y dice que no es el agua

Este hombre lleva bebiendo diez años para saber cuál es la mejor cura contra la resaca

Un canadiense se ha propuesto encontrar el tratamiento para los dolores de cabeza y las náuseas que hay tras una noche de desenfreno. Él es su propio conejillo de indias

Foto: Se lo ha pasado bien pero quizá no lo recuerda. (iStock)
Se lo ha pasado bien pero quizá no lo recuerda. (iStock)
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¿Te imaginas un 'Resacón en las Vegas' continuo? Si sales un sábado y te pasas los tres días siguientes tirado en el sofá y viendo una luz a través de un túnel probablemente esta no te parezca la mejor manera de vivir, pero para el protagonista de esta historia, que responde al nombre de Shaughnessy Bishop-Stall, ya se ha convertido en su modus operandi. Una religión, como el pastafarismo, menos loca pero más perjudicial.

El motivo es más fácil de lo que pueda parecer. Shaugnessy busca la piedra filosofal, pero en este caso el elixir de su vida es el alcohol. Sus días transcurren en una nebulosa, fruto de la ambrosía, por elección propia. Este profesor de literatura en Toronto y antiguo propietario de un bar ha pasado una década entera bebiendo hasta vomitarse en los zapatos para poder documentarlo en su nuevo libro 'Resaca: la mañana siguiente y la búsqueda de la cura por un hombre', explica en 'New York Post'.

Quizá sus recuerdos de los últimos años no son muy lúcidos, pero sí lo suficiente como para ponerlos por escrito. Para establecer su línea de base de resaca, Bishop-Stall registró todo lo que bebía durante una noche y evaluó la gravedad de sus síntomas al día siguiente. Luego, procedía a ingerir lo mismo otra noche, pero añadía un remedio para la resaca y rastreaba sus efectos. Acción, reacción, repercusión.

En este tiempo ha podido probar de todo. Desde los remedios más clásicos (¿no había alguien que decía que beber una cerveza por la mañana era mano de santo contra la resaca?) hasta los más extraños. Anguila, ojos de oveja en escabeche, vitaminas... el combo parece vomitivo. Solo un hombre muy valiente o muy desesperado se atrevería a juntarlos.

La carretera hacia el infierno

Aunque a veces algunos amigos se atrevían a ayudarlo en el experimento, la bajada al Hades la realizó prácticamente a solas. Esto ha causado, como es lógico, muchos daños en su organismo. "Casi todas las facetas de mi salud sufrieron un verdadero golpe durante esos años", explica. “Gané peso, tuve problemas con mi sistema circulatorio... Mi salud mental también empeoró".

Pero mereció la pena. Suponemos. La investigación exhaustiva acabó dando sus frutos, revela que acabó encontrando una cura para la resaca que gracias a los dioses no tiene nada que ver con comer ojos de cordero en los bosques las noches de luna llena. Es un alivio saberlo.

Gané peso, tuve problemas circulatorios, mi salud mental empeoró... pero mereció la pena

Según él, se trata simplemente de un suplemento conocido como N-acelcisteína, un fármaco con propiedades mucolíticas que se utiliza también en entornos hospitalarios. Para que funcione mejor, explica, se debe combinar con vitaminas B1, B6 y B12. ¡Voilà!

¿Qué hice anoche? (iStock)
¿Qué hice anoche? (iStock)

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con esta panacea. "Estos suplementos... son más para un alcohólico crónico con daño hepático, no para un bebedor casual con resaca" señala el doctor Edward Goldberg. "Son más para paliar la inflamación o los problemas en el hígado, pero la resaca la produce la deshidratación". ¿La mejor fórmula para él? La de toda la vida, beber agua.

Y, pensándolo fríamente, ¿realmente queremos vivir en un mundo en el que todo el mundo puede beber sin aparentes repercusiones? Quizá Shaughnessy Bishop-Stall sí, pero tendrá que seguir buscando en su particular Walhalla.

Alma, Corazón, Vida

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