y lo sabes

¿Por qué te sientes bien al ver a alguien fallar?

Es normal, no te sientas mal por ello. Es tan humano que los alemanes tienen una palabra para ello: Schadenfreude, pero ¿por qué nos sucede?

Foto: Foto: iStock.
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Te ha pasado a ti también. Cuando te cuentan que a una persona más rica, más famosa, más guapa que tú, algo no le ha salido bien (a ver, no nos referimos a que le haya sucedido una gran desgracia, con que haya salido del baño con papel higiénico pegado en el zapato nos vale) te recorre una sensación de cierto bienestar. No te sientes orgulloso, pero pasa. Igual que cuando veías Humor Amarillo no podías evitar reírte cuando el chino cudeiro se caía.

En la película de Pixar 'Inside Out', la mayor parte de la trama se desarrolla dentro de la cabeza de la protagonista Riley, donde cinco emociones (Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira) dirigen su comportamiento. En cuanto se estrenó, fue aclamada por público y crítica, pero el director Pete Docter admitió más tarde que siempre se arrepintió de haberse dejado una: Schadenfreude, recoge 'The Conversation'.

La alegría del daño

Esta palabra alemana, como no podía ser de otra manera, describe esta alegría que mencionábamos al principio y que es muy humana: la felicidad de ver el fracaso de otros. "Alegría del daño". Los alemanes tienen una solución para todo. "Sentir envidia es humano, gozar de la desgracia de otros, demoníaco" decía Schopenhauer, y aun así no se puede evitar. Los psicólogos relacionan con el sadismo, aunque advierten que todos lo sentimos en mayor o menor medida.

No hay una opinión común sobre por qué sentimos Schadenfreude. Algunos hablan de que la envidia y el resentimiento juegan un papel importante a la hora de sentir este trabalenguas alemán. Otros señalan un sentimiento de pertenencia, es decir, disfrutas viendo caer a aquellos que no forman parte de tu grupo. También se mencionan la justicia, algo así como el Karma, "se lo merecía". Esto solo demuestra la complejidad del mismo.

Aunque no apareciera en 'Inside Out', probablemente por su complejidad, los estudios han demostrado que los niños lo sienten desde muy pequeños. Por ejemplo, a los cuatro años ya encuentran divertida la desgracia de una persona que, por ejemplo, tropieza y se cae en el barro. Sobre todo si les ha dañado antes (por ejemplo, si ha roto sus juguetes). A los siete años se sienten más felices ganando un rival jugando al ajedrez que si ambos empatan (¿y quién no?).

Nadie sabe si viene dado por la envidia, un sentimiento de justicia, la falta de empatía...

Los psicólogos Scott Lilienfeld y Philippe Rochat hablan de un proceso de deshumanización. Cuanto más deshumanizamos a una persona, es decir, cuanta menos empatía sentimos hacia ella, es cuando sentiremos con más fuerza esta emoción tan compleja. Para que alguien se sienta desilusionado con otra persona, ya sea un rival, alguien en un grupo externo o alguien que haya cometido un delito, tendrá que deshumanizarlos sutilmente. Sólo entonces su desgracia se vuelve gratificante.

Foto: iStock.
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Vincular Schadenfreude con deshumanización puede parecer un poco turbio, especialmente porque es una emoción universal, como hemos visto. Pero la deshumanización ocurre con más frecuencia de lo que a la mayoría le gustaría pensar, y detrás se encuentra esa punzada de placer que sientes cuando ves que alguien se resbala por la calle con una cáscara de plátano.

Alma, Corazón, Vida

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