el "peor" amigo del hombre

Su perro le disparó con un arma, pero ahora tiene un problema aún mayor

Los canes son esa clase de animales que nunca harían nada malo a sus dueños. Pero la imprudencia puede llevar a situaciones realmente extrañas y desafortunadas

Foto: Foto: iStock.
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El mejor amigo del hombre no siempre es tierno y cariñoso. También puede llegar a ocultar oscuras intenciones. Más allá de los fastidios propios de vivir con un perro, como que defeque en el salón, se lleve la comida al sofá o ladre a los vecinos día y noche, hay veces que la broma se les va de las manos y acaba habiendo heridos.

En 2016, un cazador alemán fue disparado por su perro en el brazo desde la parte trasera del coche mientras el dueño estaba en el exterior del vehículo. Un tribunal le sancionó con la retirada de la licencia de armas, así como su permiso de caza. Ahora, el juzgado administrativo de Múnich ha desestimado la apelación del hombre contra la decisión del tribunal, según informa 'Associated Press'.

Si la policía y la ambulancia no llegan a aparecer, mi padre habría muerto

"No se puede confiar en alguien que maneja licencias de fuego y no tiene cuidado con las municiones", ha alegado el juez. Por ello, este hombre, cuya identidad no ha sido revelada, ya no volverá a cazar. Aunque ha vuelto a realizar una apelación al veredicto, todo apunta a que los días de cazador se han terminado para él.

No es la primera vez que ocurre un hecho así. El veterano cazador Sonny Gilligan, de 74 años, salió una mañana como otra cualquiera al campo para pasar el día dedicándose a su afición. Desayunó, se vistió y se metió en la furgoneta con sus tres perros, Charlie, Scooby y Cowboy. Entonces, mientras conducía, sucedió el incidente.

Cometió un error, el no activar el seguro de su escopeta. Según 'The Guardian', mientras recorría las carreteras del estado norteamericano de Nuevo México, uno de sus fieles canes, de raza rottweiler, le disparó por detrás. La pata se le debió de quedar atrapada en el gatillo, con tan mala fortuna que al dispararse la escopeta, la bala fue a parar al asiento delantero del automóvil, alcanzando la espalda de Gilligan.

Al cazador le dio tiempo de llamar a los servicios sanitarios antes de morir desangrado. Se apeó a un lado de la carretera a esperar que llegaran mientras rezaba por su vida y la bala no hubiera alcanzado ningún órgano vital. Afortunadamente, así fue, y una ambulancia llegó a tiempo para atender al herido.

"Pensé que todo había acabado, que mi padre estaba a punto de morir", declaró a la cadena de televisión 'KRQE', el hijo de la víctima. "Si la policía y la ambulancia no llega a aparecer, mi padre habría muerto".

No sabemos si el perro fue consciente del rumbo que tomó lo ocurrido. Pero lo que está claro es que estuvo a punto de perder a su dueño. Gilligan explicó a 'The Guardian' que ya perdonó a Charlie. Desde entonces, la mascota acude a verle todos los días acompañado del hijo del cazador a la sala de cuidados intensivos del hospital más próximo a donde vive.

Los tres perros se encuentran en una protectora de animales del condado mientras el dueño se recupera. Gilligan, a pesar de estar en una condición crítica, dijo a los médicos que su mayor preocupación era que metieran a sus canes en una "cárcel para perros", según informa 'Thrillist'.

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