mesa redonda sobre salud

España consume el triple de antibióticos que los Países Bajos

Este uso abusivo incide directamente en la resistencia de las bacterias frente a los antibióticos (resistencia antimicrobiana). Un problema que tiene un impacto directo sobre la salud

España se encuentra entre los primeros países del mundo por consumo de antibióticos extrahospitalarios. Es decir, los que se prescriben a través de recetas oficiales, mutualidades y receta privada. En el área hospitalaria, los datos son algo mejores pero, aun así, nos situamos por encima de la media europea. Uniendo los dos ámbitos en 2017, el consumo en dosis diaria definida por cada 1.000 habitantes (DDD/1.000 habitantes) en España fue de 25,1, mientras que en los Países Bajos fue de 10,1 DDD/1.000 habitantes, sin razón epidemiológica que lo justifique. En el ámbito de la sanidad animal, es el segundo país de la Unión con mayores ventas de antibióticos veterinarios, según datos de 2016.

Este uso abusivo incide directamente en la resistencia de las bacterias frente a los antibióticos (resistencia antimicrobiana). Un problema que tiene un impacto directo sobre la salud, tanto humana como animal, además de suponer una importante carga económica. De acuerdo con el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), un total de 33.000 personas fallecen anualmente como consecuencia de infecciones provocadas por bacterias resistentes, una cifra que se sitúa en 3.000 en el caso de España.

Es cierto que el uso de antibióticos no es la única razón por la que las bacterias se hacen fuertes, ya que son capaces de cambiar para sobrevivir, pero tal y como apunta la OMS, la prescripción excesiva y el abuso de estos medicamentos permiten que el cambio de estructura de esos microbios ocurra con mayor rapidez de lo esperado. De esta realidad y de sus posibles causas y soluciones hablaron los asistentes a la mesa redonda organizada por El Confidencial junto a MSD bajo el lema ‘Retos frente a la resistencia a los antibióticos’. La Dra. Ana María Cordero, subdirectora de Formación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, el Dr. José Miguel Cisneros, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), el Dr. Bruno González Zorn, jefe del departamento de Salud Animal de la Universidad Complutense de Madrid, el Dr. Jordi Vila, jefe de servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona, y el Dr. Diego López Mendoza, director médico del área de Antiinfecciosos MSD.

Dr. Diego López Mendoza, director médico del área de Antiinfecciosos MSD.
Dr. Diego López Mendoza, director médico del área de Antiinfecciosos MSD.

“La resistencia antimicrobiana es un problema global generado por muchos factores. Podríamos hacer un símil con el cambio climático para explicarlos: el hombre ha generado esta problemática y no somos conscientes de lo que puede venir, pero si no tomamos medidas para hacerle frente, podría tener consecuencias muy graves”, comparó el Dr. Jordi Vila. Lo que está claro, tal y como apunta el Dr. José Miguel Cisneros, es que en la época de mayor desarrollo tecnológico, las bacterias nos están ganando la batalla y no hemos hecho la autocrítica necesaria para preguntarnos cómo ha sucedido esto. “La responsabilidad debe ser divida entre tres. Por un lado, los ciudadanos debemos preguntarnos cómo hemos utilizado los antibióticos, si utilizamos o no las vacunas, qué higiene tenemos… Por otro lado, la responsabilidad recae sobre los médicos. Los antibióticos no son inocuos y no han tomado esa conciencia. Por otra parte, es indudable que existe una responsabilidad política”, resumió Vila.

Diego López Mendoza y Jordi Vila achacaron parte del problema a la globalización y a la facilidad de coger un avión y recorrerse el mundo. “Las bacterias no entienden de fronteras y aunque es un problema difícil de contener, es una realidad”, expuso López Mendoza. “Tras un estudio, se vislumbró que el 75% de los viajeros suecos que visitaban un país en vías de desarrollo volvía con una bacteria multirresistente. Tras un tiempo siguiendo a estos pacientes, observando si era eliminada de manera natural o persistía, se percibió que en algunos individuos podía durar hasta un año, y que un 12% de ellos traspasaba la bacteria a sus familiares”, mostró Jordi Vila.

Dr. Bruno González Zorn, jefe del departamento de Salud Animal de la Universidad Complutense de Madrid.
Dr. Bruno González Zorn, jefe del departamento de Salud Animal de la Universidad Complutense de Madrid.

El Dr. Bruno González Zorn recordó que aunque los holandeses y los suecos viajan más por cada 1.000 habitantes, los españoles tenemos más problemas de resistencia. Y no es de extrañar cuando “un tercio de las familias españolas utiliza los antibióticos de manera libre, sin prescripción ni control”, reveló López Mendoza. Ese mal empleo hace que “tratamientos que utilizábamos en España en los años noventa puedan seguir siendo empleados en Alemania pero aquí no; o que si nos vamos a Italia, el escalón que tengamos que utilizar sea mayor”, apuntó el presidente de SEIMC. En este sentido, González Zorn lanzó una pregunta al aire, ¿por qué todo el mundo tiene antibióticos en España?, y denunció que el 20% de las farmacias da antibióticos sin recetas, una realidad que, según el doctor, se hace más patente en las poblaciones rurales.

La formación es el elemento diferenciador

De cara a enfrentarse a esta problemática, la educación es esencial. “Debemos poner en la mesa de una manera más renovada el tema de la formación. Inculcar que el uso responsable del medicamente debe ser una prioridad. Pero tenemos que ser autocríticos y ver en qué hemos fallado, porque el mensaje se lleva transmitiendo mucho tiempo”, argumentó la Dra. Ana María Cordero. La realidad es que, como puso de relevancia el Dr. Vila, en los países nórdicos, donde la tasa de resistencia a los medicamentos es de las más bajas, “se están llevando a cabo programas educativos entre los adolescentes de entre 13 y 18 años, porque es en esta etapa cuando este conocimiento se acoge con mayor facilidad y además se traspasa a los padres”, afirmó el jefe de servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona.

El Dr. González Zorn propuso aumentar la educación en las universidades. “Sacar nuevos medicamentos en nuestro sistema es como dar brandi al alcohólico. En este sentido, hay que cambiar el sistema para que la prescripción sea más excepcional de lo que es actualmente, y qué mejor manera que hacerlo en los centros universitarios, de donde vendrán todos los prescriptores de los próximos años”, propuso el jefe del departamento de Salud Animal de la Universidad Complutense de Madrid.

Dra. Ana María Cordero, subdirectora de Formación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.
Dra. Ana María Cordero, subdirectora de Formación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.

Para la subdirectora de Formación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, dentro del ámbito farmacéutico es esencial trabajar de manera conjunta con la farmacia de la calle y la hospitalaria. “Tradicionalmente, ha habido una brecha en la farmacia comunitaria, que justo es la más accesible al ciudadano. Los pacientes se enfadan si su farmacéutico no les dispensa un antibiótico sin receta. Los programas formativos deben abordarse de manera conjunta, sin olvidarnos del paciente, que debe ser formado por los profesionales y debe ser alejado de internet, porque es un riesgo”, explicó Cordero.

Otra medida que trató la subdirectora se adentra en la forma de dispensar los medicamentos. “Hay países donde se cuentan las pastillas y solo se entregan las necesarias para cada tratamiento de manera individualizada. Es impensable que España llegue a eso, pero debe ser nuestro objetivo”, planteó. En este sentido, Vila puso sobre la mesa la practica de los médicos de familia y de pediatría, que emplean la receta diferida o derivada. “Se trata de ir al médico o llevar a tu hijo al ambulatorio y esperarse a comprar el medicamento 48 horas. Si está igual o peor, lo compras, pero si ha habido mejora, no”, explicó.

Volviendo al ámbito educativo, el presidente de SEIMC, José Miguel Cisneros, insistió en la introducción de la especialidad de enfermedades infecciosas en España. “Está comprobado que la mortalidad de infecciones por multibacterias se reduce cuando un especialista en enfermedades infecciosas es quien atiende al paciente”, aseguró. Una medida que apoyó Jordi Vila y que amplió otorgando a esta figura la capacidad de estar pendiente las 24 horas de los tratamientos y el poder de ordenar su adaptación a otros médicos.

Dr. Jordi Vila, jefe de servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona.
Dr. Jordi Vila, jefe de servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona.

Diego López insistió en que la industria debe involucrarse al máximo en un campo en el que es muy difícil estar y del que muchos salen por su nivel de rentabilidad. Además, puso en valor la investigación y la generación de datos de una forma sostenible de cara a poder enfrentarse al problema. “La industria tiene la responsabilidad con la sociedad de hacer sostenible el modelo”, declaró, y expuso que la colaboración entre el ámbito público y el privado es clave para seguir avanzando en lograr mejores resultados en salud, especialmente en el campo de las enfermedades antiinfecciosas.

¿Qué se está haciendo?

Si antes se trabajaba de manera sectorial, en la actualidad la experiencia ha hecho que todos los niveles (hospitales, granjas, bacterias o genética) que involucran a unos y a otros sean tratados de manera conjunta. “Tenemos que recordar cómo bloqueamos la última epidemia de ébola. Si nos hubiésemos centrado en el hospital, no hubiésemos sido capaces de detectar que los culpables fueron los murciélagos y la epidemia hubiese seguido su curso”, incidió el jefe del departamento de Salud Animal de la Universidad Complutense de Madrid.

En este sentido, en España, desde el año 2014, se desarrolla una estrategia de lucha frente a este problema, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) con un enfoque integral One Health —una sola salud, con la mirada puesta en un 50% en los humanos y el otro 50% en los animales—. La Comisión Europea (CE) también adoptó en 2017 el Plan de Acción One Health Contra la Resistencia Antimicrobiana (EU One Health Action Plan Against AMR).

Dr. José Miguel Cisneros, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica  (SEIMC).
Dr. José Miguel Cisneros, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

En la lucha contra las resistencias bacterianas, la Administración, los clínicos expertos, los investigadores y las sociedades científicas colaboran en distintos programas, que la OMS intenta aglutinar para su mayor eficiencia y cumplimiento. A nivel internacional, España desempeña un papel relevante en el estudio SMART de seguimiento de tendencias de resistencia antimicrobiana. A nivel nacional, un ejemplo es la Fundación Medina, un Centro de Excelencia para la Investigación en Medicamentos Innovadores, sin ánimo de lucro, establecido hace nueve años a partir de la alianza entre la Junta de Andalucía, la Universidad de Granada y MSD.

Otra iniciativa es el Programa Integral de Prevención, Control de las Infecciones relacionadas con la Asistencia Sanitaria y uso apropiado de los Antimicrobianos (Pirasoa), que fue puesto en marcha en 2014 debido al incremento progresivo de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria y el agotamiento de los antimicrobianos eficaces. Desde su implantación, Andalucía ha logrado reducir un 17% el uso de antibióticos en centros de salud y un 15,8% en hospitales.

Otro ejemplo es un proyecto en el que MSD también participa junto a la Universidad Complutense de Madrid: la red Small World Initiative (SWI), SWI@Spain, iniciativa que pertenece al proyecto internacional creado en 2012 por la Universidad de Yale, y que busca que miles de jóvenes de todo el mundo investiguen la biodiversidad microbiana de los suelos de su localidad en busca de nuevos microorganismos que produzcan sustancias antibióticas. En innovación e investigación, destaca el proyecto Bisepro, en el que la red de hospitales de Baleares y MSD aplican las tecnologías más avanzadas, como la inteligencia artificial y el 'big data', para mejorar la detección precoz de la sepsis y, en consecuencia, reducir la mortalidad.

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