menudo drama

El negocio más penoso que jamás se ha hecho en una cafetería

La historia contada en un hilo de Twitter sobre un emprendedor que pensaba que podría conseguir un cliente y hacerse millonario salió peor de lo que cabría esperar

Foto: Foto: Reuters/Lucy Nicholson.
Foto: Reuters/Lucy Nicholson.

Hacer negocios en la oficina cada vez se lleva menos. En una sociedad en la que el 'coworking' va sumando adeptos y en la que cada vez más autónomos son sus propios jefes, las cafeterías se han convertido en el lugar perfecto para tener reuniones.

Starbucks, una conocida franquicia especializada en café y centro simbólico de muchos 'millennials', fue el lugar donde se produjo seguramente el trato más triste de la historia. Si quieres ser un buen negociante, no vayas de listo o las cosas pueden salir peor que mal.

"Fui testigo de una de las historias de pitch de negocios más tristes de la historia. Por respeto a los involucrados, solo me referiré a los protagonistas como el emprendedor y el cliente. Me rompió el corazón", así comienza el hilo de Twitter Juan Burgos, el usuario que presenció todo y decidió contarlo en su perfil.

"Cualquiera puede triunfar"

"Estaba sentado en la terraza cuando lo presencié todo. El primero en llegar a la cita fue el emprendedor. Joven. Calculo unos 25-27 años. Peinado perfecto. Pantalón skinny. Zapato impecable. Macbook, iphone X. Ya saben... 'the works'. A los 10 -15 minutos llegó 'el cliente'. Look despreocupado: jeans, playera, peinado casual, pero no descuidado, tenis y mochila al hombro", continúa.

El emprendedor intenta decir algo cuando el cliente lo interrumpe de forma abrupta y burlándose: "¡Pues sí que se nota que ganas el 50% en inversiones!"

"Se saludaron y entraron a la cafetería. Salen cada uno con su mocha machiatto triple shot y todo el tema y se van de lleno a hablar del negocio. El emprendedor le dice que "a su corta edad ha logrado mucho más de lo que nunca se habría imaginado". (Por eso creo que tiene menos de 30). El cliente le pone interés y le pregunta: '¿En qué ha consistido tu éxito?, y el otro le responde: 'En tres cosas: paciencia, insistencia y consistencia'. (Este fue el momento en el que realmente captaron mi atención)", asegura Burgos.

"Con mi método, cualquiera puede triunfar. Pero si lo analizas un poco y tienes conocimiento, puedes ser millonario rápidamente. Su receptor lo ve con ligeras dudas mientra se recuesta en el sillón", prosigue.

"El emprendedor añade: 'Esto es la combinación de varias cosas, pero principalmente un tema de entender los mercados. Ya sabes, desde la bolsa y el 'forex', pero también de criptomonedas'. El cliente contestó: "Oye, se demostró que eso del bitcoin no funciona. Ha perdido casi el 70% de su valor en solo un año'. Vale, tenemos un cliente educado. Pensé. A lo que el empresario replica: 'Sí claro, pero eso no significa que no puedas ganar todavía". Buen revés", comenta.

El dinero crece

"Cuéntame entonces de qué se trata", expresa el cliente. "Como seguramente te dijo Luis, somos una sociedad de inversión. Prácticamente cogemos el dinero de alguien y lo hacemos crecer", responde el otro. "La realidad es que esto empezó como un tema de amigos. Privado. Ganamos muchísimo. Pero luego nos dimos cuenta que nadie tenía nuestro método. Ni los bancos, ni las casas. Nadie", continúa

El cliente no le cree mucho y levanta una ceja. "¿Cuál es ese método?", pregunta algo excéptico. "Es complicado de explicar y más si no tienes conocimientos sobre finanzas", responde el emprendedor cuando el otro interrumple y dice: "Tengo un máster en Economía y Finanzas". Boooom.

El éxito se consigue con paciencia, insistencia y consistencia

"El emprendor está en aprietos y empieza a sudar, literal. 'Ah, bueno. Entonces nos vamos a entender perfectamente, pero mira, déjame decirte que el año pasado logramos un rendimiento de más del 50% con algunas herramientas'. El futuro cliente sigue sin creer nada y le asegura que nadie ofrece unos resultados así. El trabajador intenta explicarle que cuando deposite el dinero y firme el contrato después cuota a cuota de forma mensual recibirá una buena cantidad. Entonces el otro se levanta para irse con completo desinterés y le dice: "Vale, mándame la información por email".

Ambos se van a por sus respectivos coches y ¡están aparcados uno delante del otro! "El cliente se sube a un flamante Mercedes Benz, nuevo. Si no me falla el ojo es un CLA. Negro too. Impecable. Recién lavado y el otro en un viejo Subaru, verde olivo y bastante antiguo. La cara de sorpresa es dolorosa. El emprendedor intenta decir algo cuando el cliente lo interrumpe de forma abrupta con un grito: "¡NO, PUES SÍ SE NOTA QUE GANAS EL 50% SOBRE INVERSIONES!". Todos escuchamos su corazón romperse y su autoestima hecha pedazos. Intenta reavivarse con alguna palabra, pero poco le salvará la dignidad que le queda", acaba el hilo.

Alma, Corazón, Vida

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