TU CUERPO TE LO AGRADECERÁ

Cada cuánto debes ducharte (y no más), según los dermatólogos

Los españoles somos más de ducha que de baño, y cumplimos con los consejos médicos. Sin embargo, hay una serie de factores que condicionan el número de veces que debes hacerlo

Foto: I'm singing in the rain... I'm singing in the raaaain. (iStock)
"I'm singing in the rain... I'm singing in the raaaain". (iStock)
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El eterno debate: ¿mejor por la mañana o por la noche? La ducha diaria tiene enormes efectos positivos en la salud, tanto a nivel físico como en mental, ya que no solo se trata de una rutina de higiene corporal, sino también ayuda a combatir la ansiedad, el estrés o la depresión. Esta peculiar forma de contacto íntimo con tu cuerpo obedece a una razón de bienestar individual imprescindible.

Los españoles, por lo general, somos más de aseos nocturnos cuando somos pequeños (seguramente al lector le venga el recuerdo de los largos y divertidos baños de la infancia justo antes de cenar) y de duchas rápidas matutinas cuando nos hacemos adultos (irremediablemente, el tiempo escasea y al final lo acabamos dejando para antes de ir al trabajo o a estudiar).

Aunque depende de varios factores, lo más recomendable es ducharse todos los días o, como mucho, una vez cada dos

En España nos encanta la hora de la ducha. Según un estudio de la consultora Kantar Worldpanel, la preferimos frente al baño, junto a los franceses y brasileños. De media, nos duchamos con una frecuencia un poco inferior a la diaria, unas 6,8 veces por semana, en línea con otros países europeos como Francia o Alemania. Por ello, surge una duda. ¿Existe un exceso o son pocas? La revista 'Health' ha consultado con varios expertos para intentar aproximarse al número de veces exacta que debes ducharte dependiendo de tu condición física o hábitos.

Nada Elbuluk es una experta en dermatología en la Escuela de Medicina de la Universidad del Sur de California. Según ella, necesitas como mínimo una ducha diaria, y a lo sumo, una cada dos días. Los españoles, por tanto, parece que cumplimos a la perfección sus recomendaciones. Sin embargo, la frecuencia óptima puede variar en base a dónde vives o a tus hábitos, y si estos son sanos o para nada saludables.

Por ello, Heidi A. Waldorf, dermatóloga y miembro de la Sociedad Dermatológica de Mujeres, enumera cuatro factores a tener en cuenta para saber cuántas veces deberías ducharte al día o a la semana.

Según tu nivel de actividad física

Si eres deportista y acudes todos los días al gimnasio o realizas ejercicio al aire libre, la ducha diaria es más que obligatoria. No solo por las propias necesidades fisiológicas, sino también por el evidente olor después del entrenamiento. "Nos duchamos para elimimar sudor, bacterias y suciedad", admite Waldorf. Si dejas que todos estos agentes se acumulen en tu piel, puedes estar condenado a padecer infecciones bacterianas o por hongos. También te saldrán molestos granos y tu salud dermatológica se resentirá.

Hay que proteger la piel y acudir regularmente al médico, ya que ésta cambia con los años

Para aquellas personas que son propensas a sufrir de acné, ducharse justo después de realizar ejercicio puede ayudar a prevenir un brote. Al despejar los poros, lo cual es especialmente importante, avisa la doctora. Si no tienes mucho tiempo ni siquiera para meterte debajo de la alcachofa, puedes realizar un baño rápido con una esponja, agua y jabón.

Según tu tipo de piel

Si tienes la piel grasa, también es de obligado cumplimiento someter a tu cuerpo a una ducha diaria. En cambio, si tu caso es uno de piel sensible o muy seca, "lo más recomendable es que solo te bañes dos o tres veces por semana para reducir la sequedad, picazón o la inflamación", advierte Clay Cockerell, experto dermatólogo. Si además de esto realizas ejercicio frecuente, puedes paliar tu problema con jabón suave y extenderte crema hidratante justo después de salir de la ducha.

Foto: iStock.
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Hay que proteger a la piel y acudir regularmente al médico especialista, ya que está en constante cambio. Cada tipo puede cambiar con el paso de los años y la edad. "A medida que las personas envejecen, tienden a producir menor cantidad de aceite y pueden desarrollar problemas si lo hacen varias veces a la semana", subraya Cockerell.

Según tu entorno

El ejercicio y las rutinas de trabajo no son las únicas cosas que te pueden hacer sudar la gota gorda. También si vives en un ambiente caluroso o demasiado húmedo. En ese caso, querrás ducharte todos los días para minimizar la acumulación de bacterias y con ellas reducir el molesto hedor corporal. Si hace mucho frío fuera, puedes disminuir la frecuencia.

"Durante los meses fríos y secos del invierno, es mejor ducharse con menos asiduidad", analiza la doctora Waldorff. Si el aire exterior es seco, bañarse puede secar aún más la piel. Si notas que así es y que sientes más picazón de lo normal, considera bajar el número de veces a la semana, así como eliminar cremas exfoliantes. "Lo mejor en estos casos es simplemente usar una toalla húmeda y jabón corporal", recomienda la experta.

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