Ganó 167 millones de euros en la lotería y todo le fue mal. Ahora ha rehecho su vida
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Ganó 167 millones de euros en la lotería y todo le fue mal. Ahora ha rehecho su vida

Adrian Bayford ha vuelto a abrir su tienda de discos para empezar de nuevo y olvidar todo lo sucedido desde aquél día en el que se llevó el bote del Euromillón

Foto: Adrian y Gillian Bayford, meses antes de divorciarse. (EFE)
Adrian y Gillian Bayford, meses antes de divorciarse. (EFE)

Las cosas por fin van bien para Adrian Bayford. Con 47 años, este hombre de Massachusetts se dedicaba a vender discos de segunda mano cuando él y Gillian, su esposa, les tocó la lotería y un gran premio de 148 millones de libras (167,8 millones de euros al cambio actual, pero lo que equivalía en el momento de ganarlo a 190 millones de euros, el máximo premio del juego de Euromillones) hace casi seis años. Prometió a sus clientes y al mundo entero que seguiría trabajando después de hacerse con el Euromillones en su almacen de discos, hogar de melómanos inconfesables. Sin embargo, lo cerró cuatro meses más tarde. Ahora, Bayford ha vuelto a subir la reja y vende álbumes desde las mismas instalaciones.

Adrian posee el dominio absoluto del local y a dos de sus mejores amigos como empleados. Su objetivo: hacer borrón y cuenta nueva a su vida privada y concentrarse en el negocio. Para sus vecinos, es una distracción con la que sobrellevar la mala suerte que tuvieron él y su mujer tras llevarse el premio gordo: divorciados unos meses después de su triunfo lotero, teniendo que lidiar además con el estrés de sus ganancias millonarias. ¿A quién no le gustaría tener... "tanta suerte"?

Siempre adoró la música. Comprar y vender discos es lo que más ama en el mundo

Bayford no las ha tenido últimamente consigo. Se volvió a enamorar de una tal Samantha Burbidge, de tan solo 30 años, pero el año pasado se marchó sin avisar y le abandonó. Meses después, conoció a otra chica, Lisa Kemp, con 10 años más que la anterior. Se fueron de vacaciones y el sol de Gales parece que a ella le silbó al oído que no era el hombre adecuado; también le dejó.

"No ha tenido demasiada fortuna en su vida amorosa, así que la tienda seguramente le haga estar pensando en otras cosas", apunta uno de sus amigos para 'The Daily Mail'. "Siempre adoró la música. Comprar y vender discos es lo que más ama en el mundo. Para él, volver a abrir la tienda es como cerrar un círculo de su vida. Lo único que quiere hacer con el dinero es algo que realmente le apasione". Adrian, padre de dos hijos, comenzó su carrera vendiendo CDs hace más de 20 años. Más tarde, abrió su tienda, Suffolk Music Center, en la calle Queen Street de la localidad de Haverhill.

Foto: Foto: iStock.

Adrian volvía del trabajo cuando de repente se le ocurrió entrar a un quiosco cercano a comprar un boleto en agosto de 2012. Con el dinero, se fue de vacaciones con toda la familia en una estancia breve de dos semanas. Luego, volvió a abrir la tienda. Pero rápidamente se sintió presionado porque todo el mundo conocía que acababa de hacerse millonario, por lo que muchos de los clientes de confianza y personas cercanas a Adrian, comenzaron a interesarse por él solo por su dinero.

Suffolk Music Center echó el cierre poco después de que él y su exmujer pagaran más de 6 millones de libras por una mansión de 40 hectáreas. Después de su separación matrimonial, continuó con las inversiones en propiedades. Decidió apostar por un nuevo establecimiento en Cambridge de compra-venta de películas y discos llamada Black Barn Record. Los papeles del Registro de la Propiedad muestran que Adrian volvió a comprar el espacio de su antiguo tienda por 315.000 libras (356.643 euros).

La tienda ha estado abierta desde hace un par de semanas pero nunca he visto entrar a nadie. No parece que vaya a ganar mucho

Sin embargo, tal y como cuenta en un artículo 'The Daily Mail', el negocio no va nada bien porque no tiene el número de clientes deseado o previsto. "La tienda ha estado abierta desde hace un par de semanas pero nunca he visto entrar a nadie", asegura uno de los comerciantes de la zona. "No parece que vaya a ganar mucho dinero y estoy seguro de que nunca lo hará: la venta de vinilos es un mercado muy limitado. Pero Adrian se encuentra en una posición perfecta, ve el negocio como un hobby y también así se mantiene ocupado. En realidad, siempre fue feliz cuando únicamente se preocupaba de sacar su negocio adelante".

En un artículo publicado por El Confidencial de hace dos años, Gillian Bayford, su exmujer, decía lo siguiente: "El dinero está supuestamente para hacer a todo el mundo feliz, pero convierte a la gente en personas exigentes y codiciosas. Les he dado dinero, casas y coches, pero siguen queriendo más". Poco después, las discusiones con miembros de su familia y por el dinero mermaron tanto las relaciones que el matrimonio acabó separándose. Quién sabe, quizás a partir de ahora Adrian consigue encontrar su sitio en el mundo, ahí donde lo dejó y pasar página de una vez por todas.

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