una vida llena de suerte

La importancia de que a tu madre le toque un pequeño premio de lotería

Chelsea Martin pertenecía a una familia humilde racializada de Estados Unidos para la que el juego era una fruta prohibida. Hasta que un día les tocó un premio

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"Cariño, recuérdame que revise la lotería. Tal vez no tengamos que ir a trabajar mañana". Para familias humildes como la de Crystal Martin, periodista de 'The Cut', jugar a la lotería siempre supuso un afán de superación para salir de su mala situación económica, aunque también un peligro que de hacerse real podría sumir a ella y a su madre en la bancarrota.

"Me atrajo la lotería porque mi madre hizo que pareciera una fruta prohibida", asegura en un reportaje contado en primera persona en la revista 'The Cut'. "Mi mamá casi nunca me permitía ir a esas tiendas. Los padres de mis amigos los enviaban allí a hacer recados, comprar un paquete de tabaco o lo que fuera, a cambio de comprarse dulces. Yo no". De algún modo, la madre de Martin veía los locales de lotería y tabaco como la extensión de un sueño que nunca se cumpliría, tener dinero, y del que el estado se aprovechaba para hacer caja bajo la falsa promesa de reinvertirlo en educación.

El boleto habría estado con ella hasta su muerte. ¿Por qué había guardado un ticket no premiado durante tanto tiempo?

Ella, hija de una familia racializada a comienzos de los años 80, comenzó a sentir la vocación periodística a raíz de su inquietud por el mundo y la cantidad de preguntas que le suscitaba. Una de estas inquietudes era, evidentemente, por qué no disfrutaban de los privilegios de los blancos. "¿Por qué los blancos nos odian?", le preguntó a su madre una vez en la cocina de su antigua casa. "No te preoupes por eso, Crystal", le dijo, "simplemente no saben hacer otra cosa".

"En un soleado día de finales de octubre de hace un par de años, encontré un antiguo boleto de lotería de mi madre", explica Martin. "Dentro de un bolso descubrí su amada cartera Fendi de rayas, usada hasta su muerte en 2005. Y allí, escondido se hallaba un ticket de la New York Lotto de color salmón, con tres series de números Quick Pick. El mayor premio de ese día fue de 15 millones de dólares (unos 13,12 millones de euros). Entrecerré los ojos. El boleto habría estado con ella durante más de cinco años, hasta su muerte. ¿Por qué había guardado un ticket no premiado durante tanto tiempo?".

Mucho antes de que muriese, dijo que prefería gastárselo conmigo que dejármelo

Sin decírselo, la madre de Martin estuvo comprando billetes de forma esporádica. Aunque toda su vida le había procurado una educación alejada de los vicios, ella sabía que quizás podían tener suerte y ganar algún premio, aunque fuera pequeñito, que les hiciera salir de su mala situación económica. "No parecía un desperdicio de dinero, sino una afición sana, un capricho necesario a una existencia altamente disciplinada", narra Martin. "No bebió ni fumó, y toda su vida acudía media hora antes al trabajo durante los 32 años que estuvo dando clases en un centro social".

Hasta que por fin su sueño se hizo realidad. Un buen día se despertó con una buena noticia. Había ganado un premio. Tan solo era de 80 dólares (70,53 euros aproximadamente). "No iba a cambiar nuestras vidas, evidentemente, pero esa sonrisa en su rostro se quedó conmigo mucho más tiempo de lo que duró el dinero", reconoce la periodista. "Mucho antes de que ella enfermara, dijo que prefería gastarlo conmigo que dejármelo para mi. Me alegro de que así lo hiciera. Quizás esa sea la razón por la que tampoco soy muy ahorradora en el presente".

Martin vio la vida de su madre como un equilibrio prodigioso entre "el trabajo duro y la buena suerte". Ahora, cuando ve aquel boleto guardado celosamente durante tantos años, se pregunta si el número escogido tiene un significado más allá del puro azar. "Un cumpleaños, algo que fuera importante para ella, una serie de números que ella creyera que mereciera la pena conservar para jugar nuevamente en el futuro". Ahora que la periodista tiene una hija de 2 años, por un momento creyó que esa secuencia de dígitos le traería suerte. Quizás, pensó, con el dinero podría pagar la universidad a su niña pequeña.

"Le enseñé el boleto a mi padre y no encontró nada destacable en los números", asegura Martin. "Él me respondió: ¿Acaso tu madre no tenía la costumbre de simplemente meter cosas en sus bolsillos y dejarlas allí para siempre?". Años después de su muerte a causa del cáncer, la hija recuerda a su madre como una persona que aún creía en la suerte. "El otro día pasé por una papelería y compré un boleto de lotería por primera vez". Cuando fue a marcar el número con el que iba a jugar, sacó el ticket que su madre había llevado en el bolso tanto tiempo.

Sin embargo, en vez de jugar al mismo concurso, decidió apostar por el Take 5. La diferencia es que esta modalidad se resolvía mucho más rápido que el Lotto Jackpot: a medianoche, ya se sabría el ganador. Marcó las casillas con los números que su madre había marcado años atrás, y luego escogió otros dos números al azar. "¿Qué habría pasado en caso de jugar en el mismo concurso y con los mismos números que mi madre había marcado?", se pregunta Martin. "Para ella podrían tener todavía un significado; yo aún tengo esperanza", concluye.

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