¿de qué se protegían?

La puerta de entrada al infierno descubierta en el Reino Unido

La cueva de Creswell Crags alberga la mayor concentración de letras y símbolos tallados para evitar la desgracia. Qué buscaban sus moradores con ello es un misterio

Foto: Cueva de Creswell Crags, en Inglaterra.
Cueva de Creswell Crags, en Inglaterra.

Nueve eran los círculos del infierno según Dante, y, como sucede con algunos lugares míticos, todo el mundo ha buscado siempre su localización como si caminase en pos del Santo Grial. Ocurre también con el Jardín del Edén o la Torre de Babel. En el caso del infierno, dominado por Satanás, que un día fue el ángel más hermoso de todos, el misterio es mayor y aunque atemoriza también atrae más, como todo lo que es peligroso.

¿Dónde se encuentran las posibles puertas de entrada al infierno? Del Pozo de Darvaza, en Turkmenistán, al Monte Quimera en Turquía, hay varios centros neurálgicos donde las llamas y el fuego devoran lo que se encuentra cerca, y que han sido considerados posibles zonas de entrada al lugar donde penan las almas para toda la eternidad. Ahora, el posible candidato es otro: Creswell Crags, una garganta cárstica situada en Inglaterra.

Efecto apotropaico

¿Por qué se ha considerado algo así? Se cree que Creswell Crags podría albergar la mayor concentración de marcas apotropaicas del mundo. El efecto apotropaico consiste en un mecanismo de protección, propio de las sociedades evolucionadas, en el que se marcan con símbolos los lugares conocidos para alejarse de los malos espíritus o todo aquello que pueda dañar. Desde figuras de falos a patas de conejo, tréboles de cuatro hojas o manos de Fátima, todo aquello que ayuda a protegernos de demonios o brujas que no han sido quemadas todavía.

A pesar de la secularización, seguimos siendo seres espirituales (y probablemente vaya a ser así siempre). Es lo que nos diferencia del resto de animales que pueblan el planeta. La religión cristiana cuenta con cruces y estampas de santos, al igual que el Vudú aporta talismanes para luchar contra el mal de ojo. Los egipcios contaban con Bes, el demonio león, y con Taueret, diosa hipopótamo de la fertilidad. Las marcas de los talismanes rúnicos aportaban protección en los viajes, sanación o energías positivas. La esvástica, que nosotros asociamos a Hitler y a la dictadura nazi, la porta el dios hindú Vishnu en una de sus manos.

Los símbolos de protección ante fuerzas malignas han existido en todas las civilizaciones, pero ¿por qué esta cueva conserva tantos?

La cueva de Cresswell Crags alberga, por tanto, gran cantidad de estas marcas. Cientos de letras, símbolos y patrones tallados surgen ante los ojos del visitante cuando osa entrar. Se encontró bajo el efecto de una serendipia: de una forma totalmente casual. Alberga, además, el único arte de la Edad de Hielo que se ha descubierto en Reino Unido. Se trata de un lugar oscuro, con paredes de piedra caliza y un techo con un un enorme agujero en su centro. Paul Beker, director de 'Creswell Heritage Trust', señala que habían visto antes las marcas pero no habían sabido interpretarlas. "Pensábamos que era un graffiti victoriano, imagina lo estúpidos que nos sentimos cuando dos espeleólogos nos explicaron que había marcas por todas partes y que no significaban lo que creíamos", explica en 'The Guardian'.

Es en las paredes donde se encuentra la mayor concentración de símbolos. Si te acercas con una antorcha (o una linterna) y apuntas cualquier parte de la pared, podrás observar miles de marcas formando cruces o 'V', superpuestas, que hacen referencia a la Virgen María. Aunque los expertos aseguran que no deberían considerarse forzosamente dentro de ese contexto. Desde el siglo XVI hasta principios del XIX, cuando las personas hacían marcas contra las brujas, en realidad podían no tener nada que ver con la religión, como hoy en día decimos "Ay, Dios", sin que tenga un significado espiritual. "Simplemente dibujaban estos símbolos protectores", explica Beker.

El aquelarre

Pero ¿de qué? "Podrían ser hadas. O brujas. Lo único claro es que lo que más temían iba a encontrarse ahí". Las marcas de las cuevas concuerdan con la historia local ya que la aldea post-medieval de Creswell solía estar mucho más cerca de ellas. Al parecer, los duques de Portland trasladaron la aldea a 20 minutos a pie y por ello ahora esa zona se encuentra más alejada.

Las hadas de Cottingley, otro ejemplo de nuestra creencia en lo paranormal.
Las hadas de Cottingley, otro ejemplo de nuestra creencia en lo paranormal.

John Charlesworth, intérprete del patrimonio de las cuevas, señala que los paisajes naturales eran considerados como lugares de miedo, lo cual tiene sentido, puesto que ¿dónde realizaban las brujas sus aquelarres sino en los bosques? "Estos son lugares donde las fuerzas sobrenaturales podían entrar en acción", indica. "Todo el mundo veía los paisajes como algo un poco monstruoso".

Las marcas de protección ritual se encuentran más comúnmente en casas e iglesias o puertas y ventanas, para alejar a los espíritus malignos. Aunque es cierto que alguna vez se han encontrado en cuevas, nunca antes se habían visto de esta manera y a tan gran escala. Creswell Crags ya apreció en los titulares en 2003, cuando se descubrió el arte rupestre de la Era de Hielo que incluía figuras de aves, ciervos, bisontes y caballos.

A día de hoy cuesta creer en esa histeria colectiva que inundó a Europa en la Edad Moderna y que veía brujas y aquelarres en todas partes. Sin embargo, hay que recordar que tras la Primer Guerra Mundial muchas personas se aferraron al espiritismo (véase el ejemplo de Arthur Conan Doyle) para poder hablar con sus seres queridos. O las hadas de Cottingley, esas fotografías tomadas por Elsie Wright y Frances Griffith que mucha gente consideró completamente reales y sin artificios hasta que ellas envejecieron y contaron la verdad. Todavía nos da cierto reparo pasar por debajo de una escalera, o cerca de un gato negro, confiamos en lo que pueda decirnos el horóscopo y jamás se nos ocurriría jugar a la ouija, aunque sea "por si acaso". En el fondo no hemos cambiado tanto.

Alma, Corazón, Vida

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