¿TÚ LO HARÍAS?

La increíble historia del padre que acogió como a un hijo al asesino de su hija

Una acción así es bastante inusual, pero este neerlandés mantiene una relación muy estrecha con el hombre que acabó con su descendencia

Foto: Foto: iStock.
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Imagina que un día te llaman por teléfono. Es la policía, para comunicarte que la pareja de tu hija la acaba de asesinar. ¿Qué pasa por tu cabeza? ¿Qué harías? Es de suponer que tendrías un enorme odio por la persona que ha cometido esa atrocidad, ¿no? Te sorprenderá conocer la historia de este padre neerlandés al que le sucedió esto y lejos de enfadarse, acogió como un hijo al delincuente que mató a su pequeña.

Eddy Hekman y su mujer viven en un pueblo de los Países Bajos, cerca del Mar del Norte. Llevan una vida relajada, no muy diferente a la de otras parejas jubiladas, pero con una gran excepción: una vez al mes visitan al hombre que arrebató la vida de su hija Renske, según 'BBC Mundo'.

El matrimonio también habla por teléfono cada domingo con el hombre e incluso lo consideran como parte de la familia. ¿Cómo es posible? Hekman contó toda la historia a Neal Razzell del programa 'Outlook'. Su hija nació en 1982. Era una chica feliz, risueña y un poco tímida. Amaba la naturaleza, era aventurera y viajaba mucho. Estudió biología y trabajó en una organización con focas en Holanda. "Siempre le gustó cuidar de otros", recuerda su padre.

Si duele no es amor

Siempre tuvo una relación muy cercana con sus padres y la costumbre de cuando ella salía de viaje, acompañarla hasta la estación para despedirse. En 2008 conoció a Alasam Samarie mientras viajaba a Suiza. Empezaron a hablar y entonces comenzó una preciosa historia de amor. "Venían muchos fines de semana y salíamos todos a pasear a los perros. Además, compartíamos una enorme pasión por el fútbol", comenta.

Tras cumplir condena, el joven se encuentra en un centro psiquiátrico donde puede salir en algunas ocasiones, aunque el matrimonio lo visita allí

La familia los describe como "una gran pareja". Samarie era refugiado, tuvo una vida dura y trabajó en una plantación de bananas en Benín (África Occidental). Quiso dejar su anteior vida atrás cuando se escondió en un barco de carga y viajó 8.000 kilómetros. "Era atento y amable. Nunca fue agresivo", asegura Eddy. El 13 de abril de 2011, cuando llevaban dos años juntos, la madre de Renske estaba despierta mirando las noticias cuando se enteró que algo terrible había ocurrido en Baflo, el pequeño pueblo cercano donde vivía la joven. El matrimonio no tardó mucho en darse cuenta de que el espeluznante suceso involucraba a su hija.

"Decían que un hombre con rastas había asesinado a una chica. La aldea es muy pequeña, así que tenían que ser ellos dos", recuerda. Quiso esperar a que las sospechas fueran ciertas. Llamó a la policía, pero nadie le aseguraba nada. Fue cuando dos oficiales aparecieron a la mañana siguiente cuando confirmaron lo peor. "Me dijeron que habían discutido y que él la había golpeado en la cabeza", explica. Samarie caminó hacia la estación y tras forcejear con un policía, le quitó el arma y lo disparó. Varios compañeros acudieron en su ayuda y tras un tiroteo lograron arrestar al malhechor. Los médicos lograron salvar su vida.

¿Qué pasó?

Eddy asegura que nunca se sintió enfadado. Ni siquiera en un primer momento. "También formaba parte de la historia que el día anterior a la muerte de la joven, él había recibido el rechazo definitivo a su solicitud de estancia como refugiado en los Países Bajos", comenta Eddy, que no podía encontrar sentido a lo que había ocurrido. "Simplemente tratamos de seguir adelante, sobrevivir", continúa.

Dos meses más tarde escribieron la primera carta a Samaire para intentar saber qué había pasado. Querían verlo y hablar con él. Finalmente, en septiembre se produjo el encuentro: "Fue muy emotivo. Nuestra psicóloga y su abogado estaban allí. Estábamos sentados en una habitación pequeña y después entró él. Simplemente lloramos", confiesan.

Era atento y amable. Nunca fue agresivo y ambos formaban una pareja increíble. Jamás pensamos que podría ocurrir una cosa así

El joven aseguró que no recordaba bien lo que había pasado y tras visitar la celda donde vivía ahora, Eddy se percató de algo que le hizo comprenderlo todo. Samaire estaba tomando una serie de antidepresivos y nos días previos al asesinato le habían cambiado la dosis, lo que afectó a su comportamiento. "No soy médico, pero he leído sobre el tema y es una posibilidad", comenta. La mezcla entre ese cambio y la ansiedad por ser repatriado fue explosiva.

La justicia del país redujo su condena tras avalar que sufría problemas psiquiátricos. Tras cumplirla, se encuentra en un centro especial donde puede salir, aunque la mayoría del tiempo el matrimonio lo visita allí. Juntos han escrito un libro para darle a todo esto un "enfoque positivo". "Mi hija querría esto, que tuviéramos este tipo de relación. Sé que es algo inusual, pero él es como de la familia. A veces las emociones regresan al pasado, pero poco a poco se diluyen con el paso del tiempo", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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