SALUD BUCODENTAL

Antes de volver a lavarte los dientes, piénsalo: lo que tienes que saber

No basta con cepillárselos todas las noches. También necesitas tener en cuenta el nivel de fluoruro, el tiempo empleado y el azúcar de los alimentos

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Todos conocemos el típico consejo para mantener una buena salud dental: cepillarse siempre después de las comidas y no comer mucho dulce. Pero muchas veces nos queda la sensación de que no estamos haciendo lo suficiente. Apenas somos conscientes de la realidad que se esconde en nuestra boca hasta que acudimos a una cita con el dentista. Entonces, muy probablemente el profesional saque problemas por todas partes.

Hay algunas cosas al respecto que deberías saber. Los dientes no dejan de ser una de las partes del cuerpo que más usamos a lo largo de nuestra vida. Y a no ser que tengas suficiente dinero como para poder permitirte reemplazarlos por unos nuevos, más te vale cuidarlos y mantenerlos en plenas condiciones. Por ejemplo, a la hora de cepillártelos. Este acto mecánico sirve para eliminar el sarro adherido a la superficie dental y a todos sus componentes: bacterias, ácidos, restos de alimentos y saliva.

El fluoruro sirve de barrera contra las caries y reemplaza los minerales perdidos

El sarro se forma de manera natural en los dientes inmediatamente después de haber comido. Al principio no resulta una molestia, pero si madura trae consigo muchos problemas. No se conoce la cantidad de tiempo en el que empieza a dañar las pìezas dentales, pero los científicos la cifran en al menos doce horas. Las bacterias consumen azúcar, y al hacerlo se origina un tipo de ácido que disuelve los minerales de los que se componen los dientes, dejando agujeros microscópicos que no podemos ver. Si el proceso no se detiene y no se reparan, acaban convirtiéndose en caries o en cavidades profundas y visibles.

Tan solo dos minutos

Este es el tiempo que los médicos y dientistas recomiendan para eliminar con mayor precisión el sarro bacteriano. Repetir al menos dos veces esta actividad al día (una después de comer y otra antes de acostarse) nos libra del desarrollo de bacterias. Evidentemente, los cepillos eléctricos suelen ser mucho más eficaces que los manuales. Pero si no tienes ni quieres invertir demasiado dinero en tu salud bucodental y prefieres hacerlo sin electricidad mediante, ya sabes: lo importante es cepillarse y establecer un tiempo mínimo de dos minutos.

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Pasta dental con fluoruro

La mayor parte de los beneficios de lavarte los dientes provienen de los agentes químicos que contiene el dentrífico escogido, según informan Clement Seebalbuck y Nicola Innes en 'The Conversation'. Uno de sus ingredientes esenciales es el fluoruro, el cual está demostrado que sirve como barrera ante las caries. Este compuesto reemplaza los minerales perdidos y fortalece las piezas dentales. Un estudio realizado por el 'Oral Health Group' recomienda utilizar un dentrífico que contenga entre 1.350 y 1.500 ppmF (unidad equivalente a la concentración de fluoruro en partes por un millón).

Escupir, no enjuagar

Durante la noche, tu boca genera menos saliva que por el día. Debido a esta razón, los dientes tienen menor protección y son más vulnerables a los ataques de los ácidos bucales. Por ello es esencial quitar los restos de alimentos de los dientes antes de acostarte, para que así las bacterias del sarro no puedan producir ácido durante la noche. Es necesario que una vez te cepilles los dientes no ingieras nada más, excepto agua. Esto también le da al fluoruro un tiempo extra para trabajar. Tampoco uses algún tipo de enjuague bucal, ya que así además de las bacterias residuales estarás eliminándolo.

Vigila el azúcar

Aunque no lo creas, el azúcar esta presente de forma natural en alimentos a simple vista sanos, como las frutas y verduras. Los llamados "azúcares libres" son agregados por los fabricantes a los alimentos y son fáciles de consumir, metabolizar y también producen ácidos a partir de bacterias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el NHS recomiendan que este tipo de azúcares constituyan al menos el 5% de una ingesta diaria de calorías. ¿Cómo se traduce esto? Para adultos y niños mayores de 11 años, significa alrededor de 30 gramos, o lo que es lo mismo; ocho cucharadas de azúcar al día.

Aunque no es mucha cantidad, los carbohidratos simples como el azúcar son más fáciles de digerir por las bacterias que las proteínas o los carbohidratos complejos. Las bacterias producen ácidos después de metabolizar la glucosa, lo que produce la desmineralización de los dientes. Afortunadamente, gracias a la pasta dental fluorizada y al efecto remineralizante de la saliva, los dientes se recuperan rápido de estos ataques. Al final, la conclusión a todos estos consejos es simple y sencilla: no ingieras mucho azúcar, adquiere la pasta dental con más fluoruro del mercado y no te saltes ningún lavado diario.

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