CAMBIO RADICAL

Adelgazó 13 kilos en un año con ejercicios, pero no hizo nada de cardio

Heather Petri, de 45 años, estaba harta de su vida. Gracias a su fuerza de voluntad, consiguió perder peso y descubrió su gran pasión: el culturismo

Foto: Foto: iStock.
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"Ya no recordaba ni cuándo empecé a engordar". Esta es la historia de Heather Petri, una madre soltera de 45 años, quien tras haber sido diagnosticada de hipertensión y miocardiopatía en la treintena, supo que su salud estaba en juego. Ahora, el reto está más que conseguido. Después de un año, ha logrado rebajar su peso 13 kilos sin haber tenido que recurrir a los rutinarios ejercicios de cardio en el gimnasio. En vez de esto, dedicó todos sus esfuerzos a los de fuerza, uniéndose a un equipo de entrenamiento con pesas.

Ahora, no solo su cuerpo ha cambiado, sino también su mente. Y a juzgar por las fotos, parece que además de kilos, lo que se ha quitado esta madre soltera son bastantes años de encima. Petri ha narrado su historia de superación en la revista 'Pop Sugar', con importantes consejos para todas las personas que decidan seguir su camino y cambiar sus hábitos en una transición hacia una vida saludable.

Mis metas consistían en poder hacer al menos un levantamiento de pesas sin sentir la necesidad de vomitar

"Criar y educar a un niño con necesidades especiales y un trabajo a tiempo completo exigente casi acaban conmigo. Sentía que no había nada para mí", confiesa. "Estaba cansada, agotada, débil... en todos los sentidos. Sentía que no tenía nada dentro de mí. Estaba en el punto más bajo de mi vida, toqué fondo". Fue en febrero de 2014, entre los ingresos hospitalarios de su hijo, cuando Petri se dio cuenta que necesitaba ayuda para encontrar fuerzas. Ella ya acudía a terapia, pero sabía que necesitaba más.

"Debía moverme. No quedaba otra. Cuando lo hacía bailando en mis años más jóvenes, mi mente estaba más centrada y era más fuerte", afirma. Tan solo necesitaba construir una base mental y física para ella misma, así que finalmente dio el paso y se apuntó a un gimnasio de su ciudad, Minneapolis. Al llegar allí, tuvo el asesoramiento de un entrenador personal llamado Jason Burgoon, quien le preguntó por qué estaba allí y cuál era su objetivo. "Le dije que fortalecerme desde dentro hacia fuera. Sabía que debía enfocarme en algo más que conseguir llegar a un número en una báscula para tener éxito".

Mi objetivo es mantenerme fuerte mentalmente, sabía que se vería reflejado en los resultados físicos

"Mis metas consistían en poder hacer al menos un levantamiento de pesas y 'burpees' sin tener la necesidad de vomitar", reconoció Petri, tras haber estado entrenando unos meses. "Mi objetivo también pasaba por mantenerme fuerte mentalmente, sabía que se vería reflejado en los resultados físicos. Mi cuerpo estaría más delgado y en forma". Al principio, solo iba al gimnasio una vez a la semana. Después de un par de meses, fue aumentando la frecuencia y finalmente llegó a acudir hasta cinco veces por semana.

"Levantar pesas es mi pasión. Tres días a las semana me preparo para ello. Un día dedicado al 'press banca' y accesorios, otro para peso muerto y finalmente uno para realizar sentadillas". También agrega entre uno y dos días más de entrenamiento de cuerpo completo que incluyen ejercicios de fuerza y cardio como "cuerdas, 'burpee', correr escaleras, saltos de rana...". Después de continuar con esta rutina durante 10 meses aproximadamente, su entrenador le ofreció participar en campeonatos de culturismo en el que participaban muchas mujeres.

Ahora, tras haberlo conseguido, afirma que su mayor éxito fue "salir de la zona de confort". Tres años después, se encuentra en competiciones de una o dos veces al año y se considera una verdadera atleta, algo que nunca pensó que fuera capaz de hacer. "Mi historia de fortaleza fue una historia de transformación. He incorporado mente, cuerpo, corazón y alma a ello. Mi vida ha cambiado por completo. Me ha hecho ser una mejor madre, hija y amiga".

La dieta

"Amo la comida", confiesa Petri. "Y cambiar mis hábitos fue una de las cosas más difíciles de hacer". Lo primero que hizo para poner freno a sus actitudes alimentarias nada buenas fue comenzar a reducir las porciones y tamaños de los platos. Luego se centró en incorporar más proteínas magras y comer menos pan, sin cortarlo por completo. Tomó la opción de bocadillos saludables, así como los snacks de bayas o de almendras.

Lo único que necesitas es mucha fuerza de voluntad, audacia, confianza y perseverancia

"Terminé enfocándome en una proporción de 80-20", sugiere. "El 80% como sano y el 20% restante disfruto de la vida y me doy mis caprichos, si quiero. Me encantan las patatas fritas, los nachos con guacamole, los donuts y las tartas. Sabía que si las cortaba de raíz, no solo sería infeliz, sino que los atracones estaban a la vuelta de la esquina". Esta es la dieta concreta que adoptó durante su período de cambio:

-Desayuno. Un plato de claras de huevo con salchicha de pollo, espinacas y tomates.

-Almuerzo. Batido de proteínas.

-Comida y cena. Pollo o pavo cocido con caldo de pollo orgánico bajo en sodio o con salsa. Proteínas magras con quinoa o arroz integral y una verdura al vapor, como judías verdes, brócoli o espárragos.

-Merienda. Almendras y bayas, sobre todo fresas, moras, frambuesas y arándanos. Un yogur.

Pero al margen de la alimentación, lo que más valora Petri son las ganas de estar sano y llegar a ser quien quieres ser. "Tener mucha fuerza de voluntad y audacia. Confianza en ti misma y perseverancia. La creencia de que el cuerpo puede hacer más de lo que uno cree que puede. Convertirse en la versión más fuerte de una, por dentro y por fuera, inspirar a otros con tu labor. Una fuerte voluntad de querer ser yo misma".

Alma, Corazón, Vida

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