¿pasarías miedo?

Lo que pasa cuando te despiertas porque la anestesia no hace el efecto correcto

Cuentas hasta cinco y cuando te quieres dar cuenta estás despierto en la sala de operaciones. ¿Qué pasaría si no hubieran terminado y sintieras la cirugía?

Foto: Foto: EFE.
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¿Recuerdas una película que se llama 'Despierto'? Allá por el 2008, Hayden Christensen protagonizaba este film en el que un joven despertaba en mitad de la anestesia durante un procedimiento quirúrgico. Lejos de la ficción, esto ocurre a uno de cada veinte pacientes. Se supone tras inyectarla no sientes ningún dolor, pero ahora hay evidencias de que algunos pueden sentirlo sin que los médicos se den cuenta.

Donna Penner, una mujer canadiense de 55 años, asegura que es posiblemente el evento que ha desencadenado los recuerdos más traumáticos de toda su vida. Pero no solo eso, a veces, cuando su cabeza decide rememorar aquel suceso, tiene ataques de pánico que la dejan paralizada.

"Un día, por ejemplo, estaba esperando en el coche mientras mi hija hacía un recado y me di cuenta de que estaba atrapada dentro de mí misma", asegura en 'Daily Mail'. Lo que una vez pudo haber sido un inconveniente frustrante la condujo a un ataque de ansiedad incontrolable. "Empecé a gritar. Estaba agitando mis brazos y llorando. Simplemente me dejó sacudida", explica.

Pequeños clicks

Cualquier cosa que se ponga en el cuello puede empeorar su ansiedad. "Me hace sentir que me estoy asfixiando", confiesa. Esta mujer no era así de no ser por un pequeño procedimiento médico que tuvo al cumplir 45 años. Trabajaba en el departamento de contabilidad de una empresa cuando se dio cuenta que tenía sangrado y dolores severos durante sus menstruaciones. Su médico de cabecera le sugirió que le hicieran una cirugía exploratoria rutinaria, pero la anestesia general falló.

En lugar de descansar plácidamente se despertó justo antes de que el cirujano hicera el primer corte en su abdomen. Con su cuerpo paralizado por los medicamentos, no pudo decir que algo estaba mal. Permaneció así en la mesa de operaciones mientras experimentó una agonía indescriptible. "Pensé que iba a morir allí. Estaba indefensa porque nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando", comenta.

Intenté comunicarme hasta tres veces moviendo un pie para que vieran que estaba despierta, pero no se dieron cuenta. Fue frustrante

Han pasado muchos años, pero sigue teniendo pesadillas. Ha perdido toda la independencia en su día a día (por sus ataques de pánico) y sospecha que jamás escapará de aquella escena de película de terror. "Es una sentencia de por vida", confiesa.

Un mundo inexplorado

Qué le pasa a la conciencia cuando estamos anestesiados es todo un misterio. Aunque las experiencias de este tipo son bastante raras, hay evidencias de que el 5% de las personas pueden pasar una vez por este trauma. En la actualidad hay varios tipos de anestesia general, y así puede hacerse por vía inhalatoria con óxido nitroso, éter y cloroformo (ambos abandonados hoy día), alothane, peritrane y otros, pero también se puede utilizar la vía intravenosa con barbitúricos o sustancias sintéticas o se aplican ambos sistemas simultáneamente, lo que se denomina anestesia balanceada.

También se suelen emplear relajantes musculares para complementar, produciendo una parálisis muscular total (de ahí que se necesite el uso de respiradores artificiales). Por todo eso es posible que la cifra de las personas que sufren este trastorno sea mucho mayor. Los investigadores se esfuerzan por comprender más acerca de la naturaleza de la situación y las circunstancias en las que la anestesia no funciona, con la esperanza de lograr avances que puedan reducir el riesgo.

Lo cierto es que este estado de insebilidad que se consige con medicamentos es todo un milagro. Los profesionales que lo administran tienen una amplia gama de sustancias para aliviar el dolor y reducir la conciencia. La elección exacta depende de la operación y de las necesidades particulares de cada uno. Se induce a una especie de coma o inconsciencia controlada muy profunda que en muchas ocasiones se aleja incluso del sueño.

Neurotransmisores

No se sabe muy bien por qué exactamente la anestesia atenúa nuestra conciencia, pero se cree que interfiere con las sustancias químicas del cerebro. Estas activan o rechazan la activdad de las neuronas y en particular la comunicación generalizada entre las diferentes regiones de nuestro órgano. Como con cualquier procedimiento médico, puede haber factores de complicación. Algunas personas pueden tener un umbral natural más alto, lo que significa que los medicamentos no reducen la actividad del cerebro lo suficiente como para 'apagar' la luz de la conciencia.

El Registro de Concienciación sobre Anestesia en la Universidad de Washington ha recopilado más de 340 informes con casos parecidos

En algunos casos, como las lesiones que tienen sangrado abundante, un anestesista puede verse obligado a usar una dosis más baja para la propia seguridad del paciente. En algunas situaciones es posible que puedas levantar o bajar una extremidad, o incluso hablar, para demostrar que no funciona antes de que el cirujano levante el bisturí. Pero si también te han administrado bloqueadores neuromusculares, olvídate por completo. Estás perdido.

Donna nunca había tenido ese problema en otras intervenciones. Aquella última vez fue diferente. Al ponerle la primera inyección se quedó dormida, pero al despertar seguía escuchando a las enfermeras alrededor suyo. Pensó que estaban terminando sin más, pero rápidamente se dio cuenta que ni habían empezado. "Lo siguiente que recuerdo es la hoja del cuchillo atravesando mi piel y un dolor insoportable. Intenté levantarme y hablar, pero no podía hacer nada", asegura.

Agonía

Se le ocurrió mover un pie para que vieran que estaba despierta. Una de las enfermeras puso su mano sobre él y ella sintió alivio pensando que lo había logrado. Pero no. Lo intentó tres veces y todas con el mismo resultado. "Era frustrante intentar comunicarte así y que no funcionara", continúa. Cuando los efectos de los calmantes musculares también se disiparon movió su lengua, que estaba pegada alrededor del tubo que iba a su garganta, para que el personal viera que estaba consciente.

Hay muchas veces que mi cuerpo recuerda aquella experiencia y me entran ataques de pánico. La ansiedad se apodera de mí y me paralizo

Desafortunadamente malinterpretaton su gesto y quitaron el tubo respiratorio antes de tiempo. "Sentí que me moría literalmente. Noté cómo mi mente se disipaba sin más. Suerte que un enfermero restauró el suministro de oxígeno. Me desperté llorando. Fue horroroso", confiesa. "Cuando le contaba al personal médico lo sucedido nadie se lo creía", concluye.

Varios proyectos en todo el mundo han intentado documentar experiencias como las de esta señora, pero el Registro de Concienciación sobre Anestesia en la Universidad de Washington, Seattle, ofrece algunos de los análisis más detallados. Fundada en 2007, ha recopilado más de 340 informes, la mayoría de América del Norte, y aunque son confidenciales, se han publicado algunos detalles esclarecedores.

Alma, Corazón, Vida

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