una vida plagada de desgracias

Los secretos que ocultaba Michael Landon, de 'La casa de la pradera'

Adicto a la bebida, campeón de jabalina, con una infancia desgraciada y complejo de bajo, el actor vivió rápido y dejó un sinfin de recuerdos entre sus allegados

Foto: Escena de 'La casa de la pradera'.
Escena de 'La casa de la pradera'.

Tenía unos ojos penetrantes y detrás de su bonita sonrisa, de buen chico, escondía una vida plagada de tristeza. Michael Landon se fue pronto, a los 54 años, presa de un cáncer de hígado y páncreas, pero 'La casa de la pradera', en ocasiones dulce, en ocasiones ñoña, quedó para siempre en el recuerdo de varias generaciones de todo el mundo. Y, también su personaje, ese Charles Ingalls, esa figura paterna de un clan asentado en Minnesota.

Michael Landon no tuvo una vida fácil. Hijo de una católica y un judío, luchó contra muchos problemas durante su infancia, fue víctima de un fuerte antisemitismo en el colegio y además, su madre tenía problemas mentales y amenazaba a la familia con suicidarse. Cuando Landon contaba con 16 años sufrió un accidente de moto que le desfiguró el rostro y tuvo que someterse a una cirugía. Todo esto no lo amedrentó, sino que se hizo más fuerte. Se convirtió en actor y protagonizó la aclamada 'Bonanza', una especie de western que relataba las aventuras de la familia Cartwright, 'Autopista hacia el cielo', en el papel de Jonathan Smith, un ángel enviado a la tierra (donde, además de actuar, también dirigía) y, por supuesto, como hemos mencionado, 'La casa de la pradera'.

Su papel más importante: ser padre

Pero más que actor, su principal papel era el de padre. Tuvo nueve hijos de tres matrimonios. "Siempre fue un padre presente", dijo su hija Jennifer en una entrevista. "Se quedaba una hora entera mirándonos saltar alrededor de la piscina. Creo que realmente lo disfrutaba. Yo sentía que él me admiraba, es un sentimiento maravilloso cuando eres niño". Como ella misma explicaba, solo quería proporcionarles la felicidad que él nunca tuvo en su infancia, puesto que perdió la inocencia demasiado pronto.

Las carreras de motos no eran su único interés. En su adolescencia, rompió el récord de lanzamiento de jabalina cuando estaba en la escuela secundaria y obtuvo una beca para la Universidad de Southern California. Sin embargo, debió abandonar sus estudios después de romperse los ligamentos del hombro, por lo que no pudo continuar con el deporte.

Fueron muchos sus contratiempos... víctima de antisemitismo de niño, su madre sufrió problemas mentales y se desfiguró el rostro en un accidente

Su nombre artístico, por increíble que pueda parecer, lo sacó de la guía telefónica y, aunque la serie de televisión nos mostrara la parte más edulcorada de la vida de esta familia del Medio Oeste americano en el siglo XIX, lo cierto es que había una buena parte censurada. Por lo menos la historia que relataba Laura Ingalls (1876-1954) estaba mucho menos edulcarada, pues explicaba en su autobiografía que, por ejemplo, su padre era en realidad un gruñón con un genio especial para escaquearse de pagar el alquiler.

Aunque Landon quizá no tenía problemas para pagar el alquiler, su vida no estuvo exenta de polémicas y escándalos. Era un hombre muy vanidoso. Usaba siempre botas con plataforma para parecer más alto, también requería que cualquier lesión que le hiciesen -como parte del guión de 'La casa de la pradera'-, fuera en el torso, así podía mostrar sus músculos; y desde muy joven, se teñía el pelo.

Además, tuvo un 'affaire' con su maquilladora en el set de 'La casa de la pradera', Cindy Clerico, que más tarde pasaría a ser Landon y su tercera esposa. Esta relación resentió su popularidad, puesto que el escándalo iba en contra de los valores que fomentaba la histórica serie.

Se casó tres veces y tuvo nueve hijos. Su última esposa fue la maquilladora de 'la casa de la paradera' y Michael le sacaba más de veinte años

En 'Bonanza' salieron a la luz sus problemas con la bebida, así como su adicción a los tranquilizantes. Lo superó gracias al apoyo familiar. Tanto así que Cindy también sostiene que era un padre cariñoso con todos sus hijos.

En general todo el elenco de 'La casa de la pradera' guarda un excelente recuerdo de él. Rachel Greenbush (Carrie Ingalls en la ficción) habla de él como del rey de las bromas: "Para todos los cumpleaños de los niños, él traía una tarta y hacía una pequeña fiesta", reveló. "Pero cuando llegaba la hora de trabajar, había que concentrarse". Aunque el actor esperaba que todos trabajaran arduamente, "él no tenía miedo de salir del personaje para sacarnos una sonrisa".

Con seguidores que la consideran una serie de culto por todo el mundo y habiéndose emitido en 140 países, 'La casa de la pradera' vivirá para siempre en el recuerdo de muchos. Y Michael Landon, con su eterna sonrisa, su pelo ensortijado y unos ojos que escondían mucho más de lo que podía vislumbrarse a simple vista también. Y quizá eso es lo que significa ser eterno.

Alma, Corazón, Vida

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