dia del soltero

Hacer cosas solo es una barrera (psicológica) para algunas personas: así se puede derribar

El 13 de febrero, un día antes de San Valentín, los solteros celebran su día para reivindicar que se puede ser feliz sin necesidad de tener una relación sentimental

Foto: El 13 de febrero se celebra el Día del Sotero. (iStock)
El 13 de febrero se celebra el Día del Sotero. (iStock)

San Valentín hasta en la sopa. Los días previos al 14 de febrero los escaparates se llenan de corazones, los supermercados de cajas de bombones en promoción y en la tele se intensifican los anuncios de perfumes, hoteles y escapadas románticas. Todo durante estos días, parece girar en torno a las parejas y el amor.

Sin embargo, aunque no se trata de datos 100% representativos, pues ni todos los solteros viven solos ni todos los que viven solos son solteros, la realidad es que los hogares unifamiliares crecen en España, un indicador que señala que en 2017 las personas que vivían solas representaban un 25,4% de la población española, un 1,1% más que en 2016, bien puede traducirse en que son muchos quienes en estas fechas, pasan de San Valentín.

El Día del Soltero es otra muestra más de rechazo a esta celebración romántica así como al modo de vida que esta implica. El 13 de febrero, un día antes del conocido como Día de los Enamorados, los solteros de España y de medio mundo reivindican su estado civil así como la no necesidad de compartir su vida con nadie para encontrarse en un estado de bienestar pleno.

Sin embargo, no todos se suman a esta reivindicación de nacimiento espontáneo. Muchas personas solteras no son felices con su condición actual y dedican mucho esfuerzo a encontrar pareja ya que no tener compañía sentimental, además de hacerles sentir un vacío, les impide realizar algunas actividades de ocio que en su mente están ligadas a la pareja. Tanto es así que el mero hecho de pensar en hacerlas en solitario les llega a provocar angustia. ¿La causa? En ocasiones dependencia afectiva, otras veces miedo a la soledad, incuso en algunos casos, poca conexión con uno mismo.


Esta sensación de desconsuelo al pensar en salir de viaje en solitario o en visitar un museo sin una pareja o un amigo “es una dificultad que tiene que ver con lo que se dicen las personas a sí mismas”, explica el psicólogo de Clínica Viher y Doctoralia Sergi Viladrell que indica que muchas veces hacer actividades solo es una idea que está asociada consciente, o inconscientemente a algo triste, “a una soledad no buscada” y el mero hecho de planteárselo puede provocar “angustia”.

Un claro ejemplo está en el cine. Son muchas las personas que sintiendo el deseo de ir a ver una película no se atreven a hacerlo si no encuentran compañía. “La diferencia está en la libertad”, indica el experto, que diferencia entre estos dos perfiles indicando que quien tiene el deseo de hacerlo y finalmente se planta solo en una sala de proyecciones es quien “ha podido tramitar todo ese tipo de pensamientos y angustias”, mientras que quienes, a pesar de sentir del deseo de hacer algo, no lo hacen por falta de compañía, son quienes no son capaces de manejar este tipo de pensamientos y por lo tanto no pueden decidir libremente.

Ocupar todo el tiempo de los niños en actividades extraescolares puede impedirles adquirir la capacidad de conectar consigo mismos


Esta serie de pensamientos negativos hacia la falta de compañía para realizar actividades de ocio son cuestión de educación. Pues pueden, según el psicólogo, trasmitirse de padres a hijos de manera sencilla y no premeditada a través de la ocupación plena del menor. “A veces, los padres, sin quererlo ocupan posiciones rápidamente llenado de actividades todas las horas del día de los más pequeños” indica Viladrell. “Esto se ve cada día más en los niños. Cuando salen de la escuela tienen mil actividades”, recalca el especialista en psicología, que alega que la ocupación total del tiempo les impide tener un momento para conectar consigo mismos, pudiendo provocarles más en la adultez sensación de angustia al encontrarse sin compañía.

Pero, ¿cómo se deshace de ella un adulto?

El primer paso es ser consciente de que existe esta barrera y de que la “soledad buscada” puede ser una opción. “Cuando las personas descubren que hay una posibilidad de estar bien con uno mismo, la soledad elegida cobra una importancia vital”, explica e especialista.

“La clave es tomar consciencia de que algo no va bien, que hay un factor que depende de uno mismo”, añade Viladrell. Para él, lo más importante para conseguir el propio bienestar sin depender de otra persona, esté representada por la figura de una pareja o la de un amigo, es no echar balones fuera. Se trata de tomar consciencia de que encontrar la salida depende de uno mismo. “Es ahí cuando todo cambia”, recalca el psicólogo, que asegura que cuando el cerebro hace este ‘clic’ es imposible mirar hacia otro lado.

Una vez se ha decidido tomar partido y uno se siente preparado para empezar a hacer este tipo de actividades de ocio solo, es el momento de actuar. “Hay que dar pasos pequeños pero firmes para ir cogiendo confianza e ir sintiéndose seguro”, indica el doctor. Para él, es de vital importancia en este punto darse cuenta de que se está “en un camino ascendente”, pero sobre todo, no tratar de impresionar a nadie ni demostrarse nada a uno mismo haciendo “grandes actos de valentía”, pues dar un paso en falso puede provocar mucho miedo o malestar.

Lo mejor es empezar a hacer solo planes pequeños, como ir al cine o dar un paseo. (Foto:Pixabay)
Lo mejor es empezar a hacer solo planes pequeños, como ir al cine o dar un paseo. (Foto:Pixabay)


“Tener que hacer cosas solo tampoco tiene que ser obligado”, explica Viladrell, que argumenta que todos aquellos actos que se llevan a cabo únicamente para demostrar a los demás que no se tiene miedo a la soledad y que se es plenamente libre, como hacer un viaje largo en solitario sin estar acostumbrado a pasar tiempo sin compañía, pueden ser contraproducentes. “Sería algo así como tener fobia a las arañas y para demostrar a todos que no se tiene miedo meterse en un cuarto lleno de estos animales”, aclara el especialista, que insiste en que “hay que dejar caer los miedos poco a poco”.

Una buena idea en estos casos es acudir a grupos que realicen actividades que resulten interesantes. Se trata de quedar con otra gente en torno a una temática. Por ejemplo, en un grupo de senderismo o uno de cocina, con el que se puede conectar a través de la red, la mayoría de individuos acuden sin la compañía de una pareja, un amigo o un familiar. Son muchas personas que acuden solas para disfrutar de una actividad en grupo.

Sea cual sea el primer paso para deshacerse de este miedo, Viladrell insiste: “Hay que distinguir entre estar solo y no tener compañía”. Es importante, sobre todo para aquellas personas poco acostumbradas a pasar tiempo consigo mismas, distinguir entre estar solo y no tener compañía, pues la idea de la soledad es destructiva por sí misma, y no tener pareja o ser el único habitante de una casa, no implica estar solo.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios