurar que las prostitutas que se acuestan con hombres casados pueden ayudar a salvar sus matrimonios fallidos, según informa 'The Daily Mirror'. Estas polémicas declaraciones, que han salpicado la actualidad del Reino Unido en medio del candente debate sobre el Brexit, son parte de un documental llamado 'Sex On The Streets', emitida en 'prime time' en la televisión británica.

Lola es madre de dos hijos y vive en el condado de Sussex, al sur de Inglaterra. "Yo ayudo a las familias y las mantengo unidas", ha afirmado a la famosa periodista Storm Huntley, quien la ha entrevistado para el documental. "Me preocupo por el dolor que causo, pero me he dado cuenta a lo largo de los años que si un hombre recurre a la prostitución es mejor que si conoce a otra mujer y desarrolla sentimientos por ella".

Me enteré al ver fotos de ella desnuda en su teléfono. Solo le pude ver el cuerpo, ya que ocultaba el rostro

En el documental, la 'escort' de lujo habla sobre su trabajo y todos los pormenores que rodean al trabajo sexual. También admite la discriminación que sufren sus compañeras, aunque no se arrepiente de haberse metido en el negocio ni piensa dar marcha atrás. "Después de tener a mis dos hijos me quedé en la ruina", afirma. "Una amiga que estaba dentro me sugirió que lo probase, y desde entonces ya no creo que me vaya a dedicar a otra cosa".

Ella puede llegar a atender hasta a tres hombres en un solo día, aunque es exigente con ellos: posee un estricto orden de reglas que todos deben seguir, como por ejemplo usar siempre preservativo, lo que hace su trabajo más seguro. La prostitución es una práctica extendida en el Reino Unido, donde uno de cada diez hombres ha reconocido haber pagado por sexo.

Comencé a gritar y me metió un calcetín en la boca. Me pidió el dinero y yo le dije que se llevara todo. Luego, me desmayé

El programa también indaga en las consecuencias que el oficio más antiguo del mundo depara en las familias británicas y se centra en el testimonio de una mujer que un día descubrió que su marido estaba pagando por sexo con una prostituta. Es una persona muy notable dentro del mundo de los negocios londinense, tienen dos hijos en común y viven en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. "Me enteré al encontrar fotos de la trabajadora sexual en su teléfono", narra. "Solo pude ver su cuerpo, ya que ocultaba el rostro. Luego encontré un vídeo en el que se acostaba con una de ellas. Hablé con él sobre ello, me dijo que era mentira y que estaba equivocada. Más tarde lo admitió".

"Era algo que tenía que sacar", continúa la mujer. "Todavía seguimos juntos, aunque esto ha afectado mucho a mi confianza y no soy lo suficiente valiente como para poder cambiar mi vida". Una de las razones a las que achaca esta infidelidad es el mundo virtual. "Todo es por culpa de internet. Es un sitio en el que puedes comprar cualquier cosa, es tan fácil como pedir una pizza".

Otras trabajadoras, a diferencia de Lola, han aprovechado la ocasión que les ofrece el programa para exponer el sórdido mundo que rodea a la industria: abusos, drogas, peleas... "Nada más llegar me ofreció cocaína y yo le dije que no", comenta otra de las protagonistas del reportaje, la cual tiene un hijo menor. Ella, que no ha querido dar su nombre, vivió una escena terrible que no se le olvidará en la vida.

Parecía una tarde normal. Se desplazó hasta la casa del cliente en coche, un hombre joven. Nada más entrar, el ambiente ya era bastante raro. "Le pedí el dinero, algo que normalmente no hago en el inicio del encuentro. Algo me dio mala espina y sonaron todas las alarmas. Sacó una bolsa de basura que llevaba consigo y me la arrojó a la cara. Medía 1,80 metros, y yo tan solo 1,50. Comencé a gritar y él me metió un calcetín en la boca. Me pidió el dinero y yo le dije que se llevara todo lo que había. Luego, me desmayé".

Cuando despertó, el padre del cliente peleaba con su hijo, hasta que le inmovilizó. Luego, le ayudó a escapar y le ofreció acudir a la comisaría para poner la denuncia. Pero una vez allí, ella no quiso declarar, ya que temió que los servicios sociales se llevaran a su hijo tras conocer su verdadera profesión. "Me convencí a mí misma de que sería fácil de asumir", asegura, cuando se le pregunta por qué decidió tomar este camino. "Te mientes a tí misma constantemente de que tienes que hacerlo. Realmente, es lo único que puedes hacer para salir adelante. Es difícil parar e intentar salir; el dinero que recibes es rápido y fácil".

Alma, Corazón, Vida

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