perder peso es posible

Los cuatro factores que consiguen que adelgaces drásticamente

No existe una fórmula mágica para quitarte esos kilos que te sobran, pero puedes prestar atención a qué estás haciendo mal

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Mantenerse con unos hábitos saludables es muy difícil. Trabajamos mucho, tenemos mil cosas que hacer en casa, hay que cuidar a los niños... parece imposible comer bien e ir al gimnasio. Cada vez somos más sedentarios y eso nos hace engordar. Pasan los meses y cuando te quieres dar cuenta ¡boom! Has cogido siete kilos sin saber ni cómo.

Te has dado cuenta a tiempo y te has puesto un objetivo claro: adelgazar y deshacerte de esos flotadores tan incómodos. No te preocupes, lo que funciona para unos no lo hace para otros y, si a veces la báscula no marca lo que tú quisieras, no te des por vencido.

Frustrarse no es el camino. Sé consciente de que vas a tener que esforzarte, adoptar una correcta alimentación y entrenar mucho tiempo. Piensa que perder peso es más complejo de lo que las dietas de moda te hacen creer. Hay muchos factores que contribuyen al adelgazamiento como dormir bien, el deporte, el estrés, la mentalidad, las perspectivas... Pero no por ello tiene que ser un proceso difícil.

Sentirse saciado

Sentirse hambriento y privado de algún alimento es un desafío importante para la mayoría de las personas que están a dieta. Pero no tiene que ser así. No debería serlo. ¿La mejor forma de hacerlo? Consume proteínas variadas (huevos, pescado, carnes magras), verduras y frutas, grasas saludables (aceite de oliva, aguacate, nueces) y carbohidratos de calidad (patatas cocidas, batatas, cereales integrales y legumbres). Este enfoque te proporcionará los nutrientes que necesitas para sentirte más satisfecho con menos calorías.

Cocina tus propios platos. Haz comidas relativamente simples y trata de no abrumarte. Esa es la clave para empezar a ser saludable

Naturalmente, debido a que te sentirás lleno, acabarás alejándote de los alimentos altamente gratificantes y azucarados que no proporcionan mucha saciedad a pesar de su alto contenido calórico: pasteles, donuts, pizza, fritos, helados, refrescos...

Carbohidratos

Muchas investigaciones respaldan los regímenes bajos en carbohidratos para perder grasa. Sin embargo, las investigaciones también apoyan otros planes alimenticios. No hay una fórmula mágica respecto a este tipo de dietas. Lo que debes hacer es encontrar un producto que disfrutes y puedas seguir cómodamente. Lo que la investigación demuestra, y lo que confirma Brian St. Pierre, miembro del Consejo Asesor de Salud de EEUU, es que ser capaz de seguir un buen estilo de alimentación es el factor más importante para alcanzar tus objetivos.

"Low-carb" es también una declaración algo subjetiva. Para fines ceto, "bajo" generalmente significa menos de 50 o incluso 30 gramos de carbohidratos. Para los enfoques que son un poco menos drásticos, 130 gramos es a menudo el número objetivo. Incluso entonces, lo que es poco para un hombre de 73 kilos, relativamente sedentario, será diferente para uno muy activo de 105.

En general, es mejor no contar gramos o calorías. Si tu objetivo es una ingesta más cetogénica, elimina todos los que tengan almidón (por ejemplo, arroz, patatas...), los productos azucarados (zumos, refrescos, bebidas deportivas...) y las frutas. Si eres menos restrictivo, puedes quitarte todos los que contengan glucosa, pero permitirías dos o tres puñados de arroz o pasta al día o furta.

Alcohol

Las calorías del alcohol desempeñan un papel importante en el control del peso. Hay alrededor de unas 110 a 150 en la mayoría de las copas estándar que tomas. Pero las cervezas artesanales, que son cada vez más populares, a veces pueden cruzar el umbral de las 200. Si tomas más de una estarás añadiendo unas 400 a tu menú. No te arriesgues.

Frustrarse no es el camino. Sé consciente de que vas a tener que esforzarte, adoptar una correcta alimentación y entrenar mucho tiempo

Reduce su ingesta lentamente. Toma una bebida por día o dos, y ten en cuenta que para muchas personas, el alcohol es una forma de relajarse. Por lo tanto, también debes trabajar en otras habilidades y estrategias de manejo del estrés como meditación, yoga, caminatas cortas, salir a la calle, jugar con tu mascota o lo que te haga feliz. Desarrollar estas habilidades a menudo hace que sea mucho más fácil disminuir el consumo de bebidas espirituosas sin sentir que te estás privando de algo.

Cocinar

Compra y vete a la cocina ya. Es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud en este momento. Si lo odias, trata de resolver el porqué y crea estrategias para involucrar más diversión. Incorpora a la familia o amigos. Haz comidas relativamente simples o pon algo de música. La clave es no abrumarse o tratar de morder más de lo que puedes masticar. Encuentra lo que ya haces bien y comienza allí.

Luego, a medida que crezca tu nivel de comodidad, intenta ampliar los límites de esa zona de confort poco a poco y expande lentamente tus conocimientos y habilidades hasta que llegues a un punto en el que estés satisfecho.

Alma, Corazón, Vida

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