ARCHIVOS DESCLASIFICADOS

La verdad sobre el asesinato de Bobby Kennedy: nada que ver con la versión oficial

Un nuevo libro sugiere que Sirhan no fue el autor del asesinato y que todo lo que conocemos sobre el magnicidio, ocurrido cinco años después del de su hermano, es falso

Foto: Robert F. Kennedy se cita con Martin Luther King en el jardín de la Casa Blanca en Washington D. C. (Reuters)
Robert F. Kennedy se cita con Martin Luther King en el jardín de la Casa Blanca en Washington D. C. (Reuters)

El 4 de junio de 1968, Robert Fitzgerald Kennedy era seguramente el hombre más feliz de Estados Unidos. Su campaña por la presidencia del Partido Demócrata estaba en la recta final y tenía todas las papeletas para ganar las primarias tras su victoria en Dakota del Sur y California. El futuro presidente tenía previsto realizar al día siguiente su discurso triunfal de agradecimiento a sus electores en el Hotel Ambassador de Los Ángeles. Pero mientras se dirigía por un pasillo lleno de gente hacia las cocinas del hotel, un hombre de 24 años llamado Sirhan Bishara Sirhan, de ascendencia palestina, irrumpió a disparos con un revólver del calibre 22. Diversas personas resultaron heridas, entre ellas el senador, al que disparó a quemarropa.

Este impacto de bala no solo alcanzó al pecho del joven político, sino que impactó de lleno en la conciencia nacional, acostumbrada a los magnicidios mediáticos. Después de todo, el asesinato de su hermano a manos de Lee Harvey Oswald había ocurrido menos de cinco años antes; un suceso que asentó la paranoia entre la población estadounidense y que cristalizó en la que seguramente sea la época de mayor auge de las conspiraciones de todo el siglo XX, con las que se especulaba sobre la naturaleza del verdadero poder que dominaba los hilos de la política nacional.

El papel de Sirhan fue el señuelo del truco de un mago. Los verdaderos asesinos pasaron inadvertidos mientras acaparaba la atención

Lisa Pease, reconocida activista e investigadora histórica, lleva sumergida en los asesinatos de los Kennedy desde el año 1992, en que descubrió que los registros del Departamento de Policía del condado californiano estaban disponibles en una biblioteca pública de Los Ángeles. A partir de este material y tras años de profunda investigación, acaba de publicar un libro ('A Life Too Big To Fail: The Real History of the Assassination of Robert F. Kennedy') que está destinado a abrir la caja de los truenos en la trágica historia de la familia Kennedy. Según reza la nota del libro: “Pease expone detalladamente cómo los testigos con pruebas de conspiración fueron silenciados por el Departamento de Policía, la evidencia fue alterada de forma deliberada y, en algunos casos, destruida; y cómo el sistema de justicia y los medios de comunicación no presentaron la verdad del caso al público. La autora revela que el juicio fue básicamente una farsa y que la fiscalía no se atrevió a seguir la dirección a donde apuntaban las pruebas”.

Portada del libro de Pease. (Amazon)
Portada del libro de Pease. (Amazon)

“Estaba buscando un documento de vídeo sobre el tiroteo contra JFK, cuando abrí el cajón que contenía los archivos de policía sobre su hermano”, recuerda Pease en 'The Pasadena Weekly'. “Yo pensé: 'Guau, ¿cuántas personas han visto esto?'. Solo había cuatro o cinco libros sobre el caso, que no se apartaban de la versión oficial que culpaba a Sirhan como único responsable de lo ocurrido. Estos archivos desvelan que otro hombre había sido detenido y esposado en el hotel, y nunca había oído hablar de ello. En mi libro, muestro que hubo seis sospechosos más que fueron mencionados en las radios de policía justo después. Los testigos dijeron que varios hombres escaparon de la escena con armas de fuego o que les llamó la atención el comportamiento sospechoso de un grupo de hombres. Pero en las transcripciones de la radio del cuerpo de policía, se encomendó a los agentes que dejaran de hablar inmediatamente del tema, y pronto solo tuvimos a Sirhan como único acusado”.

Pease lo tiene claro: “He llegado a la conclusión de que el papel de Sirhan acabó siendo el señuelo de en el truco de un mago. Aunque Sirhan acabó disparando ante la presencia de los testigos, los verdaderos asesinos pasaron inadvertidos y llevaron su plan a acabo mientras Sirhan acaparaba la atención”, afirma en otra entrevista. En la teoría de la investigadora, fue la CIA la autora intelectual del crimen y el supuesto asesino disparó estando hipnotizado. Ahora, sigue en la cárcel tras pedir la libertad condicional en 16 ocasiones.

Por muy cinematográfica que pueda parecer la explicación de la autora, no debemos desconfiar de ella. Su dedicación entusiasta y su larga trayectoria como investigadora la avala. Ha trabajado de programadora informática, profesora y divulgadora. Fue una de las periodistas estrella de 'Probe', una histórica publicación de los 90 que investigó en profundidad el asesinato de JFK, así como otros incidentes turbios de la historia moderna de Estados Unidos, a través de documentos desclasificados del Consejo de Revisión de Registros de Asesinatos, según informa 'The Pasadena Weekly'.

Cuando 'Probe' quebró, una editorial especializada en sucesos llamada Feral House publicó una antología de sus principales relatos titulada 'Los asesinatos'. Publicar una versión que contradiga la verdad oficial tiene un precio. Y Pease ya está acostumbrada a recibir demandas legales por parte de los servicios de inteligencia, a quienes acusa de planear los magnicidios. “Todo este caso sobre RFK es fascinante. Tengo una responsabilidad hacia Sirhan y su inocencia tras descubrir la verdad”, afirma. “Todos asumimos que disparó balas reales contra Robert y la multitud, pero tengo pruebas que confirman que él solo estaba disparando a quemarropa porque había sido programado para hacerlo”, explica. A fin de cuentas, “no puedes ser hipnotizado para hacer algo en contra de tu voluntad, pero sí para actuar de forma inconsciente”. Todas las sospechas de Pease caen en Robert A. Maheu, ex agente del FBI.

Un hombre llamado Robert A. Maheu

"Maheu era un personaje tan carismático que se cree que la película 'Misión: Imposible' estaba inspirada en él", afirma el periodista Tom Jackman en 'The Washington Post'. "La CIA le pidió que se encargara de los trabajos que quería evitar, como contratar a la mafia para asesinar a Fidel Castro. Durante más de 15 años, Maheu y su compañía, con sede en Washington, fueron contratados por 'La Agencia', según muestran los registros de la CIA. Maheu habría tenido acceso a los experimentos de la CIA sobre hipnosis y control mental, que se estaban llevando a cabo en California y otros lugares". Dichas pruebas fueron parte del proyecto MK Ultra, el programa secreto e ilegal diseñado y ejecutado por la CIA para experimentar en seres humanos, cuya existencia está ampliamente documentada.

El hijo del senador, Robert F. Kennedy Jr., reconoció abiertamente que Sirhan no pudo haber disparado el arma que mató a su padre

Como señala Jackman, Pease no es la primera en atribuir a este hombre la culpabilidad del magnicidio. Un documental de 2007 de Shane O'Sullivan titulado 'RFK Must Die' da fe de que tres agentes de la CIA se dieron cita en el hotel esa noche. En 2010, los abogados de Sirhan acusaron al cuerpo de inteligencia de hipnotizar a Sirhan para convertirlo en un "participante involuntario". Maheu murió en Las Vegas en 2008 a los 90 años.

Además, la teoría de Pease viene avalada por el hijo del senador asesinado, Robert F. Kennedy Jr., quien calificó a la autora como "una gran investigadora" y opinó así sobre la posibilidad de que el ex agente organizara la muerte de su padre: "No creo que haya ninguna duda de que tenía los medios, la oportunidad y el motivo. La pregunta es, ¿cuándo?". El huérfano realizó su propia investigación que acabó con una entrevista al supuesto asesino de su progenitor en la cárcel: "Sirhan no pudo hacerlo, no disparó el arma que mató a mi padre".

En otra entrevista con 'The Washington Post', el hijo de Maheu, como es evidente, eludió la teoría de que su padre estaba detrás del asesinato al senador. "No tuvo nada que ver con ningún asesinato. Él conocía mucho a los Kennedy. Siempre corrían para abrazar a mi padre y besar a mi madre cuando los veían. No hubo ningún tipo de mala intención hacia ellos, en absoluto... Hay muchas mentiras y conspiraciones inventadas que circulan por ahí". Lo que sí reconoce es que la serie de 'Misión: Imposible' estuviera basada en su padre. "Eso es verdad. Su agencia de detectives dirigió todos los casos de investigación que se le escapaban a la CIA".

Cuba, la Mafia, los Kennedy y la CIA

“La verdadera razón por la que hay que recordar a John F. Kennedy y a su hermano Robert, quien fue su principal compañero político, es que sacrificaron sus vidas para hacer que la historia avanzase”. Son las palabras de David Talbot, periodista de éxito estadounidense y autor de una de las obras más importantes ('La conspiración') a la hora de explicar los magnicidios de los Kennedy, en una entrevista para El Confidencial. “Los dos grandes problemas a los que se enfrentaba el país eran la supervivencia humana en la era nuclear y el creciente clamor por la justicia racial. Los Kennedy se enfrentaron contra el poderoso 'establishment' de seguridad nacional, al igual que desafiaron al ala sureña de su propio partido y al racismo arraigado en el sur estadounidense. Hay que tener en cuenta que JFK envió agentes federales y soldados del Ejército de Estados Unidos a la Universidad de Mississipi, en una noche infernal de disturbios y violencia, para obligar a la universidad a admitir a su primer estudiante negro”.

Castro se quedó muy abatido tras la muerte de Kennedy. El presidente había abierto canales diplomáticos para la paz con La Habana

Talbot es tajante y sincero a la hora de describir las preocupaciones de Robert tras el asesinato de su hermano: “El complot contra JFK fue orquestado por expertos y tenía todas las características de una operación de inteligencia sofisticada. Tan pronto como Robert se enteró de la muerte de su hermano, supo que se estaba enfrentando a un enemigo poderoso. Y sabía que no podía confiar en las agencias de seguridad que habían traicionado a su hermano, la CIA, el FBI o el Servicio Secreto”.

En este sentido, la apuesta del periodista va más allá que la de Pease, y cree que de alguna forma la CIA y la Mafia habían planeado un complot para asesinar a Fidel Castro, algo que alarmó a Robert nada más descubrir su plan. “JFK había abierto canales diplomáticos secretos con La Habana con vistas a diseñar una solución pacífica al conflicto. Castro se quedó muy abatido al enterarse de la muerte de Kennedy, ya que se dio cuanta al instante de que eso iba a cambiarlo todo. JFK fue el último presidente en desafiar a esta enorme fuerza y pagó con su vida”. Esa “enorme fuerza” a la que Talbot hace referencia no es más que el “complejo militar-industrial”, bautizado por el expresidente Eisenhower en 1961, y que reúne a las fuerzas de Wall Street, la industria armamentística y de energía, y las agencias de seguridad nacional.

Instantánea de John F. Kennedy antes de ser asesinado. (Wikipedia)
Instantánea de John F. Kennedy antes de ser asesinado. (Wikipedia)

Su relato no solo se sostiene a partir de documentos y registros de policía desclasificados. También de declaraciones y entrevistas a personas importantes que han abordado el suceso o tuvieron alguna participación en él, como Juan Romero, el chico del autobús cuya vida quedó marcada al sujetar el cuerpo inerte de Robert mientras moría en la cocina del Hotel Ambassador, o el actor y director de cine Emilio Estévez, quien llevó el asesinato a la gran pantalla con la película 'Bobby', de 2016. Es más, durante una visita al set de rodaje, Estévez presentó a Pease a una persona que afirmaba haber sido testigo de cómo otro hombre que no era Sirhan disparaba a bocajarro al presidente demócrata.

Es más fácil procesar al tipo que ya tienes detenido que enfrentarse a una conspiración de la que apenas conocen detalles”, concluye Pease. “Una vez que dices la primera mentira, tienes que continuar con el engaño para mantener intacta la primera mentira. Y en algún momento la mentira se volvió demasiado grande como para fallar”. Es precisamente de aquí de donde se extrae el título del libro y arrancan las explicaciones de Pease.

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