le quedan menos de 6 millones

Cómo ganar 30 millones de euros a la lotería puede arruinarte la vida

Esta irlandesa asegura que su vida se convirtió en un infierno desde que ganó un bote en el Euromillón en 2013 y se arrepiente de que le hubiera tocado tanto dinero

Foto: Margaret Loughrey tiene ahora un aspecto desmejorado (Foto: Facebook)
Margaret Loughrey tiene ahora un aspecto desmejorado (Foto: Facebook)
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La localidad de Strabane es una de esas ciudades fronterizas entre la República de Irlanda y el Reino Unido que está pendiente de lo que pase en las negociaciones sobre el Brexit. Pertenece a Irlanda del Norte y, por tanto, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea afectará a sus ciudadanos directamente.

Uno de esos ciudadanos, Margaret Loughrey, fue noticia en todo el país hacer ahora seis años. En 2013 fue la ganadora de un bote del sorteo de Euromillones con el que consiguió un premio con el que muchas personas sueñan a diario: se embolsó más de 30 millones de euros, una cantidad que en las antiguas pesetas cobra aún mucho más valor: más de 5.000 millones.

En 2013, Margaret estaba en el paro y vivía de la prestación por desempleo: apenas 300 euros al mes. Aquella ingente cantidad de dinero llovido del cielo debería haberle salvado de llevar una vida difícil con el cinturón siempre apretado. Pero para ella ha sido todo lo contrario: asegura que desde que le tocó la lotería su vida se ha convertido en un infierno.

Le quedan menos de 6 millones

El famoso refrán de que el dinero no compra la felicidad se ha convertido en la más absoluta realidad para la ganadora del Euromillón. Según recoge Irish Central, la fortuna de Margaret se ha evaporado debido al dinero que ha ido regalando desde 2013 y ahora asegura que el día que le tocó la lotería “arruinó” su vida.

"Llevo seis años con esto y no creo en la religión, pero si existe el infierno, he estado en él. Ha sido así de malo”. Las palabras de Margaret Loughrey no dejan lugar a la duda sobre los problemas que se le han acumulado en los últimos años, aunque la idea que tenía cuando le tocó la lotería era muy distinta: pensaba en transformar totalmente su ciudad.

En una entrevista con el Sunday Life apenas un año después de que le tocara el premio, Margaret reconocía que había regalado la mitad del dinero y que con la otra mitad quería construir un gran centro turístico para dar trabajo a los habitantes de Strabane. Sin embargo, ahí comenzaron los problemas: con unos terrenos de uso industrial que no le dejaron utilizar para atraer visitantes.

Entre el dinero que regaló y el que invirtió, su cuenta corriente tiene ahora 5 millones de libras menos de los 27 que ganó

Era un gran proyecto en el que iba a invertir casi 15 millones de euros y con el que se beneficiarían sus vecinos. De hecho, su idea era quedarse con sólo 1 millón de libras para tener sus espaldas cubiertas para toda la vida en el caso de que aquello no funcionara. Entre el dinero que regaló y lo que invirtió, su cuenta corriente tiene ahora 5 millones de libras, menos de 6 millones de euros.

“Me arrepiento de que me tocara”

Las palabras de Margaret no dejan lugar a dudas: “Gané 27 millones de libras y me quedan poco más de 5 millones, la mayoría de ese dinero se lo di a la gente”. Es tal la situación a la que ha llegado la afortunada que ya no cree que pueda volver a tener una vida normal: “Nunca tendré paz mientras viva. Incluso si no me quedara ni un céntimo, no la tendré".

Margaret Loughrey, en una imagen sonriente de 2016 (Foto: Facebook)
Margaret Loughrey, en una imagen sonriente de 2016 (Foto: Facebook)

Con ese discurso no es de extrañar que Margaret quiera olvidar aquel día de 2013: "Me arrepiento de haber ganado la lotería. Por supuesto que sí. Antes era una persona feliz. Soy un ser humano y todo lo que ha hecho el premio es destruir mi vida". La sinceridad de una persona que creía que había resuelto todos sus problemas es desgarradora.

Por si le faltaba algún problema, un tribunal acaba de condenar a Margaret Loughrey a pagar 35.000 euros a un exempleado despedido. Según la sentencia, había sido discriminado por razón de su religión y sexo. Según Paddy Breslin, que había sido amigo de Loughrey durante más de tres años, trabajar para ella lo llevó a estar "casi al borde del suicidio".

No es el primer problema que tiene con la ley ya que Margaret ya fue acusada de atacar a un taxista en 2015. Ahora, reconoce que desearía no haber ganado nunca aquel premio millonario, pero debe vivir con ello el resto de su existencia. Asegura que su vida está arruinada, aunque aún conserva más de cinco millones de euros en su cuenta corriente.

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