un proceso más complejo de lo que creías

No cuentes calorías: un experto explica por qué aunque comas menos no adelgazas

Aunque no lo imagines, la mayoría de los beneficios del ejercicio se producen fuera del gimnasio... y hay algo que probablemente no has tenido en cuenta

Foto: Fuente: Drew Harrisberg.
Fuente: Drew Harrisberg.

Te subes a la báscula pensando, "venga, hoy sí", porque esta semana te has restringido los dulces y has hecho un poco más de ejercicio. Miras hacia abajo y... nada. Todo sigue igual. Maldices al viento y no entiendes por qué has bajado de peso... ¿te resulta familiar esto? Quizá alguna vez te ha sucedido... pero ¿por qué?

El australiano Drew Harrisberg explica a 'Body + Soul' que la pérdida de peso es más compleja de lo que puede parecer y no se basa únicamente en reducir calorías. La persona promedio solo quema unos pocos cientos de calorías durante un entrenamiento, lo que significa que a lo largo del día puede ser fácil superar las calorías que se han quemado en el gimnasio. ¿Qué se puede hacer, entonces?

Harrisberg afirmó que el ejercicio desencadena una variedad de mecanismos fisiológicos que afectan la forma en que su cuerpo utiliza el combustible. "El ejercicio estimula al cuerpo a quemar más de lo que almacena mucho después de que termine el entrenamiento. Aunque parezca increíble, la mayoría de los beneficios del ejercicio se producen fuera del gimnasio", explica.

Un factor que mejora el ejercicio es la sensibilidad a la insulina, que desempeña un papel importante en la metabolización de los carbohidratos, las grasas y las proteínas.

Sensibilidad a la insulina

Las personas no responden igual a la dieta debido a esta sensibilidad. Cuando ingieres contenidos con grandes cantidades de azúcar tu sangre se encuentra hasta arriba de glucosa y el páncreas, por su parte, reacciona produciendo insulina, una hormona que se encarga de retirar la glucosa de la sangre llevándola a las células musculares y al hígado y almacenarla como glucógeno. Pero cuando esos depósitos están llenos el hígado convierte esa glucosa en triglicéridos que irán a parar a las células de grasa de tu tripa o caderas.

Básicamente ser sensible a la insulina significa que se requiere una menor cantidad de insulina para bajar los niveles de glucosa en sangre. Es decir, cuanto más sensible seas, menor será la cantidad de peso que tendrás que perder, lo que te permitirá quemar más grasa corporal. "Ayuda a promover el almacenamiento de grasa e inhibe su quema, lo que significa que debes intentar tener bajos niveles para lograr tu físico ideal".

Cuanta menos insulina produzca tu páncreas, menos tendrás que adelgazar

Según Harrisberg, más músculo equivale a una mayor tasa metabólica en reposo, lo que significa que tu cuerpo, naturalmente, quema más energía. Ganar más músculo también implica que podrás quemar más grasa corporal y también aumentarás tu capacidad de almacenamiento de glucógeno: podrás absorber más glucosa de los carbohidratos que consumes.

"La razón por la que el ejercicio es una herramienta tan efectiva para perder grasa es que configura tu cuerpo para eliminar las calorías que consumes", señala. "100 gramos de carbohidratos en un día sedentario, con tus reservas de glucógeno llenas hasta el tope, se metabolizarán de manera muy diferente a 100 gramos de carbohidratos después de un entrenamiento físico intenso cuando hayas agotado algo de glucógeno y mejorado tu sensibilidad a la insulina". No debes, por tanto, obsesionarte en contar las calorías.

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