NO QUERRÁS MONTARTE EN UNO

Lo peor que ha pasado en un crucero, contado por sus pasajeros

Parecen un microcosmos de ensueño, ideales para desconectar del mundanal ruido, pero también suceden muertes, incendios o huracanes. Así lo cuentan sus viajeros

Foto: Foto: iStock.
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Lo decía David Foster Wallace en 'Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer', en referencia a los viajes en cruceros lujosos: esas vacaciones parecen programadas para que descanses y lo pases bien continuamente, mientras los demás trabajan por ti y están a tus órdenes. En caso contrario, pueden llegar a convertirse en auténticas pesadillas existencialistas que te hagan sentirte muy pequeño en medio de un océano inmenso. Con razón desaparecen todos los años muchos viajeros a bordo de estos buques de ensueño, sin que las investigaciones vayan a más.

¿Qué podría salir mal? Estos medios de locomoción que cumplen tus sueños más profundos, parecen a simple vista perfectos para el esparcimiento. A veces, sin embargo, cuando algo no está programado puede cundir el pánico, como este fin de semana sucedió con el barco noruego Viking Sky, que quedó a la deriva en medio de un fuerte oleaje y sus asustados viajeros pudieron observar (y grabar) cómo parte del mobiliario caía del techo o se desplazaba de un lado a otro. En momentos así solo se pueden elegir dos posturas: conservar la calma o correr de un lado a otro, agitando los brazos.

Travesías de pesadilla

El Viking Sky o el Concordia ilustran a la perfección momentos en los que los viajeros no lo han pasado excesivamente bien en travesías que se concebían para ser placenteras. Ryan Flynn, un pasajero del barco noruego que quedó a la deriva el pasado fin de semana, explicaba en un tuit lo terrorífica que había sido la experiencia: "Son las 3 de la mañana y nosotros seguimos aquí, en el barco, que por culpa de la marejada y del oleaje no deja de moverse de un lado a otro. Es horrible".

Aunque es la más cercana en el tiempo, no es la única experiencia terrorífica. Harmony of the Seas, de la compañía Royal Caribbean, es uno de esos lugares que quizá no querrás pisar después de conocer sus morbosas historias. El actor Arron Hough, estadounidense de 20 años, cayó por la borda a 430 kilómetros al noroeste de Aguadilla, Puerto Rico, el día de Navidad del pasado año. Jamás se volvió a saber de él. De igual manera, en septiembre de 2016 otro miembro de la tripulación murió durante un simulacro de emergencias, mientras se encontraba sentado en un bote salvavidas cerca de Marsella, Francia. El pasado 19 de enero también falleció un adolescente de 16 años cayéndose de un octavo piso, al intentar entrar en su habitación trepando por un balcón porque se había olvidado las llaves. En esta ocasión, el accidente sucedió cerca de Haití.

Huracanes, incendios, gente que se cae por la borda... estos viajes no están exentos de peligro


A veces el viajero que se cae tiene más suerte y es rescatado por otro. Aunque, claro, esto suena casi a milagro. Así le sucedió a un hombre que viajaba en otro barco de la compañía Royal Caribbean en enero de 2015, que se cayó al agua cerca de Cozumel, México. Dio la casualidad de que otro crucero de Disney navegaba cerca de la zona y un pasajero se encontraba sentado en su balcón, por lo que pudo escuchar los gritos de ayuda del "náufrago". La historia, por suerte, terminó bien. Fue rescatado y pudo regresar a Estados Unidos, quizá aún con el susto en el cuerpo.

¿Y si te encuentras en una travesía de ensueño y te toca experimentar unas horribles condiciones climáticas? Así le sucedió a los pasajeros de un crucero Norwegian Cruise Line, que tuvieron que regresar antes a Miami en septiembre de 2017 debido al huracán Irma. "Fue una experiencia que no repetiría", explicaba un pasajero. "Al menos tuvimos acceso a comida, agua y alcohol en todo momento y no pasó nada". Muchos cruceros tuvieron que ser cancelados durante esa época o cambiar sus itinerarios.

Menos suerte tuvieron los 100 pasajeros que se encontraban a bordo de un crucero de siete días en el Carnival Dream. Al menos recibieron un reembolso y el 50% de descuento en futuros viajes (aunque ¿quién querría repetir?) después de que sus camarotes y pasillos se inundaran. Sucedió, según explicaron a 'Insider', por una rotura en el sistema de extinción de incendios del barco.

Y hablando de fuegos. Un incendio en uno de los generadores diésel del Carnival Triumph acabó con su propulsión, por lo que quedó varado en medio del océano. Esto sucedió en 2013 y durante la espera no funcionaron muchos inodoros, ascensores e incluso escaseaba la comida. No hubo víctimas. La compañía se comprometió a reembolsar el viaje en su totalidad así como a cubrir los gastos de transporte adicionales. Los pasajeros también tendrían derecho a futuros cruceros gratis. Dicen que lo barato sale caro, pero a veces incluso lo más lujoso puede depararnos experiencias que sería mejor olvidar.

Alma, Corazón, Vida

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