SEIS MANOS Y SEIS PIES BAJO LAS SÁBANAS

El hombre que hizo un doctorado en tríos lo cuenta todo sobre ellos

Ryan Scoats, profesor de la Universidad de Birmingham, se adentra en los tórridos misterios del "ménage à trois" para sacarnos de dudas

Foto: Fotograma de la película 'The Dreamers', del difunto Bernardo Bertolucci.
Fotograma de la película 'The Dreamers', del difunto Bernardo Bertolucci.

¿Tienes pareja estable? ¿Alguna vez habéis pensado en incluir a una tercera persona en vuestros juegos de cama? Si aún no lo habéis hablado, ¿quién crees que estaría más receptivo a la hora de llevarlo a la práctica? Puede sonar paradójico, y de hecho lo es, pero según Ryan Scoats, profesor de la Universidad de Birmingham, los hombres generalmente son los más abiertos a la hora de tener un trío; sin embargo, también los más propensos a sentirse mal o decepcionados.

Hoy en día hemos llegado a un punto en el que las ciencias sociales intentan abarcar todos los campos posibles. También el sexo. Hace años, Scoats y su novia comenzaron a sentir una admiración especial por otra mujer. Una relación que iba más allá de una mera amistad. Al final, la mecha hizo prender la llama entre los tres y dio origen a lo que los franceses conocen como "ménage à trois". Pero a la hora de la verdad, esta "triple entente" sintió la necesidad de asesoramiento teórico antes de lanzarse a una piscina que no conocían.

Es muy importante enseñar a los jóvenes a lidiar con estas experiencias de forma positiva

Por ello, Scoats investigó, pero no encontró nada que le fuese realmente útil. Por lo general, los estudios académicos lo relacionaban con las experiencias 'swinger' o poliamorosas, y él no se sentía para nada identificado con ninguna de ellas. Así que finalmente decidió llevarla a cabo él mismo, una misión que se echó a la espalda y que ha desembocado en el primer doctorado universitario sobre tríos.

"Me sorprendió lo poco que se hablaba sobre esta práctica en la academia, considerando la riqueza literaria que poseen asuntos como el sexo anal o las relaciones abiertas", explica él mismo a 'The Independent'. "Sabiendo que los doctorados sirven para tratar de ampliar el conocimiento y la comprensión del mundo, sentí que el tema de los tríos necesitaba ser explorado teóricamente".

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Todos de acuerdo

Una encuesta realizada en 274 personas publicada en 2016 asegura que tan solo un 8% de las mujeres reconoce haber participado en un "menáge à trois", mientras que el porcentaje para los hombres se eleva hasta el 24%. "Ellas siempre tienen que lidiar con las expectativas de bisexualidad o fluidez de género", asegura Scoats en una entrevista publicada en 'Broadly'. En este sentido, el investigador apunta a que aunque la idea puede resultar estimulante para ellas, muchas se pueden sentir intimidadas. Pero afortunadamente, ya no es como antes. Para Scoats, el auge y prevalencia de la pornografía y las relaciones que se desvían de la monogamia han ayudado a normalizar la idea de irse los tres a la cama a la vez.

Las mujeres manifestaron haber salido satisfechas de la experiencia. Los hombres contestaron con el consabido "no es para tanto"

Una de las ideas más curiosas que se desprenden de la investigación de Scoats es que se suele pensar que las personas jóvenes tienen más probabilidades de hacer un trío que las más adultas o mayores. Evidentemente, esto es así porque aquellos que ostentan menor edad están aún por descubrir cuál es su verdadera sexualidad. Sin embargo, el doctor se llevó una sorpresa algo preocupante a la hora de enfrentarse a los datos: muchas personas ya habían practicado uno a la edad de 15, 16 o 17 años. "Esto quiere decir que es importante educar a los jóvenes sobre cómo lidiar con estas experiencias sexuales de forma positiva; muchos de ellos los practicarán sin tenerlo en cuenta", arguye.

Otro de los resultados mostró que había una diferencia en la percepción del acto sexual a posteriori. Es decir, las mujeres manifestaban que habían sido mejores de lo que habían pensado en un inicio, mientras que la mayoría de los hombres contestaron con el consabido "no es para tanto". Un valor en positivo: según Scoats, a medida que la homofobia ha ido decreciendo, ellos parecen sentirse mucho más cómodos teniendo relaciones sexuales en presencia de otros hombres, aunque tampoco es una conclusión muy objetiva ya que el investigador reconoce no disponer de demasiados datos para refutar su postura.

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