nuevo enigma

La muerte de 'Lady Beth' y la maldición de Queensberry: la fatal leyenda de la nobleza

Esta oscura leyenda se ha cobrado una nueva víctima: 'Lady Beth'. Desde el siglo XII los crímenes, suicidios y escándalos sexuales envuelven a esta dinastía

Foto: Foto: Facebook.
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Los Queensberry, una de las familias británicas más excéntricas y desgraciadas, se ha topado con su última desgracia: la muerte de la joven Beth Douglas, de solo 18 años, encontrada sin vida por una sobredosis de heroína y cocaína e inmersa en graves problemas por sus adicciones. No, no es 'La maldición de House Hill' ni la nueva temporada de 'American Horror Story', pero podría serlo perfectamente.

El pasado 7 de marzo, cuando la hija del duodécimo marqués murió, la sociedad inglesa quedó en estado de shock. Fue hallada muerta por su novio en un apartamento de Notting Hill, que esta semana ha proporcionado nuevas revelaciones en 'The Daily Mail' sobre lo ocurrido.

Acababa de cumplir la mayoría de edad y había participado en una fiesta de dos días en la que no faltaban ni el alcohol ni las drogas. Beth (o Ling Ling, como la llamaba su familia) había dejado un bonito cadáver y se había convertido en otro emblema más de los excesos juveniles. Durante todos estos meses, la familia ha denunciado que no se han hecho los esfuerzos suficientes para identificar a aquellos que contribuyeron a su precoz muerte.

Terrorífica historia familiar

La tragedia ha bañado a esta dinastía desde que en el siglo XIII comenzaran las guerras que asolaron la familia. A partir del XVIII llegaron los problemas que se ganaron el sobrenombre de 'maldición', como la locura que sufrió James, uno de los marqueses de Queensberry, encarcelado por sufrir problemas psicológicos. Escapó de su celda, se coló en la cocina del palacio, mató al cocinero y lo cocinó.

El octavo marqués (allá por el siglo XIX) se disparó durante una cacería. Nunca se supo si fue accidente o lo hizo intencionadamente. Su segundo hijo, Francis, murió escalando en los Alpes y el tercero, James Edward, se cortó la garganta en un hotel de Londres.

Lady Beth estaba tratada de anorexia, un trastorno de personalidad y otro de bipolaridad

El episodio más famoso es el de John Sholto, el noveno que tenía el título. Su primer hijo, Francis, murió en un accidente de caza sobre el que siempre planeó la duda. El segundo, Alfred, más conocido como "Bosie", fue acusado de mantener una relación homosexual con el escritor Oscar Wilde y encarcelado por ello. Terminó casándose en 1902 con una mujer y teniendo un hijo apodado "el loco demente".

Está también Alice, hermanastra de 52 años de Lady Beth, conocida por ser expulsada de 13 escuelas y por casarse con Simon Melia, un ladrón que conoció en la prisión en la que ejercía de voluntaria y que terminó huyendo con la niñera. Beth es la última victima de una estirpe que ya no se escandaliza por nada.

Camino a la perdición

"La pobre Beth todavía tenía las marcas de las jeringuillas en los brazos", detalla la publicación. Su pareja, Jenan Herzog Karagoli, de 21 años, con quien compartió sus últimos 10 meses, reveló que ella ejercía la prostitución para conseguir dinero con el que comprar drogas. Explica que en los momentos previos a su muerte habían discutido por este motivo, y que la pelea terminó con él en un pub y ella ausente durante horas. "Ella me pidió que me sentara en aquel bar y disfrutara de mi cerveza mientras estaba con una amiga. Luego me llamó y me dijo que nos había conseguido una habitación de hotel para pasar la noche", comenta.

Foto: Facebook.
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Desde que aquello ocurrió, ni siquiera el dueño del piso donde tuvo lugar la fiesta ha prestado declaración. Las revelaciones sobre la vida de la joven también resultan de lo más chocantes. Beth era tratada desde hace años por sus problemas de anorexia, un trastorno de personalidad y otro de bipolaridad. La propia familia de la joven era un dechado de disfuncionalidades.

La joven es la última víctima de una larga lista de crímenes, suicidios y escándalos sexuales

Dedicada desde muy niña al violín, vivió con tristeza cómo sus padres se separaban cuando apenas tenía ocho años. Su medio hermano, Milo, se acabó suicidando. Eso la marcó hasta el punto que empezó a autolesionarse con 13 años. Pese a entrar en la Escuela Purcell para Músicos Jóvenes con apenas 15 años, pronto se cansó de la música. Gastaba su tiempo en ganar dinero desnudándose a través de Skype (dice la prensa británica que llegó a conseguir unas 500 libras por vídeo, calderilla para su familia) y se aficionó a las sustancias dañinas. Cuentan que el cannabis, el MDMA y la cocaína jamás faltaban en su colección.

Se abrió una cuenta en Twitter en la que se apodaba "Diosa Candy". En ese espacio compartía fotos subidas de tono y se lanzó a la prostitución como una forma de mantener sus adicciones. Eso fue lo que la acabó conduciendo a esa fiesta en la que, finalmente, acabaría perdiendo la vida.

Pocas horas antes había estado con varios hombres en los hoteles de Bayswater. Triste final para una joven que vivió demasiado deprisa y certificó la llamada 'maldición de los Queensberry', esa que parecen arrastrar desde los tiempos de Wilde. Seguro que el irónico autor habría querido escribir una obra sobre la amarga y triste Lady Beth.

Alma, Corazón, Vida

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