quizá no las imaginabas

6 razones extrañas por las que no puedes adelgazar

A veces no tiene tanto que ver con lo que ingerimos como con otros determinados aspectos de nuestra vida diaria. Conócelos y así no tendrás miedo de subir a la báscula

Foto: Foto: iStock.
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Te subes a la báscula y has engordado. No entiendes por qué, clamas al cielo, te preguntas hasta la saciedad qué has hecho mal. La frustración no sirve para nada, y quizá ni siquiera tiene que ver con la bomba calórica de chocolate que te tomaste el martes, sino con otras cosas que has pasado por alto y que son las culpables de tus fluctuaciones en el peso.

¿Estás estresado o deprimido?

Con cualquiera de las dos opciones puedes ganar peso. ¿Has oído hablar del cortisol? Es la hormona del estrés. El estrés crónico puede causar estragos en el peso, pues tu cuerpo piensa que necesita mantener la grasa y no quema calorías. Un estudio de 2018 de 'Cell Metabolism' sugiere que hay una conexión entre los altos niveles de cortisol y la masa grasa. El estudio reveló que el cortisol puede afectar el ritmo circadiano de una persona, y cuando el aumento y disminución natural de sus niveles se ven afectados negativamente, puede causar aumento de peso, señala 'Prevention'.

Los medicamentos antidepresivos también pueden hacernos subir de peso. Y, aunque no estés tomándolos, existen evidencias de que los sentimientos de depresión están asociados con el aumento de peso. Un estudio de 2010 en el 'American Journal of Public Health' encontró que las personas que se sienten tristes y solas aumentan de peso más rápido que las que reportan menos síntomas relacionados con la depresión. Se puede deber a que coman más alimentos ricos en grasas o porque realizan, de manera inconsciente, menos ejercicio.

No duermes bien

Lo cierto es que los investigadores aún están buscando la razón por la cual, cuanto menos duermes, más subes de peso. Sea por el motivo que sea, es real. Algunas investigaciones apuntan a la sencilla razón de que, al pasar más horas despierto, comes más.

Las personas que se sienten tristes y solas aumentan de peso con facilidad, según los estudios

Según la dietista Isabel Maples: "Cuando no duermes lo suficiente, las hormonas cambian y segregan una hormona que te hace sentir más hambre, y menos hormona que te hace saber que has comido suficiente". Muchas veces, cuando estás cansado, tu cuerpo te pide azúcar para despertarte. He aquí un problema.

¿Problemas intestinales?

Aunque no lo parezca, también pueden tener que ver con tus fluctuaciones de peso. La gente con movimientos intestinales lentos tiene mayores problemas de peso que aquellos que van al baño con más regularidad. Una dieta alta en fibra es la solución a esa clase de problemas, al igual que hidratarse con frecuencia.

Otro posible factor de riesgo para el aumento de peso podría estar en su flora intestinal o microbioma. Varios estudios relacionan la mezcla de bacterias en su intestino con el aumento de peso, especialmente si no tiene un balance de bacterias buenas y malas

Fascitis plantar

Muchas afecciones musculoesqueléticas como la fascitis plantar (también los problemas de rodillas o cadera) pueden provocar un aumento de peso involuntario. la razón es sencilla, estos dolores pueden reducir la actividad física provocando, por tanto, aumento de peso.

Te faltan nutrientes

Tener niveles bajos de magnesio, hierro o una deficiencia de vitamina D puede comprometer tu sistema inmunológico, reducir tus niveles de energía o alterar tu metabolismo. A veces provoca que te sientas tan cansado que no tengas fuerzas para realizar ejercicio. Aunque puede intentar aumentar los niveles de hierro comiendo carne roja y los de el magnesio con nueces y otros frutos secos, es casi imposible consumir suficiente leche u obtener suficiente luz solar para compensar la baja vitamina D. Por ello es fundamental hacerse chequeos.

Y una improbable: síndrome de Cushing

O, lo que es lo mismo, hipercotisolismo. Es una enfermedad provocada por el aumento de la hormona cortisol, normalmente debido a un tumor. Tranquilo, no es una afección común y tiene una prevalencia muy baja en la población. Entre los síntomas (relacionados con la subida de peso) están la obesidad con abdomen protuberante y extremidades flacas, cara de luna llena redonda y roja y estrías. Lo mejor es hacerse un chequeo médico (se mide la concentración en sangre, en orina de 24 horas o en saliva de cortisol) para descartarlo.

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