las dudas existenciales

3 filósofos fueron al Metro para contestar las dudas de la gente. Esto les preguntaron

La Asociación Filosófica Americana trata de llevar la disciplina al ámbito público. Su propuesta "pregunta a un filósofo" en la ciudad de Nueva York ha tenido éxito

Foto: Foto: iStock.
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Si hay algo que la filosofía puede enseñarnos es que, como diría Sócrates, solo sabemos que no sabemos nada. Quizá en el fondo vivimos en la cueva de Platón, intentando salir afuera para conocer la realidad, mientras seguimos sin entender una palabra de 'La crítica de la razón pura' de Kant. Lo único cierto es que esta maltratada profesión trata de dar respuesta a todas las preguntas de la vida, empezando por entender qué hacemos aquí y dónde vamos.

Al ser, como decíamos, una profesión maltratada, no podemos evitar pensar en los filósofos como griegos con túnicas o personas que divagan demasiado y a las que les gusta fumar. Entonces, si te encontraras con uno por la calle y pudieras pararte a preguntar cualquier cosa, ¿lo harías? Y, más importante, ¿qué duda te asaltaría y querrías que te contestaran?

"Pregunte a un filósofo"

Pues ha sucedido. Informa 'AlterNet' que tres filósofos, en la ciudad de Nueva York, decidieron sentarse a las puertas del metro para responder las preguntas de todo aquel que pasara. Se trata de una iniciativa llevada a cabo por la Asociación Filosófica Americana, que promueve la disciplina y su profesión, tanto académicamente como en el ámbito público y que se reúne anualmente en la calle en enero. Al principio pensaban que sería igual que la historia del músico famoso que decidió tocar en un vagón y al que nadie miraba ni prestaba atención. Sin embargo, después de un rato sentados, una mujer mayor observó el cartel de "Pregunte a un filósofo", y sonriendo, se acercó.

"Estoy felizmente jubilada y divorciada, tengo sesenta años y no quiero perder más tiempo, ¿qué puedo hacer?" fue lo que preguntó. Mientras los tres filósofos trataban de dar respuesta a su duda, explicando que solo ella podía encontrar el verdadero sentido a su vida, más gente fue acercándose y pronto se convirtió en una multitud. Parecía que era solo para escuchar, pero en realidad todos tenían sus propias preocupaciones existenciales.

"¿Cómo puedo saber si soy real?", preguntó ella. "Cierra los ojos...", le contestaron

"Tengo 20 años", dijo una chica. "Debería ser el momento más feliz de vida y, sin embargo, me siento vacía, ¿por qué?". Le explicaron entonces que la felicidad es un viaje, no un destino. Es difícil conservarla si no has salido de un agujero negro de nuevo hacia la luz o te ha sucedido algo verdaderamente bueno: cuando te encuentras en un mismo estado durante mucho tiempo es difícil saber si eres feliz o no. "Como decía Aristóteles", continuaron, "la felicidad es aquello que escogemos por encima de todo, antes que las riquezas o el placer".

Cuando ya todo el mundo parecía a punto de marcharse y ellos estaban recogiendo sus cosas, una niña pequeña acompañada de su madre, con una sonrisa en la cara, se acercó. "¿Tienes una pregunta filosófica?", preguntó uno de ellos, que aún no había hablado. "¿Cómo sé si soy real?", preguntó ella, a su vez. Era demasiado pequeña para hablarla sobre Descartes o 'Matrix', por lo que él, simplemente, le dijo: "Cierra los ojos". Ella obedeció.

"¿Has desaparecido?", preguntó él, a continuación. La niña negó con la cabeza, después los abrió de nuevo. "Felicidades, eres real". Tras ello, los filósofos se levantaron y volvieron sobre sus pasos, de vuelta a la universidad.

* Este artículo está escrito por Ada Nuño, pero incluye una firma genérica porque corresponde a una periodista que hoy hace huelga.

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