volar a precios de infarto

Vuelve la primera clase a los aviones: en esto la han convertido

Las aerolíneas han rescatado la oferta más lujosa para sus mejores viajes. Después de años en retroceso, los ricos podrán disfrutar de más billetes adaptados a sus necesidades

Foto: Foto: iStock.
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A vista de consumidor, los precios de los vuelos de avión fluctúan tanto que se convierten en un enigma indescifrable. Suben y bajan en cantidades astronómicas sin razón apartente, salen más baratos si antes realizamos una escala en la otra punta del globo o los de primera clase, con todos sus lujos y comodidades, cuestan a veces la mitad.

Tan solo basta con darse una vuelta y navegar por la página web de aerolíneas como Emirates España, una de las pocas compañías que operan vuelos 'premium' en nuestro país, para llevarse quedarse anonadado ante tamañas ofertas: "Relájese en su suite privada, rejuvenezca en la ducha spa del A380 y disfrute de una lujosa comida siempre que le apetezca".

La primera clase ha sido durante mucho tiempo el patio de recreo de los ricos: barra libre de champán, montañas de caviar o cabinas privadas con ducha

¿Cómo ha cambiado el negocio desde hace un tiempo a esta parte? Algunos agoreros no han dudado en pronosticar el hipotético fin de este servicio de lujo. El año pasado, Alexandre de Juniac, CEO de Air France-KLM, lo definió como "un truco de marketing" del que nadie saca beneficio y que solo se mantiene por una cuestión de estatus. El nuevo paradigma de la aviación comercial se concentra, sobre todo, en optimizar el beneficio por viajero; de ahí que desaparezcan las alternativas más caras y el billete básico ofrezca muchas menos ventajas, que habrán de adquirirse de manera separada.

"El servicio aéreo de primera clase ha sido durante mucho tiempo el patio de recreo de los ricos, con lujos que van desde la barra libre de champán y las montañas de caviar en los primeros años, hasta las cabinas privadas con cama y ducha", analiza Richard Weiss, periodista especializado en aerolíneas y vuelos, a 'Bloomberg'. Precisamente este diario neoyorkino ha sacado a la luz un reportaje el que vaticinan el retorno de la clase 'business' y, encima, por todo lo grande.

"Air France asegura que está viendo un aumento en la demanda por primera vez en años", reflexiona el periodista. "Emirates ofrece 29.000 asientos por semana a través de su red. British Airways, que en 2016 dijo que eliminaría la primera clase en muchas rutas, planea renovar el servicio". El 10 de octubre, esta compañía abiró una nueva sala de primera clase en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York con "cabinas de comedor privadas donde los viajeros pueden degustar platos como la sopa de langosta con crème fraîche o filet mignon con gratén de apio".

"Con el nuevo ascenso de la economía mundial y de la industria después de tres años consecutivos de grandes ganancias, las aerolíneas están reintroduciendo o renovando la primera clase como una forma rentable de destacar en una industria ampliamente dominada por las ofertas", analiza Weiss. El director ejecutivo de Lufthansa, Carsten Spohr lo confirmó en una rueda de prensa reciente: "La primera clase se está desarrollando mejor de lo que habíamos imaginado hace tres o cuatro años. Ahora, estamos buscando donde tengan sentido y los clientes lo pidan".

La primera clase tiene un gran valor, siempre que se utilice con prudencia y no ocupe mucho espacio dentro del avión

Que no les falte de nada. Para vuelos largos, no hay duda de que disfrutar de este tipo de servicio es algo más que un alivio; parecen unas vacaciones a bordo de las aeronaves. Llegó un momento en el que los billetes 'premium' dejaron de venderse debido a las escasas diferencias con los de clase turista. Sin embargo, parece que ahora el lujo ha vuelto con más fuerza que nunca. Al igual que sucede en las lógicas del capitalismo global, determinado siempre por periodos altos y bajos, pero nunca estables.

"La clave es lograr el equilibrio correcto", observa John Strickland, director de la firma de asesoría de aerolíneas JLS Consulting, a 'Bloomberg'. "La primera clase tiene un gran valor, siempre que se utilice con prudencia y sin que se sacrifiquen las ventas de clase ejecutiva en caso de ocupar demasiado espacio dentro del avión". Pero, ¿cuál es el coste de este regreso inesperado tanto para empresas como clientes? Richard Weiss informa que renovar las cabinas de primera clase puede exceder hasta los 100.000 dólares (87.858 euros aproximadamente) solo por cada asiento, mientras que desde el lado del cliente, el periodista augura que un billete de ida y vuelta puede llegar a costar más de 10.000 (unos 8.785 euros). Parece que, como siempre, solo serán conscientes de los cambios unos pocos afortunados.

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