¿en qué se fijan?

El rasgo que buscan las empresas cuando van a contratar a alguien

Es frustrante enviar currículos y no recibir jamás una respuesta, sin saber en qué hemos fallado. Por ello, un grupo de empleadores cuentan qué buscan realmente en un candidato

Foto: ¿Me cogerán? (iStock)
¿Me cogerán? (iStock)

A la hora de enviar un currículum vitae existen un montón de prácticas que, se supone, debemos tener en cuenta. En algunos lugares oímos que no debe ocupar más de dos páginas, en función de con quién hablemos nos dirán que es mejor poner foto o quitarla, pero cuando nos descartan no sabemos realmente qué es lo que ha ido mal. Al final es irremediable que nos preguntemos: "¿Hay algo en lo que pueda sobresalir frente al resto de candidatos?"

El mercado laboral está saturado de personas con títulos, por lo que es normal que los reclutadores piensen "¿Qué más puede ofrecerme?". Aquellas personas que trabajan en Recursos Humanos suelen pensar que no hay una relación entre los grados o licenciaturas que poseas y tu verdadero valor como trabajador, por lo tanto, es fundamental que los estudiantes sepan desde sus años universitarios qué es exactamente lo que buscan sus jefes potenciales para prepararse para ello.

Se realizó un estudio con CV ficticios para saber en qué se fijan realmente los empleadores a la hora de contratar candidatos

Los currículum son la principal forma de evaluación de la empleabilidad utilizada por los reclutadores y los encargados de Recursos Humanos. Son tu carta de presentación. Algo está claro, un buen rendimiento académico combinado con actividades extracurriculares predice un alto nivel de empleabilidad. Las prácticas laborales, por supuesto, también son una buena baza. Es lógico, al fin y al cabo ayudan a los estudiantes a obtener una buena información sobre lo que es de verdad su puesto de trabajo.

Una colocación a largo plazo no lo es todo

Un nuevo estudio recogido en 'The Conversation' quiso indagar al respecto con una serie de currículos ficticios que una comisión académica debía estudiar y elegir. La investigación se basaba en tres aspectos fundamentales: experiencias laborales (con beca o de manera voluntaria), duración (en esta ocasión seis meses contra dos años) y si eran actividades que se habían hecho en la propia universidad o fuera. Los resultados fueron concluyentes y muy similares en las evaluaciones. La duración de las becas, sorprendentemente, no tenía un gran impacto en esa percepción de la empleabilidad, sin embargo se consideraron mucho más positivos los puestos becados que los voluntarios.

"Aquellos que van a contratarte no esperan que sepas hacerlo todo", explican en el propio estudio. "Especializarse y ser selectivo en la experiencia laboral es un punto a favor. Desde nuestro punto de vista y pensando en los estudiantes, las actividades extracurriculares que tienen lugar fuera de las aulas (por ejemplo, trabajar para una organización benéfica), siempre serán más beneficiosas que pasar tiempo como delegado de la clase".

Las prácticas remuneradas también fueron más apreciadas por los empleadores, frente a aquellas que se hacían de manera voluntaria. "Y no solo eso. Vale la pena considerar que una colocación a largo plazo no garantiza que vayan a valorarte positivamente. Da igual que hayas estado en ese puesto tres meses o cinco años (en algunas ocasiones, incluso, esto puede ser contraproducente puesto que se ve como una forma de 'tener poca ambición' o 'quedarse estancado'). No te preocupes tanto por el tiempo que estuviste en esa empresa como por la tarea que desempeñaste". Y, por supuesto, y en caso de duda, cualquier experiencia laboral es mejor que no tener ninguna, por si te lo estabas preguntando.

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